
Nunca me olvidaré de una ocasión en la que mi padre, cuando yo apenas debía tener 5 años, me llevó a una actuación ambulante que había en unas fiestas cercanas a mi ciudad. En ellas había las típicas actuaciones de feria: lanzamiento de bolas, tiovivos, coches de choque y alguna cosa más.
Pero aquella feria era distinta a todas las que había ido hasta el momento, porque en ella había un “muro de la muerte”. Básicamente consiste en una pared circular sobre la que unos acróbatas del manillar en ese caso, rodaban con motos.
La impresión que causó en mi el ver a esos “chalados” montando con sus viejas Pursang con los carburadores girados para que siempre entrase gasolina al motor fue tal que hoy, 25 años después, todavía recuerdo lo que allí vi. Y todo este rollo para contaros que ahora, el Mazda2 se ha enfrentado también el Wall of Death...




