
Ha llegado a mis manos, navegando al azar, una vieja prueba de Quattroroute que reprodujo la revista Autopista hace años. Se trata de una bestial prueba de fiabilidad del Citroën ZX, en la que se castigó al coche durante 120.000 km de conducción salvaje con el mantenimiento mínimo o menos.
Se selló ante notario el motor y la caja de cambios. Se podía rellenar aceite (no cambiarlo), filtros, frenos y neumáticos, fusibles y líquido del lavaparabrisas. No se le hizo ninguna otra operación de mantenimiento y el coche se condujo “a fuego” con 200 kg de lastre y conductor. Gastaron 66 neumáticos, echad cálculos de cómo lo llevaron.
En total fueron (redondeando) 34.000 km en carretera, 32.000 km en carreteras de montaña y 54.500 de autopistas. El motor elegido para tal tortura fue el 1.4 16v 8v con catalizador, 75 caballitos con inyección de gasolina. ¿En qué estado quedó el coche? Mejor de lo que pensáis.





