
El Subaru Outback fue uno de los primeros crossovers en llegar a Europa, allá por el año 1996. La cuarta generación llega ahora al mercado junto al Subaru Legacy, el modelo en el que está basado. Está disponible con tres motorizaciones, todas asociadas a la tracción integral asimétrica de Subaru, denominada AWD, y en la disposición habitual de la marca (cilindros opuestos horizontalmente, bóxer).
Mantiene una imagen clásica, muy similar a la del modelo saliente, a pesar de que crece en todas las dimensiones respecto a éste. La forma tridimensional de la parrilla, el mayor tamaño de las ópticas delanteras y las luces antiniebla son algunas de las señas de identidad compartidas con el Legacy. Además, en el Outback tiene un peso importante el paragolpes negro sobre el que destacan las luces antiniebla, aumentando así su aspecto de todocamino.

El interior del nuevo Subaru Outback gana bastante con respecto a su predecesor. Subaru apuesta por una imagen de coche rudo con componente tecnológico y varios toques de vehículo premium.
Con el objetivo de hacer partícipe a toda la familia de la conducción, el Multi-Information Display (MID) situado en la parte central de la consola muestra datos como la temperatura ambiente, el consumo de combustible (instantáneo, media y autonomía) y varios detalles de información en la conducción.
El rango de motores del Subaru Outback incluye un diésel de dos litros con 150 CV de potencia y un gasolina 2.5i de 167 CV, motores razonablemente equilibrados para un vehículo de estas características.
Los que busquen más potencia deben irse a por el 3.6 de 260 CV, un motor con una cilindrada algo elevada para esa potencia, al menos comparado con los 2.0 turbo de rivales como el Audi A4 allroad quattro o el Saab 9-3X. Eso sí, Subaru asegura que mantiene el consumo respecto al bloque 3.0 al que reemplaza.
De serie todos llevan cambio manual de seis velocidades. Como novedad, el Outback puede llevar en el motor gasolina 2.5 el cambio automático Lineartronic. Se trata de una transmisión de variador contínuo (CVT), en la que no hay cambios de marcha sino “infinitas” marchas, salvo que queramos simular una reducción ajustando el variador para revolucionar el motor.
El punto fuerte del Subaru Outback viene en su equipamiento de serie. Todas las versiones cuentan con climatizador bizona, llantas de 17 pulgadas, ocho airbags, asientos eléctricos y luces de xenón, además de la ya nombrada tracción integral.
Las versiones Limited y Limited Plus añaden el techo solar y los asientos de cuero (suponemos que tapicería mixta tela/cuero). Eso sí, como es habitual en Subaru, las opciones disponibles son casi inexistentes: pintura metalizada (360 euros) y cambio automático Lineartronic para los motores 2.5i (2.000 euros).
Motores diésel:
Motores gasolina:
En Motorpasión | Próximo debut europeo de los nuevos Subaru Legacy y Outback, Audi A4 allroad quattro, Skoda Fabia Combi Scout, Saab 9-3X