Pocas cosas hay tan habituales para cualquier conductor (español o europeo, al menos) como la Inspección Técnica de Vehículos (ITV). Da igual que conduzcas un utilitario de hace veinte años, un SUV recién estrenado o una moto que solo sacas los fines de semana... la tienes que pasar.
Lo que quizá no sabías es que pasarla no cuesta lo mismo en toda España: dependiendo de la comunidad autónoma donde vivas, puede salirte más del triple de caro.
El norte concentra las ITV más caras de España
Esta es una de las conclusiones más llamativas del último estudio comparativo elaborado por FACUA sobre las tarifas de la ITV para 2026. Dicen haber detectado diferencias de hasta un 225 % en los turismos de gasolina y superiores al 100 % en los diésel, lo que supone una brecha que, objetivamente y sobre el papel, es exactamente el mismo procedimiento en toda España.
La CCAA más cara hablando de turismos diésel es Cantabria, con 57,80 euros; luego vienen Euskadi (57,74 euros; seis céntimos menos) y Aragón, que completa el grupo de las CCAA más caras para este tipo de vehículos.
Luego están los coches de gasolina, cuyo liderazgo cambia ligeramente (aunque sigue quedándose en el norte): Euskadi es la que lidera la tabla con 55,28 euros, mientras que Cantabria es la segunda con 51,07 céntimos y Castilla y León, la tercera con 47 euros.
Pero es que lo que llama la atención son el polo opuesto, es decir, las más baratas: Mallorca vuelve a registrar la tarifa más baja para los turismos de gasolina, con apenas 17,01 euros, mientras que Andalucía y algunas estaciones públicas de Extremadura también se sitúan entre las opciones más asequibles del país. La diferencia es obvia, y tan grande que un conductor vasco puede pagar más de tres veces lo que desembolsa otro conductor por exactamente la misma inspección en Mallorca.
Y si las diferencias son notables en coches, en motos se magnifican porque, según FACUA, la distancia entre la tarifa más alta y la más baja es del 294 %. Madrid es la comunidad más cara, con 40,22 euros. La más barata es Mallorca, donde pasar la ITV a la moto cuesta 10,21 euros; 294% de diferencia entre una y otra, o, lo que es lo mismo, que un madrileño paga cuatro veces más que un residente en Baleares por cumplir exactamente con la misma obligación.
¿Por qué ocurre si la ITV es la misma?
La pregunta es normal, y es la gran paradoja del sistema español, porque la inspección técnica está regulada por una normativa estatal común, y los procedimientos, las comprobaciones y los requisitos técnicos son los mismos para todos los vehículos independientemente de dónde se encuentren. Lo que no es igual, y de ahí vienen las diferencias, es en la gestión del servicio.
No es igual porque existen territorios donde las estaciones son públicas, otros donde operan empresas privadas bajo concesión administrativa y otros donde los precios están completamente liberalizados. Madrid es probablemente el ejemplo más conocido, ya que allí cada operador fija sus propias tarifas y utiliza descuentos, promociones o campañas comerciales para atraer clientes.
En el lado contrario hay modelos donde la administración mantiene un mayor control sobre los precios o incluso explota directamente algunas instalaciones, lo que provoca que una misma inspección pueda tener costes radicalmente distintos dependiendo de la región.
A todo esto hay que sumar un último factor: que el mapa de los precios sigue fragmentado, ya que, según el estudio, algunas CCAA han congelado las tarifas para 2026 mientras otras han aplicado incrementos relevantes.
Al mismo tiempo, otro factor poco conocido es que no todas las comunidades calculan sus tarifas de la misma forma. Algunas diferencian entre gasolina y diésel, otras tienen en cuenta la cilindrada y otras aplican prácticamente una tarifa única para todos los vehículos. Incluso existen diferencias derivadas de la aplicación de impuestos o de la naturaleza pública o privada de determinadas estaciones.
Imágenes | ITV, Unsplash
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