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Temperatura 24 grados

En estos días en los que el ahorro de combustible es una variable fundamental, visto el precio que ha alcanzado el crudo, se nos proponen como conductores una serie de medidas orientadas a reducir el consumo de combustible.

Una de esas medidas, propuestas por la DGT, es hacer un uso racional del sistema de climatización de nuestro coche. En concreto, se pide a los conductores que nunca programen el climatizador por debajo de los 24 grados centígrados.

El problema es que no estamos acostumbrados a esa temperatura, que puede resultar demasiado alta para muchos. Para comprobar este extremo, he hecho un sencillo experimento, que ha consistido en fijar el climatizador en esa temperatura en el coche, y ver si el resto de ocupantes estaban se quejaban.

Para realizar esta prueba he elegido algunos días en los que hacía calor, alrededor de 32 grados centígrados (una temperatura bastante inferior a la que se puede alcanzar en muchos puntos de España durante el verano).

VW Passat

Si el coche estaba aparcado al sol, abría todas las ventanillas para dejar salir el aire caliente del interior del habitáculo. Después programaba el climatizador automático (el sistema escoge el caudal de aire necesario para alcanzar la temperatura seleccionada), y esperaba las reacciones de mis acompañantes, que no se hacían esperar.

A pesar de mis intentos por convencer a mis calurosos amigos de que se armen de paciencia, y esperen unos minutos a que el habitáculo alcance una temperatura agradable, estos insisten en que hace demasiado calor, lo que me obliga a bajar la temperatura del climatizador.

El problema es que muchos de los trayectos que hacemos no tienen una duración suficiente como para dar tiempo al climatizador a enfriar el habitáculo, por lo que es fácil caer en la tentación y forzar al sistema a alcanzar la temperatura que queremos lo más rápido posible.

Climatizador Citroën

Sin embargo, en trayectos más largos, una vez que hemos conseguido enfriar el habitáculo, si era posible seleccionar unos 22 o 23 grados centígrados sin que nadie viese mermada su sensación de confort.

La primera conclusión que saco de todo esto es que, en mi experiencia, 24 grados son demasiados para un día caluroso, de la misma manera que llevar puesto el climatizador a la mínima temperatura es un derroche innecesario (puede llegar a suponer un aumento en el gasto de combustible de hasta un 20%).

La segunda es que, en mi opinión, estamos acostumbrados a circular con una temperatura inferior a la que sería necesaria en la mayoría de los casos, circunstancia que se agrava por un factor psicológico: si la horquilla de temperatura del climatizador va desde los 18 hasta los 26 grados, y yo tengo calor, ¿cómo voy a seleccionar 24 grados?

Peugeot 508

En definitiva diré que todos deberíamos acostumbrarnos a hacer un uso racional del aire acondicionado de nuestros coches, haciendo un esfuerzo para modular nuestras preferencias, que en muchos casos nos llevan a escoger una temperatura inferior a la necesaria.

Dicho esto, podemos seguir algunos consejos para lograr no gastar combustible de más intentando enfriar nuestro habitáculo. Para empezar aparcar nuestro vehículo a la sombra o en sitios cubiertos nos permitirá no encontrarnos el coche al punto cuando volvamos a cogerlo.

Para seguir, creo que es una buena idea utilizar el sistema de ventilación siempre que sea posible, y cuando realmente necesitemos el aire acondicionado, no deberemos bajar nunca seleccionar la temperatura mínima.

Nota: Evidentemente, el pequeño experimento realizado no tiene la consistencia sufuciente para ser consirado reprensentativo, pero creo que puede servir como orientación si tenemos en cuenta lo aleatorio de la muestra.

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