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Hay gente con mucha suerte

Este que véis aquí arriba es el coche de Thomas Dwelley, el protagonista de nuestra historia de Hay gente con mucha suerte de hoy. Así quedó el coche tras pasar por una desagradable experiencia que ocurrió al chaval en una carretera de curvas de la zona de Santa Bárbara en California. El alegre Thomas Dwelley conducía el ahora irreconocible Ford Mustang del 95 por esa carretera cuando de repente, y probablemente consecuencia de ir demasiado alegre, derrapó y cayó por un acantilado de 60 metros.

Como vemos el coche quedó completamente destrozado y Thomas se encontraba herido en su interior. Su padre al no conseguir contactar con él, llamó a la compañía telefónica, que por medio del dispositivo GPS del iPhone del chico le suministró la localización. Cuando su padre llegó allí, vió unas marcas de ruedas en el suelo y tras asomarse al borde vió el coche de su hijo en el fondo.

Casi un día pasó allí Thomas, al que rescataron prácticamente ileso aunque después le tuvieron que operar de la cabeza. Las autoridades señalan a la barra antivuelco como responsable de que Thomas saliese prácticamente ileso aunque el coche esté prácticamente desguazado. Thomas ahora va dando charlas sobre su experiencia para que los jóvenes de su edad tengan cuidado con el coche y dice que su próximo coche será un Toyota con muchos airbags.

Aunque yo personalmente creo que ningún coche te asegura sobrevivir a semejante tortazo, desde luego hay gente con mucha suerte.

Fotografía | Unified School District
Vía | Jalopnik
En Motorpasión | Hay gente con mucha suerte (LXIII): Meterla a tiempo para que no te den con un bus en toda la cara

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