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Protestas contra Pere

Partiré de la base de que nunca nada es perfecto, que siempre es susceptible de mejorar. Tendré en cuenta también que nos gusta sobremanera criticar el trabajo de los demás sin fijarnos el de uno mismo, una muy mala costumbre. Recordaré ahora cuantos fueron o fuimos los que pusimos verde al ex-director de la Dirección General de Tráfico, Pere Navarro. No me olvido de cómo los datos de un año para otro no eran comparables al contabilizar con otra regla las víctimas de los accidentes, aunque a pesar de ellos los datos de su dirección son más que positivos*. Con el cambio de gobierno cambiamos a Maria Seguí, más que por necesidad, por tradición. Muchos aun tendréis a Navarro como el objetivo de vuestra ira, con más o menos razón.

Sobre todo vosotros, los moteros, que vimos como año tras año parecíamos estar perseguidos como auténticos asesinos mientras nuestra seguridad quedaba en manos de la suerte más que de la administración. Pero hay algo que me desconcierta… no podemos evitar compararnos continuamente con el resto de Europa y, casi siempre, para salir perdiendo. Otra tradición. Pero fíjese usted, que uno comienza a leer sobre las quejas de los usuarios de las motos de nuestros amigos franceses y se queda con la boca abierta.

No es la primera vez que el gobierno francés se ríe de los motoristas, hace no mucho la legislación les obligó a llevar chalecos reflectantes para mejorar la visibilidad. Pero ahora todos los vehículos se ven obligados a llevar siempre a mano un kit de detección de alcohol en aire respirado.

*. Referiéndose si los fallecidos en travesía computan en zona urbana o no.

Brough Superior

Y cuidado, que está de moda seguir los pasos de los vecinos europeos y ya nos veo con chalecos encima un 10 de agosto a 42º con una mochila para llevar el kit de detección. No haré más sangre este fin de semana, que suficiente tenemos con Dolorpasión. Para olvidar el mal trago os contaré que dentro de poco podremos hacernos con una Brough Superior SS100, que como decía Luis Font, es como el Rolls Royce de las motos. Aunque, eso sí, por el módico precio de 250.000 euros y fabricada con la tecnología y materiales actuales.

Y para evitar definitivamente que te imagines a Maria Seguí bajando el límite de velocidad a 90 u obligando a los usuarios de los coches a llevar casco integral, te dejo con el vídeo que nos trajo esta semana Luis donde la Yamaha R1 muestra sus facultades para el drifting.

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