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Sonido para coches híbridos y eléctricos

Vale, si pensamos en un V8 dejándose el aliento en una pista de esas de correr a lo loco en línea recta, quizá el título nos despiste un poco, pero si tenemos en cuenta el ritmo al que avanzan los híbridos en Estados Unidos, que no es poca cosa, la necesidad de dotar de elementos sonoros a híbridos y eléctricos (sí, algún eléctrico puro se vende) es perentoria.

Sobre todo, la necesidad acucia si pensamos en personas invidentes que pasean por la calle. Tanto es así que en 2010 comenzaron los pasos legales para dar sonido a los coches silenciosos y en 2011 se estuvieron trazando líneas de actuación con los fabricantes. Sin embargo, desde mayo de 2012 la medida había quedado medio enterrada, pero ahora parece que la NHTSA se ha puesto las pilas con el asunto. La fecha está marcada: enero de 2014, y punto.

Los sistemas de sonido que adopten los coches comercializados de aquí a poco más de un año deberán ser autónomos, detectando al peatón y avisándole sin que el conductor tenga que hacer nada especial. Por parte de la industria, se espera un impacto de unos 100 millones de dólares (77,5 millones de euros aproximadamente), que quedan muy por debajo del beneficio potencial en seguridad que atribuye a la medida la agencia norteamericana de Tráfico y Seguridad Vial.

Detección y aviso a peatones

Veremos cómo se traduce la medida en Europa, donde la investigación en materia de sonidos lleva ya tanto recorrido como en Norteamérica, algo lógico en un mundo tan globalizado como es la industria de la automoción. Sin ir más lejos, ya en 2010, cuando Estados Unidos comenzaba a plantear la cuestión, en Alemania Audi realizaba sus primeras pruebas de sonido.

El debate que se abre es algo más complejo que el de coches silenciosos contra coches ruidosos. El sonido de los vehículos se ha convertido en un indicio para los peatones cuyo campo auditivo es de 360 º frente a los escasos 180 º que tenemos en lo visual.

No se trata de cruzar la calle sin mirar, sino de que en Europa las políticas de movilidad urbana apuntan, entre otras direcciones, al espacio compartido entre peatones y vehículos como forma de pacificar el tráfico. En ese contexto, cuando hay calles residenciales en las que no existe, de forma deliberada, una clara separación entre espacios, es donde la convivencia entre vehículo y peatón resulta fundamental, y si el coche no emite ningún sonido el peatón no tiene por qué apercibirse de su presencia.

En este sentido, la medida puede tener su interés, aunque no faltará quien reivindique el silencio de los coches por el bienestar de las ciudades. Habrá que ver cómo se conjugan unos y otros argumentos.

Vía | Motorpasión Futuro, The Daily Caller

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