Si te gustan los coches, probablemente intentas hacer planes relacionados con el mundo del motor cuando haces turismo, ya sea visitar un museo del automóvil, ir a un circuito o asistir a un evento, como una feria de clásicos o una concentración de deportivos.
Alemania es uno de los países más interesantes para hacer este tipo de planes porque está lleno de museos y circuitos míticos, pero el turismo para “petrolheads” va mucho más allá de visitar el museo de Porsche y Mercedes o de ir al circuito de Nürburgring. Si vas a pasar por Düsseldorf (o Berlín), te recomiendo visitar el Classic Remise. Yo lo he hecho y me ha encantado.
Coches de primerísimo nivel y mucho respeto por parte de los visitantes
Cuando se lanza un coche nuevo, las marcas organizan una presentación a la prensa especializada para que tengamos una toma de contacto con ese modelo. Esas presentaciones se hacen por todo el mundo, por lo que, como se lanzan decenas de coches cada año, los periodistas del motor solemos viajar mucho.
Lo malo es que en esos viajes no nos suele dar tiempo a mucho, más allá de conocer y probar el coche por primera vez, pero a veces la agenda no es tan apretada y tenemos un rato libre.
En Düsseldorf no van descalzos...
Es lo que pasó en la presentación europea a la prensa del Mazda CX-6e. Mazda nos llevó hasta Düsseldorf para probarlo por primera vez, una ciudad alemana que se encuentra a pocos kilómetros de Leverkusen, la localidad en la que Mazda Europa tiene sus cuarteles generales.
Pero en este artículo no te voy a hablar del SUV japonés porque te lo cuento todo en la toma de contacto. De lo que te voy a hablar aquí es de lo que hice en el rato libre que tuve durante los dos días que estuve en Düsseldorf con Mazda.
Como no era la primera vez que iba a esa ciudad, sabía que el nivel de coches que se ven por las calles es espectacular. Basta con darse un paseo por el centro para ver un Mercedes Clase G detrás de otro (en serio, parece que allí los regalan), Porsche 911 a patadas, BMW M3 y M4 de todos los colores, algún que otro clásico y modelos de Ferrari y Lamborghini con cierta frecuencia.
Lo que tenía pendiente era visitar el Classic Remise. Si no sabes qué es, te lo explico. Hay uno en Berlín y otro en Düsseldorf, pero son exactamente lo mismo: espacios de gran tamaño ubicados en edificios de arquitectura industrial en los que hay colecciones privadas de coches, concesionarios de coches nuevos y de clásicos, restaurantes, tiendas de accesorios y de recambios, tiendas de ropa relacionadas con el mundo del motor, restaurantes y talleres.
Aprovechando que está abierto todos los días de 8:00 a 20:00 (los domingos de 10:00 a 20:00), que la entrada es completamente libre y gratuita y que el aparcamiento también es gratuito, me acerqué hasta allí con el Mazda CX-6e para visitarlo.
El centro de Düsseldorf se inauguró en 2006, aprovechando un antiguo depósito de locomotoras de los años 30 del siglo pasado, mientras que el de Berlín abrió sus puertas en 2003 en un antiguo depósito de tranvías del siglo XIX.
Aparqué sin ningún problema porque el parking es grande y había mucho sitio, y cuando entré al edificio me quedé a cuadros. Si el nivel de los coches que se ven en las calles de Düsseldorf es brutal, lo que hay en el Classic Remise es directamente impresionante.
Tanto Aston Martin como Morgan tienen concesionarios, también hay espacios reservados a compraventas de clásicos, una tienda de recuerdos del Classic Remise, un restaurante italiano, un servicio oficial de Alfa Romeo especializado en clásicos y comercios relacionados con el mundo del motor, como uno de TÜV SÜD y otro de arte.
Pero lo más llamativo es la exposición de coches, que está dividida entre el espacio central del edificio y los pasillos, en los que hay coches y motos aparcados, muchos de ellos en vitrinas de cristal.
Los dueños algunos de estos coches los han dejado allí porque el Classic Remise tiene servicio de “guardacoches”. Quien no tenga sitio para dejar su clásico, su deportivo o su hypercar, puede llevarlo allí y tener la tranquilidad de que va a estar bien protegido, aunque a la vista de cualquiera que visite este lugar.
Lo bueno es que la cultura del aficionado al motor en Alemania no es la misma que en España. Aquí, es habitual ver a gente tocando los coches, apoyándose en las ventanillas para ver el interior e incluso sentándose en los coches para sacarse una foto, lo cual es terrible para la pintura porque los remaches de los pantalones lo rayan todo.
En el Classic Remise, todos los visitantes que estaban allí al mismo tiempo que yo procuraban no acercarse a ningún coche y cuando lo hacían se llevaban las manos a la espalda. Es una cuestión de respeto y allí no hay problema.
En el espacio central, los coches no están detrás de cristales y la mayoría tienen un cartel de venta porque hay compraventas que tienen un espacio reservado en el Classic Remise para exponer sus coches.
Es bueno para ellos porque esos coches tienen visibilidad y es bueno para los visitantes porque podemos ver verdaderas joyas. Como algunos de estos coches se venden, hay bastante rotación y la exposición va cambiando. Digamos que es un "museo vivo".
Para que te hagas una idea de lo que hay allí, vi Ferrari Daytona Plexi, Ferrari Daytona con faros escamoteables, Lamborghini Countach, Mercedes E 500, BMW 3.0 CSL, Mercedes SLS, Mercedes-AMG GT Black Series, Volkswagen XL1 o Ford GT.
También había Mercedes SLR McLaren, Porscje 011 Turbo 50 Years Edition, Lancia 037, Porsche 911 Turbo Flatnose, BMW M1, BMW Z1, BMW Z8 Alpina, Porsche Carrera 2.7 RS, Morgan Aero 8 o Volvo P1800 ES Shooting Brake, entre muchos otros.
Si tienes pensado ir a Düsseldorf o Berlin, te recomiendo encarecidamente que visites un Classic Remise porque, si te gustan los coches, este sitio te va a encantar.
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