En Mercedes-AMG han visto el futuro y este es completamente eléctrico. O al menos así lo dejan ver sus últimos modelos, salvo muy contadas y muy exclusivas excepciones, donde la electrificación es la palabra clave.
Si esa perspectiva te resulta algo deprimente, quizá la reacción más lógica sea buscar el coche menos eléctrico posible. Mercedes-AMG ha ofrecido tradicionalmente material de sobra en ese terreno, con las dos anteriores generaciones del C 63 AMG especialmente apreciada por quienes rinden culto al motor V8. Han pasado 10 años desde la llegada al mercado del último Clase C equipado con un V8 y la depreciación ha hecho que ese Mercedes-AMG C63 sea ahora mucho más accesible.
Ha perdido el 70% de su valor en 10 años
El Mercedes-AMG C 63 (tipo W205) llegó al mercado en 2014 y se mantuvo en producción hasta 2021, e incluso 2023 para las carrocerías Coupé y Cabrio. A diferencia de la generación anterior, el motor ya no es atmosférico de 6.2 litros sino un V8 biturbo de 4.0 litros heredado del AMG GT, con potencias que van desde los 476 CV hasta los 510 CV del C63 S. Es un tracción trasera que cuenta diferencial autoblocante electrónico en las versiones C63 S.
Las prestaciones no defraudan para ser un producto de AMG: el C 63 S ejecuta el 0 a 100 km/h en 3,9 s y el C 63 de 476 CV en 4,2 s. La velocidad máxima está limitada a 250 km/h de serie, pero en opción según el pack escogido puede subir a 280 km/h o 290 km/h, según las versiones.
La berlina llegó a España en primavera de 2015 con tarifas de 91.525 euros para el C 63 de 476 CV y de 100.625 euros para el C 63 S de 510 CV. La variante familiar partía de 92.975 euros (C 63) y 102.050 euros (C 63 S). Los 91.255 euros de 2015 equivalen a 163.000 euros de 2026.
Han pasado 10 años, y el Mercedes-AMG C 63 berlina tiene ahora un precio medio de 48.396 euros en España, ha perdido el 47% de su valor inicial. Bueno, eso si nos lmiitamos con el precio nominal. Ajustado a la inflación, el coche ha perdido más del 70% de su valor.
Ojo, no es que sea una ganga per se, pues la media en kilometraje ronda los 125.000 km, pero es muy tentador darse el capricho con uno de los últimos AMG auténticos antes de que sea demasiado tarde y su valor empiece a subir de nuevo, como ya está pasando con la generación anterior (tipo W204).
¿Tentado por un C 63 AMG? Esto es lo que hay que mirar antes de dar el paso
Antes de comprar un C 63 W205, una buena noticia, el V8 4.0 biturbo no tiene fallos gordos conocidos y recurrentes. Aunque, como cualquier compleja pieza de mecánica no es infalible. En este caso las bobinas de encendido son una lotería. Cuando fallan, el motor empieza a fallar en encendido y se convierte en un V7, que produce uno de los sonidos más extraños que exista.
Hay cuatro grupos de bobinas, y cada uno alimenta dos bujías. La columna de dirección eléctrica puede quedarse bloqueada en una posición, mostrarse reacia a moverse en cualquier dirección o negarse directamente a hacerlo.
Sí ha dado problemas la batería auxiliar del Start&Stop, y conviene tener al día los cambios de aceite del diferencial y de la caja de cambios. Que la caja patine algo al meter marcha atrás en frío es normal.
Comprueba si lleva el escape AMG Performance (botón de válvulas en la consola; era opcional en la berlina). No esperes más de unos 24.000 km por juego de neumáticos, durarán menos si se ha abusado del modo Sport+ o Race.
Verifica con el bastidor las llamadas a revisión de dirección y airbags. Busca crujidos que puedan provenir del techo solar y las juntas, bloqueos del Comand (el control del sistema multimedia) y rayones en las molduras negras del interior. En la prueba, a más de 50 km/h, el aviso de ángulo muerto debe encenderse en ambos retrovisores.
Como con cualquier coche de prestaciones, el historial de mantenimiento es fundamental. Ya sea en concesionario oficial o en un especialista independiente, asegúrate de que existe. Mercedes-Benz tiene registrada cada revisión realizada dentro de la red oficial o en talleres independientes homologados; si tienes dudas, consulta con tu concesionario de Mercedes-Benz más cercano.
Los intervalos de mantenimiento son cada 12 meses o 20.000 km, con cambio de líquido de frenos cada dos años.
Eso sí, antes de dar el paso hay que tener en cuenta que si bien el coche actualmente puede costar menos de 45.000 euros, su mantenimiento sigue siendo el de un coche de 150.000 euros. Pero sólo se vive una vez, ¿no?
Imágenes | Mercedes-AMG
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