John Stavridis, mando naval australiano, sobre una fragata española: "Aunque no podía leer una palabra de español, pude arrancar un motor"

Navantia es uno de los pocos astilleros capaces de integrar el sistema Aegis fuera de EE.UU.

Fragata F 101 Alvaro De Bazan Fondeada En La Ria De Pontevedra 14694192716
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Daniel Murias

“Aunque no podía leer una palabra de español, pude arrancar un motor” de una fragata española, contaba el comodoro de la Marina australiana, John Stavridis. Es una anécdota que resume bien el valor del diseño de interfaz en un buque de guerra. A bordo de la fragata española Cristóbal Colón logró arrancar uno de los motores sin entender ni una palabra del español que aparecía en pantalla.

No hablaba de gobernar el buque, sino de una operación concreta de plataforma que pudo ejecutar por puro reconocimiento visual de la consola.

F-100 y F-110: interoperabilidad entre aliados

Detrás de esa pantalla está el IPMS, el sistema integrado de gestión de plataforma, el cerebro que centraliza la supervisión de propulsión, generación eléctrica y servicios auxiliares. Navantia, constructor del buque, lo describe como una herramienta que agrupa información y control de las instalaciones que mantienen el barco con vida, por oposición a los sistemas de combate.

Arrancar un motor desde el puesto de control de plataforma no tiene nada que ver con dirigir un combate con misiles, pero ni siquiera el radar funcionaría sin una instalación capaz de alimentarlo y sostenerlo durante toda la misión.

Armada Espanola F105 Cristobal Colon 'Cristóbal Colón' (F-105) de la Armada Española.

En todo caso, a Stavridis la consola del Cristóbal Colón le era familiar, pues mandó el HMAS Hobart desde diciembre de 2016, el primer destructor Aegis de Australia. Y es que el Hobart es, en esencia, un navío de la clase Álvaro de Bazán (F-100) con otra bandera. 

La Cristóbal Colón es la última de las cinco fragatas de la clase Álvaro de Bazán (F-100), el primer programa europeo en integrar el sistema de combate Aegis con el radar AN/SPY-1D de Lockheed Martin, entregadas entre 2002 y 2012. 

Su diseño fue el primero europeo de ese estándar y se exportó en dos direcciones: los tres destructores Hobart australianos, derivados directos construidos localmente, y las cinco fragatas noruegas Fridtjof Nansen, una versión reducida fabricada en Ferrol. Solo operan buques Aegis las marinas de EE UU, Japón, Corea del Sur, España, Noruega y Australia. 

El relevo ya está en marcha, se trata de la clase Bonifaz (F-110). Serán cinco fragatas antisubmarinas con el radar SPY-7 y el sistema de combate español SCOMBA, cuya primera unidad fue botada en 2025 y entrará en servicio hacia 2028. 

Así, los buques diseñados por Navantia cobran una doble relevancia a nivel internacional. Por una parte, consolida a Navantia como uno de los pocos astilleros capaces de integrar Aegis fuera de EE UU, y por otra parte, la continuidad de lógica entre F-100 y F-110 es la que permite a aliados como Australia o Noruega interoperar con la Armada española casi sin fricción. De ahí que el comodoro australiano pudiera arrancar el motor de un buque español sin hablar español.

Imágenes | Contando Estrelas, Diego Quevedo Carmona

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