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Tecnología del transporte: Spaceliner, la aeronave hipersónica

Tecnología del transporte: Spaceliner, la aeronave hipersónica
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Atrás quedan los días en los que surcaba el cielo un avión capaz de doblar la velocidad del sonido (1234,8 km/h), el Concorde. Este avión, que operaba a una velocidad de crucero de 2.124 km/h, fue en su día la revolución del transporte aéreo y prometía transformar por completo la aviación comercial.

El Concorde era capaz de llevar 100 personas a bordo, operó entre los años 1969 y 2003, fue construido mediante el trabajo conjunto de los británicos British Aircraft Corporation y los franceses Aérospatiale, pero tan solo llegaron a construir 20 aviones en total.

Concorde
Avión supersónico francés Concorde

Uno de sus mayores inconvenientes a la hora de volar era el ruido que provocaba en el momento que superaba la velocidad del sonido, por lo que sus vuelos se limitaban a grandes trayectos en los que se sobrevolara solamente el mar, para no causar molestias. De esta forma hacía la ruta desde Londres o Paris hasta Nueva York y desde Buenos Aires a Ciudad de México.

El grave accidente que sufrió uno de los aviones en el año 2000, junto con la escasa rentabilidad que suponía mantenerlo operativo, sirvió de excusa para retirarlo por completo en el año 2003. A pesar de que el tiempo de vuelo se acortaba a la mitad, el precio del billete superaba en varias veces al de cualquier otra compañía aérea, por lo que había que pensarlo muy bien.

A pesar de su fama, el Concorde no fue el primer avión comercial que doblaba la velocidad del sonido, ni siquiera fué el primero en hacerlo. Los rusos un año antes, en 1968, ya habían comenzado a operar con su Tupolev TU-144, un avión muy similar al conocido Concorde.

Tupolev
Avión supersónico ruso Tupolev TU-144

El Tupolev TU-144 nunca llegó a realizar vuelos fuera de la Unión Soviética. Su autonomía no daba para poder enlazar ciudades europeas y americanas, debido al gran consumo de sus motores en el momento que superaban la velocidad del sonido.

Su velocidad era superior a la del Concorde, era capaz de mantener el doble de la velocidad del sonido, aún así dejó de operar en 1999, a pesar de contar con la ayuda de la NASA en sus últimos años intentando mejorar la eficacia de los motores.

Pero el tiempo sigue siendo oro y la necesidad de estar en distintas partes del planeta, que cada vez es más como un pañuelo, en muy corto espacio de tiempo hace que se siga investigando sobre medios rápidos de desplazamiento.

Cruzaremos medio mundo en 90 minutos

El Instituto de Sistemas Espaciales del Centro Aeroespacial Alemán está investigando sobre ello, aprovechando los conocimientos adquiridos en los viajes al espacio. Su intención es desarrollar un medio de transporte, para que en el año 2050 la comunicación entre Europa y América se pueda hacer en una hora, o Europa y Australia en hora y media.

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Su visión de futuro se llama Spaceliner, un vehículo futurista propulsado por oxígeno líquido e hidrógeno, con lo cual solo emitiría vapor de agua a la atmósfera, con un sistema de despegue similar al de los cohetes y un sistema de aterrizaje igualmente espectacular.

La hipersónica aeronave Spaceliner nos lanzará a la estratosfera, viviendo una experiencia muy similar a la que experimentan los actuales astronautas. Allí enlazaremos con un orbitador, que se encontrará dando vueltas a la tierra en una órbita fija y que será el encargado de trasladarnos hasta las proximidades de nuestro destino en un tiempo record, en donde tendremos que trasladarnos de nuevo a otra nave para el aterrizaje.

Para que esto ocurra así todavía es necesario superar algunos desafíos, como hallar la mejor forma aerodinámica de la nave que lo haga posible, encontrar los mejores materiales para la construcción de esas naves y, sobre todo, en aras a su viabilidad, conseguir que los precios en 2050 no sean tan prohibitivos como lo serían hoy en día.

Con todo ello los científicos del Centro Aeroespacial Alemán son bastante optimistas y esperan poder iniciar las operaciones en 2050. La ventaja de este sistema es que al operar de forma estratosférica ya no hay que preocuparse por el ruido que se produce al romper la barrera del sonido, por lo que está abierto a comunicar muchas más ciudades, siempre que origen y destino estén muy distantes entre sí para que salga rentable.

Vía | Ecología Verde Más información | Scientific American Video | YouTube En Motorpasión Futuro | Moverse en coche puede llegar a ser cinco veces más contaminante que hacerlo en avión

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