El Shelby Cobra Daytona Coupe con número de chasis CSX2287 no era un clásico cualquiera. Era el primer ejemplar de uno de los deportivos de competición más importantes de la historia de Shelby, el coche que sirvió para desarrollar el resto de los Daytona y que había nacido con una misión muy concreta: plantar cara a Ferrari en los circuitos de resistencia.
Después de competir en Sebring y Le Mans y de establecer 23 récords de velocidad en Bonneville, el prototipo desapareció del mundo de las carreras. En 30 años, nadie supo con certeza dónde estaba…hasta que ocurrió una tragedia.
El Shelby que nació para ganar a Ferrari
A comienzos de los años sesenta, el Cobra tenía un problema cuando se enfrentaba a los Ferrari 250 GTO: su carrocería abierta no era suficientemente eficiente a alta velocidad. Carroll Shelby encargó al diseñador Peter Brock una solución y el resultado fue una nueva carrocería cerrada de aluminio, desarrollada con la participación de Ken Miles y Phil Remington.
El primer coche recibió el chasis CSX2287, se construyó entre finales de 1963 y comienzos de 1964 y fue el único de los seis Daytona ensamblado íntegramente en las instalaciones de Shelby en Venice, California (EEUU). Además de ser el prototipo, fue el coche utilizado para desarrollar y validar el diseño que después llevarían los otros cinco ejemplares.
El CSX2287 debutó en competición en 1964 y no tardó en demostrar que el cambio tenía sentido: Dave MacDonald y Bob Holbert ganaron con él su categoría en las 12 Horas de Sebring y, poco después, el prototipo llegó a Le Mans dispuesto a medirse de nuevo con los Ferrari. Allí llegó a liderar su categoría, pero una avería eléctrica obligó al equipo a recurrir a una batería externa para volver a ponerlo en marcha y los comisarios lo consideraron ilegal.
El Shelby fue descalificado, aunque el programa Daytona siguió adelante y en 1965 Shelby American se sacó la espinita haciéndose con el Campeonato Mundial de Constructores GT de la FIA.
De Le Mans a 23 récords en Bonneville
Antes de desaparecer de los circuitos, el CSX2287 todavía protagonizó una última hazaña: en noviembre de 1965 viajó hasta las salinas de Bonneville, donde Craig Breedlove lo llevó a recorrer 1.931 millas a una velocidad media de 150 mph, unos 241 km/h, y estableció 23 récords nacionales e internacionales reconocidos por USAC y la FIA.
Después comenzó una vida mucho menos relacionada con las carreras y pasó por varias manos hasta llegar al productor musical Phil Spector, que lo adaptó para circular por carretera. Finalmente, el coche acabó en manos de George Brand, su antiguo guardaespaldas, que pagó alrededor de 1.000 dólares por él.
Brand terminó regalando el Daytona a su hija, Donna O'Hara, y ahí comenzó la parte más extraña de la historia: O'Hara mantuvo el coche lejos de coleccionistas y especialistas, incluso cuando algunos consiguieron averiguar quién podía ser su propietaria. Rechazó ofertas por el automóvil y se negó a enseñarlo, mientras seguía pagando el alquiler de una unidad de almacenamiento en Anaheim.
El CSX2287 permaneció allí durante años, escondido y apartado de la circulación, mientras el valor de los pocos Daytona supervivientes no dejaba de aumentar.
Una muerte destapó el coche que todos buscaban
A finales de 2000, O'Hara murió después de prenderse fuego en una zona boscosa de Fullerton, California. Tras su muerte, sus allegados tuvieron que hacerse cargo de sus pertenencias y localizaron la unidad de almacenamiento de Anaheim donde llevaba años guardando el coche. Su amigo Kurt Goss, que conocía la existencia del Daytona, y su primo Chuck Jones se encargaron de acceder al trastero después de ponerse al día con los alquileres pendientes.
Cuando finalmente abrieron la puerta, encontraron bajo las mantas el coche que los coleccionistas llevaban casi tres décadas buscando: el CSX2287, con los neumáticos desinflados y cubierto de suciedad, pero todavía reconocible como el primer Shelby Cobra Daytona Coupe.
Pero el hallazgo no puso fin a la historia, sino que abrió otro problema: ¿Quién era realmente el propietario del coche? O'Hara había muerto sin dejar un testamento que aclarase su voluntad, pero Goss aseguraba que ella le había entregado las llaves del trastero y que, poco antes de morir, le había dicho que quería que se quedara con el Daytona.
Su madre, Dorothy Brand, tenía otra versión y reclamó el automóvil como parte de la herencia. Su madre, Dorothy Brand, reclamó el automóvil como parte de la herencia y terminó vendiéndolo por unos tres millones de dólares al comerciante Martin Eyears, que posteriormente intentó venderlo por una cantidad superior. Y entonces apareció otro reclamante inesperado: Phil Spector sostuvo que el Daytona seguía siendo suyo porque, según su versión, nunca había vendido el coche a Brand y simplemente se lo había confiado para que lo guardara.
El Shelby de cuatro millones de dólares
El litigio terminó resolviéndose en 2001 y el CSX2287 pasó finalmente a manos del neurocirujano y coleccionista Frederick Simeone por unos cuatro millones de dólares. Simeone decidió conservar el coche sin someterlo a una restauración integral, así que pese a que en 2004 recibió trabajos mecánicos y las reparaciones necesarias para garantizar su conservación, se mantuvieron tantos componentes, materiales y acabados históricos como fue posible.
La idea era preservar la historia del automóvil, no borrar las huellas de todo lo que había vivido desde que salió de las instalaciones de Shelby. En 2014, el CSX2287 se convirtió en el primer automóvil incluido en el National Historic Vehicle Register de EEUU, un registro destinado a documentar vehículos con una importancia histórica, tecnológica o cultural excepcional.
Hoy forma parte de la colección del Simeone Foundation Automotive Museum de Filadelfia y sigue siendo uno de los Shelby Cobra Daytona más importantes que se conservan.
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