Esta entrada es una de las más famosas de la televisión y del cine. ¿Qué hay al fondo de ese túnel? No, Cheyenne Mountain no alberga la puerta de las estrellas o el SG1. Es una pena, aunque esta base existe de verdad.
Y lo que hay realmente bajo esa montaña merece una pequeña explicación.
De la Guerra Fría a la cultura popular
Cheyenne Mountain y el NORAD (centro de alerta temprana de ataques) se hicieron famosos en el cine y la televisión, desde 'Juegos de Guerra' hasta 'Stargate', los túneles de esta montaña han sido el escenario de muchas historias. El monte Cheyenne está en Colorado, cerca de Colorado Springs.
A principios de los 60, en plena guerra fría, Estados Unidos tiene un problema bastante simple a la vez que enorme. Si la Unión Soviética decide lanzar un ataque nuclear, hay que poder detectarlo a tiempo si quieren contraatacar o protegerse. Y además, el centro encargado de dar la alerta tiene que sobrevivir el tiempo suficiente para hacer su trabajo. ¿La solución? Esconder ese centro lo más profundo posible bajo una montaña enorme.
A partir de 1961, los estadounidenses empiezan a excavar kilómetros de túnel en el granito de Cheyenne Mountain. Sacaron más de 693.000 toneladas de granito de la montaña, que culmina a unos 2.916 metros.
Operativo en 1966, acoge el centro de mando del NORAD (por NORth American aerospace Defense command). El NORAD es la organización estadounidense y canadiense encargada de vigilar el espacio aéreo de América del Norte y de alerta temprana en caso de ataque de la URSS.
Pero ojo, no es Cheyenne Mountain quien detecta los misiles que podrían llegar desde Rusia. La información llega de una inmensa red de radares, satélites y sistemas de vigilancia esparcidos por todo el hemisferio norte y el círculo polar ártico, de Alaska a Islandia. Después se centraliza aquí, bajo esta montaña, para determinar qué llega, de dónde viene y, sobre todo, si se trata de un ataque.
Pero lo más impresionante es la construcción del complejo, porque no son cuatro túneles hechos a la ligera. Dentro hay 15 edificios completamente subterráneos. Y estos edificios, ni siquiera descansan directamente sobre el suelo. Están montados sobre más de 1.300 muelles enormes antisísmicos, pensados para absorber parte del impacto de las vibraciones provocadas por una explosión nuclear cercana.
El complejo dispone de una central eléctrica propia, equipada en su origen con seis generadores diésel de gran tamaño, cada uno con una potencia de 956 kW. Para abastecerla existen depósitos de combustible soterrados, y el suministro hídrico corre por cuenta de cuatro grandes estanques capaces de almacenar hasta 5,67 millones de litros, llenados por el manantial que brota bajo el propio recinto militar. Esos estanques son tan grandes que se puede navegar por ellos.
El corazón del complejo está protegido por enormes puertas blindadas de acero de unas 23 toneladas cada una, las que todos conocemos. En resumen, la cosa está diseñada para seguir funcionando durante un ataque nuclear. Vamos, de lo más normal en plena guerra fría.
Durante varias décadas, Cheyenne Mountain se convirtió en uno de los símbolos de la defensa aérea estadounidense. Hoy el NORAD ya no trabaja allí a diario, pero la montaña no está vacía, pues sigue alojando un centro de alerta de misiles operativo 24 horas al día, unidades de la Space Force encargadas de tratar los datos de los satélites de alerta y el centro de mando de respaldo del NORAD y del US Northern Command.
Imágenes | NORAD
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