
Los más aficionados, o los que tengan más memoria, recordarán el prototipo Volkswagen 1L presentado en 2002, que nos revolucionó mostrándonos un camino impensable en aquella época: un coche que consumiese únicamente 1 litro cada 100 kilómetros.
Siete años después Volkswagen vuelve al Salón de Fráncfort con el Volkswagen L1 (ha cambiado el nombre), un prototipo que persigue la misma idea pero con una gran diferencia: ahora casi lo consigue, en 2002 eran sólo castillos en el aire.
Y el casi viene porque su consumo mixto es de 1,25 litros cada 100 km. Lo consigue gracias a un chasis de fibra de carbono y a un motor de 800cc diésel con sistema híbrido, basado en el 1.6 del Golf Bluemotion pero con la mitad de cilindros. Sólo pesa 380 kg, mide 3,8 metros de largo (como un Volkswagen Fox) y 1,14 metros de alto, como un Lamborghini Murcielago.


