
Simoni Racing es un preparador con dos características representativas: la primera es llevar al coche original al punto límite para que se reconozca cual es, y la segunda es acompañar las fotografías de sus preparaciones con señoritas ligeras de ropa.
Al Maserati GranTurismo lo han convertido en un coupé que agrada a la vista y exhala aliento de deportivo, pero que parece un coche japonés barato (al menos en comparación al precio del Maserati) más que un elegante caballero italiano.




