
Acabamos de entrar en el otoño y los Reyes Magos ya me han dejado un regalo. No se trata de una bicicleta nueva, o una videoconsola, si no de un Lincoln Town Car convertido en limusina.
Presumiblemente, la razón del abandono es una avería mecánica, que en mi impresión es la completa rotura del eje trasero, lo que hace que el morro del vehículo esté levantado.
Me he planteado si una grúa normal puede hacerse cargo de este vehículo. Este modelo de limusina mide entre 8 y 9 metros, de manera que teniendo en cuenta que la longitud máxima de un vehículo y su remolque no puede exceder los 12 metros, la grúa tendría que medir menos de 4 metros, cosa que es imposible. Seguramente la única solución sea subir la limusina al remolque de un vehículo articulado, que puede llegar a medir legalmente 16.50 metros.




