
Corría el año 1991, la formación original de Metallica (con el permiso de Cliff Burton, R.I.P.) lanzaba al mercado su último disco (para mí, Metallica como los conocía no han sacado más discos), el Black Album y su guitarrista, Kirk Hammett, se apostó su coche con Tony Smith, manager del grupo, a que este disco no superaba los 10 millones de discos vendidos.
Años más tarde, durante una de las giras del album, llega la noticia, el Black Album ha conseguido su décimo disco de platino, es decir, más de 10 millones de discos vendidos. Y como una apuesta, cuando se hace se paga, el bueno de Kirk tuvo que desprenderse de una de sus joyas más preciadas, este Porsche 911 Carrera 4 de 1989.




