
Para no bajar el listón de las últimas dos entregas (siniestro del Gallardo de la Polizia italiana y el curso gore de conducción de toros) esta vez traemos un tuning digno al premio al más… ¿hortera? ¿quiero y no puedo? ¿busca notoriedad a cualquier precio? ¿sacrílego?
A nivel técnico tenemos una perfecta implantación del morro de un BMW Serie 3 Coupé E92 en la carrocería de un Honda Odyssey (Honda Shuttle en otros mercados). No parece que esté forzado y casa bien con el resto del coche, que carece del tan necesario ADN de BMW.
Otra cosa es que sea un atentado contra el buen gusto. Por otra parte, lo de esas llantas WORK Gnosis GS1 dignas de videoclip de rapero gangsta e inclinadas ya es el colmo. Tiene tan poca altura libre que si pasa por encima de una compresa de noche se nota el bote en el interior. No lo apruebo, no. Por mi se puede ir a la hoguera.




