SEAT Ibiza Cupra, prueba (parte 3)

SEAT Ibiza Cupra, prueba (parte 3)
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Llega el momento más esperado en todas las pruebas, ponerse al volante de la máquina en cuestión y ver de lo que es capaz y que nos transmite. El SEAT Ibiza Cupra promete, gracias a su motor 1.4 TSI con doble sobrealimentación y a la combinación de este con el DSG de siete velocidades.

Cuando el motor está en marcha al ralentí, no se aprecia demasiado ruido en el interior. Pero no ocurre lo mismo cuando pisamos el acelerador a fondo y empezamos a apurar el motor hacia la zona roja.

El sonido ronco envuelve el habitáculo, pero es un sonido un tanto extraño. Se nota que se trata de un sonido artificial y trabajado en el estudio de sonido y no del sonido natural y mecánico que debería emitir el motor, pero aun así es agradable.

Hay una centralita que se encarga de definir el sonido que se transmite al habitáculo. Esta analiza las revoluciones y par motor que el conductor solicita en cada momento de la conducción, y transmite el sonido a la carrocería. Este sonido artificial se une al natural de motor, transmisión y escapes y crea el sonido Cupra que caracteriza al nuevo modelo.

SEAT Ibiza Cupra

El motor tiene una entrega de potencia contundente desde bajas revoluciones, gracias la doble sobrealimentación, que permite usar dos compresores. Por un lado hay un compresor mecánico de velocidad rápida y por otro un turbocompresor para gases de escape. De esta forma, en función del par requerido por el conductor se decide si la presión de carga generada por el turbocompresor de escape es suficiente o si tiene que empezar a funcionar el compresor adicional.

El turbo no actúa a menos que le pidamos una respuesta contundente y así conseguimos que los consumos sean más contenidos. Al volante lo que notamos es un motor muy progresivo y potente al mismo tiempo desde bajas revoluciones.

Da igual que estés rodando despacio a muy bajas revoluciones, tu pisas a fondo el acelerador y el motor tiene una respuesta que si no lo supiese, me negaría a afirmar que proviene de un motor 1.4.

Esta progresividad hace que nos tengamos que olvidar del típico tirón de los antiguos motores turbo. En el Ibiza Cupra esta entrada de potencia repentina brilla por su ausencia, pero en cambio tenemos un motor cuya progresividad y potencia a partir de 4.000 revoluciones hace que sea muy fácil extraerle un buen rendimiento.

SEAT Ibiza Cupra

Las cifras del Ibiza Cupra hablan por si solas, ya que acelera de 0 a 100 km/h en solo 7,2 segundos, y alcanza una velocidad punta de 225 km/h. El cambio de marchas DSG se combina además de maravilla con el pequeño pero potente propulsor.

Si colocamos el cambio en posición automática, en aceleración solo tenemos que preocuparnos de disfrutar de las sensaciones que nos transmite el pequeño Ibiza. No hay perdidas de tracción como son habituales en otros modelos de tracción delantera, y por tanto el volante se mantiene estable siguiendo siempre la trayectoria que le marcamos desde un principio.

En cualquier momento podemos activar el modo secuencial del cambio bien usando la palanca de marchas o bien pulsando alguna de las levas del volante. Como es lógico los cambios de marcha se hacen de forma instantánea y suave, pero sobre todo lo que me gustó es el carácter deportivo que se le ha impreso al cambio.

SEAT Ibiza Cupra

Permite hacer reducciones con bastante libertad, algo que se agradece en un coche de carácter deportivo como es el Ibiza Cupra. Podemos llegar fuerte a la entrada de las curvas, marcarle que baje una marcha con la leva izquierda y luego empezar a frenar. Esto es un punto a favor, y la mano de SEAT Sport se hace notar en estos detalles.

En Motorpasión | SEAT Ibiza Cupra - Parte 1, Parte 2, Parte 3 y Parte 4

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