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Peugeot Oxia 1988

Peugeot Oxia (1988)

Con este artículo termina el ciclo dedicado a los modelos conceptuales de Peugeot de la década de los 80. Primero fue el Quasar, presentado en el Salón de París de 1984. Después el Proxima, que vino del futuro en 1986. Ahora le llega el turno al Peugeot Oxia, el Concept Car más avanzado de la firma gala. Un cupé biplaza que se ha dejado ver muy poco, salvo en juegos como Need for Speed, cuyo diseño y prestaciones se adelantaron a su tiempo como ocurrió con sus predecesores.

El Peugeot Oxia se presentó en el Salón de París de 1988. Su diseño está firmado por el mismo equipo responsable de los dos modelos anteriores, los estilistas del Centro de Estudios de La Garénne. Este detalle se pone de manifiesto viendo juntos los tres modelos. Si quitamos el logotipo de Peugeot y mostramos las fotografías a un neófito mínimamente observador, no tardará mucho en concluir que son “hermanos”.

El Oxia recoge la experiencia de varios años de una marca y un grupo de trabajo, en una época dorada del automovilismo donde había presupuesto, ilusión e ideas hasta desbordar la imaginación. Es el fruto de un conocimiento fraguado en la competición y la fabricación de vehículos de producción. El Oxia, a pesar de su aspecto, no fue concebido como un coche de carreras. De haberse fabricado, hubiera sido un misil con matrícula, homologado para circular por la calle.

Características principales del Peugeot Oxia

La tríada espacial

Los nombres de los tres modelos conceptuales de Peugeot de esta saga gloriosa están inspirados en el Universo. El Quasar debe su nombre al cuerpo celeste denominado así (acrónimo en inglés de quasi-stellar radio source), el tipo de astro más alejado en el Espacio.

El Proxima recibió el nombre de la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, situada a una distancia de la tierra de 4,22 años luz. Y el Oxia toma su nombre del que sería el kilómetro cero marciano, la región de Marte Oxia Palus, cuyas coordenadas son longitud 0 y latitud 0, el posible punto de partida del cálculo del tiempo marciano. Bonita inspiración, cada vez más cercana, aunque nunca lo suficiente como para llegar a fabricarse.

Peugeot Oxia, vista superior

Un corazón generoso

El motor montado en el Peugeot Oxia es un 6 cilindros en V de 2.849 cc. Está colocado en posición transversal-central inmediatamente detrás de la cabina. El propulsor está sobrealimentado por dos compresores.

Conjunto que respira a pleno pistón gracias a sus 24 válvulas, accionadas por 2×2 árboles de levas en cabeza. La alimentación e inyección corren a cargo de Sistemas Bosch Motronics. La potencia conseguida es importante: 680 cv (500 kW) a 8200 rpm y par motor 726 Nm.

El prototipo cuenta con tracción integral permanente, mientras que la dirección de asistencia variable actúa sobre llantas de 17 pulgadas, calzadas con neumáticos Michelin (235/45 ZR 17 delante y 285/40 ZR 17 detrás). El Oxia cuenta con una caja de cambios manual de seis velocidades.

Escultura de carbono

El Peugeot Oxia está concebido como un Gran Turismo de Alta Gama, empleando la terminología del fabricante. Las estilizadas líneas de este cupé han querido conferir una imagen de coche deportivo elegante y no tan radical en su diseño como el Proxima.

Peugeot Oxia, vista frontal

La piel del Oxia está hecha con un revestimiento en carbono Kevlar-Epoxy (mezcla de tela de carbono y resina), pegada sobre una estructura de aluminio tipo nido de abeja. El conjunto está pintado en gris claro metalizado, con un acabado nacarado. El nombre del coche aparece discretamente serigrafiado en color azul, subrayado con verde, en los laterales de la carrocería.

El capó corto y ligeramente hundido, acoge la parte baja de un parabrisas amplio y muy inclinado. La ausencia de partes sobresalientes, delante y detrás, (resultado del emplazamiento de las ruedas en las cuatro esquinas del vehículo), libera al máximo el espacio en beneficio del habitáculo, proporcionando al conductor y al acompañante una estupenda visibilidad.

Siguiendo su línea curva, la cabina muere tangencialmente en la parte trasera de la carrocería, rematada por un alerón móvil que varía su posición en función de la velocidad. Las ventanas laterales acordes con los costados del Oxia, contribuyen al diseño aerodinámico de la carrocería, que se va alargando progresivamente hacia atrás asentada sobre las anchas ruedas traseras.

Peugeot Oxia en exposición

Imagen | Wikimedia

Los retrovisores exteriores regulables mediante mando eléctrico, están colocados en la puertas a la altura de los ojos, con el retrovisor interior situado en la misma alineación, ayudando de esta manera al conductor para que tenga un campo visual muy amplio.

Las medidas del conjunto favorecen el aspecto temible del Peugeot Oxia. Longitud: 4,61 m, anchura: 2,02 m, altura: 1,13 m, distancia libre al suelo: 0,12 m, distancia entre ejes: 2,8 m, peso: 1.374 kg.

Interior de cuero con tecnología punta

La cabina del Peugeot Oxia es a la vez lujosa y racional. El salpicadero es de aluminio anodizado de color azul acero, en armonía con un revestimiento de cuero en color antracita, alumbrado por el verde eléctrico de las indicaciones impresas en las distintas esferas del tablero.

La moqueta es azul brillante, mientras que el revestimiento de las puertas es gris antracita y azul. Las empuñaduras de los mandos eléctricos están recubiertas de cuero. Conductor y pasajero van provistos de un cinturón de seguridad de cinco puntos.

Las funciones del vehículo se reparten en dos módulos: uno para la conducción y otro para la comunicación. Las principales informaciones de funcionamiento se facilitan tanto de manera analógica como digital.

Peugeot Oxia, interior

La central de comunicación contiene un ordenador PC compatible con sus equipos periféricos (pantalla LCD a color, teclado alfanumérico, trackball y… ¡lector de disquetes!). El Peugeot Oxia también incorpora un teléfono.

El ordenador permite gestionar la climatización que, en parada, se alimenta por 18 células fotovoltaicas situadas justo delante del gran cristal delantero, que no solo favorecen la circulación del aire en el habitáculo, sino también el acceso a los bancos de datos vinculados al desplazamiento, así como ayuda a la navegación.

Y por si el sonido del motor V6 no fuera música celestial bastante, el Peugeot Oxia cuenta con un equipo de sonido de alta fidelidad. Este modelo conceptual de Peugeot representa la cumbre de la edad de oro de la marca en mi opinión. Una auténtica maravilla si se me permite la expresión.

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