Forvia es uno de los grandes proveedores mundiales de componentes para automóviles y está acostumbrado a fabricar a una escala difícil de igualar por muchas empresas de defensa. Ahora quiere aprovechar precisamente esa capacidad industrial para entrar en un mercado completamente distinto: el de los drones militares.
La compañía francesa anunció a finales de julio un acuerdo con una empresa europea especializada en defensa aérea y sistemas antidrones basados en inteligencia artificial. La producción comenzará con unos 500 drones interceptores al mes, aunque el objetivo a corto plazo son 1.000 unidades.
La industria del automóvil empieza a fabricar drones
La operación de Forvia forma parte de un movimiento mucho más amplio en Francia. Fabricantes de coches como Renault ya trabajan con Turgis & Gaillard en el proyecto Chorus y con Thales en el dron de ataque Toutatis, mientras Valeo ha sido elegida por Harmattan AI para desarrollar y fabricar en Francia motores eléctricos para drones.
La razón para recurrir a los fabricantes de coches es bastante sencilla: saben producir grandes cantidades de componentes de forma rápida, automatizada y con costes controlados. Y eso es justo lo que empieza a necesitar la industria militar después de comprobar en Ucrania el papel que pueden desempeñar los drones cuando se utilizan en grandes cantidades.
Forvia ya tenía además un pie dentro de este sector a través de Hella, su división alemana, que suministra sistemas de iluminación y electrónica para aplicaciones militares y de seguridad. El nuevo acuerdo supone dar un paso más al utilizar directamente capacidad industrial de la compañía para ensamblar drones.
El negocio de los drones cambia las reglas
El interés no está únicamente en fabricar un producto nuevo, pues también existe un motivo económico en un contexto marcado por el hecho del que el mercado europeo no atraviesa su mejor momento. Los proveedores afrontan presión sobre los costes, menor demanda y una competencia cada vez mayor de fabricantes chinos.
Forvia cerró 2025 con unas ventas de 26.200 millones de euros y un margen operativo del 5,6 %, aunque también registró unas pérdidas netas de 2.100 millones de euros después de aplicar ajustes extraordinarios relacionados con la transformación de su cartera. La compañía mantiene además un programa para reducir costes y deuda.
Este nuevo negocio enfocado en la defensa le ofrece una posibilidad adicional de diversificación. Como admitió el propio CEO de Forvia, Martin Fischer, la empresa considera que “puede contribuir a reforzar la soberanía y la resiliencia europeas”. En el caso de Valeo, la lógica es todavía más evidente: la compañía reutiliza tecnologías procedentes de la automoción para fabricar motores eléctricos de drones sin tierras raras pesadas.
Francia quiere fabricar drones como si fueran coches
El movimiento tiene también una dimensión industrial y estratégica: Francia quiere aumentar rápidamente su capacidad para fabricar drones y está recurriendo a la experiencia de su industria del automóvil para conseguirlo.
La clave está en trasladar al sector de defensa métodos propios de la automoción. Los drones militares se han fabricado tradicionalmente en series pequeñas, mientras que el nuevo modelo busca diseños más sencillos, menos componentes y procesos automatizados que permitan producir grandes cantidades a menor coste.
Renault y Thales, por ejemplo, pretenden alcanzar una producción de 1.000 drones Toutatis al mes a partir de 2027. Para ello, la marca está rediseñando el Toutatis para reducir piezas y sustituir componentes impresos en 3D por otros fabricados mediante moldeo por inyección. Por su parte, Delair y el proveedor alemán Schaeffler preparan otra línea con capacidad para fabricar unos 100 drones diarios. Si todos los proyectos anunciados cumplen sus objetivos, Francia podría acercarse a una capacidad de producción de 60.000 drones al año.
Forvia también se apunta al cambio
El acuerdo de Forvia encaja precisamente en esta estrategia, ya que la compañía prevé comenzar ensamblando unos 500 drones interceptores al mes y elevar después la producción hasta 1.000 unidades desde principios de 2027, con capacidad para aumentar posteriormente el ritmo de fabricación.
Para los fabricantes de automóviles, la ventaja está en su propia experiencia industrial: cadenas de montaje, automatización, control de calidad y proveedores capaces de trabajar con grandes volúmenes. Para la industria de defensa, esa capacidad permite pasar de fabricar drones en pequeñas series a producirlos a una escala mucho mayor. Así, las fábricas de automóviles empiezan a asumir una nueva función mientras el sector afronta una profunda transformación y busca vías de negocio adicionales.
Imágenes | Forvia, Thales
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