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El parte amistoso de accidentes, ¡no nos enfademos!

El parte amistoso de accidentes, ¡no nos enfademos!
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Fue allá por el año 1988 cuando el sector asegurador en España implantó la reclamación amistosa de accidente a través del Convenio de Indemnización Directa (CIDE). Gracias a este método, se aceleraba el pago de los daños materiales cuando se producía una colisión directa entre dos vehículos.

El parte de accidentes es un documento que no culpa a nadie directamente, solo se trata de reflejar lo que ha ocurrido. Una vez tramitado e interpretado por las aseguradoras, se determina la forma en que cada una de ellas debe asumir los daños producidos.

Clave en los primeros momentos del siniestro

Por pequeño que sea el choque, siempre va a generar tensión. De hecho, los primeros segundos son momentos de muchos nervios y aquí es donde la actitud de los implicados en el accidente es clave para entenderse e incluso para evitar daños mayores.

Parte Accidente

Tras un siniestro, la clave es mantener la serenidad

No obstante, el siniestro se produce en un escenario completamente inesperado, donde se mezclan sorpresa, indignación y enfado junto con la película que pasa a cámara rápida por cada una de las mentes de los conductores intentando dar respuesta a preguntas como estas: ¿qué ha pasado?, ¿qué voy a hacer sin coche una semana? o ¿cuánto me va a costar? Todo ello hace que no sea la situación más idónea para ponerse de acuerdo en nada.

Tranquilidad y comprensión

Cuando se lanzó el parte amistoso de accidentes, la acertada campaña de comunicación a través de la entrañable Lina Morgan trasladaba un mensaje claro: no te enfades, rellena un papel y que la compañía se encargue de todo.

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Cada conductor expone su visión de lo sucedido

Este documento permite que, en esos primeros y delicados instantes, el accidentado tenga “algo práctico que hacer” en lugar de enzarzarse en una discusión con la parte contraria, algo que no tiene absolutamente ninguna utilidad más allá de desahogarse. Solo con ponerse a buscar el parte y un bolígrafo en la guantera ya es suficiente para que muchas personas recuperen su racionalidad.

Y es que su principal fortaleza es que se ha diseñado para que cada conductor pueda exponer lo que ha pasado. Cada uno tiene su espacio para rellenar y, por lo tanto, la oportunidad de explicar por escrito su visión de los hechos. Pero vamos por partes, ¿cómo funciona?

¿Para qué sirve la declaración amistosa de accidentes?

Se trata de un documento común para todas las aseguradoras en la Unión Europea. Es autocopiativo, es decir, tras completarlo salen dos copias idénticas del parte, y todos deberíamos llevarlo en el vehículo o tenerlo accesible de forma electrónica.

Idea

Puede realizarse en papel o telemáticamente

En efecto, hoy en día existe la versión digital. Gracias a la aplicación iDEA desarrollada por UNESPA, la patronal de las compañías aseguradoras, se puede hacer este trámite online. Tu compañía de seguros recibe el parte de manera automática y, así, te libras de tener que llevarlo o enviarlo.

¿Cuándo se puede usar y cuándo no?

El parte amistoso se puede utilizar por cualquier persona cuyo vehículo tenga al menos contratado el seguro de responsabilidad civil obligatorio y siempre que los daños producidos por el siniestro se deban a una colisión directa con otro vehículo. En definitiva, que haya dos automóviles involucrados. En cambio, si la colisión es múltiple, se debe recurrir a los cuerpos de seguridad para que levanten un atestado formal.

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Solo puede utilizarse si hay un contrario implicado en la colisión

Por otro lado, cuando a causa del impacto se hayan producido daños personales, existan heridos o incluso se hayan producido víctimas mortales, tampoco será factible recurrir al parte amistoso de accidentes para la resolución del problema.

Se trata de una declaración reconocida en la Comunidad Europea. Sin embargo, si vas a viajar fuera de España, en función del país al que vayas, es aconsejable pedir a tu aseguradora la carta verde. En el caso de sufrir un incidente automovilístico fuera de nuestras fronteras, es probable que las autoridades correspondientes te soliciten que se la muestres, ya que este documento es válido internacionalmente y justifica que el vehículo tiene un seguro.

¿Cómo se rellena?

Antes del “cómo” habría que definir el “dónde”. El parte no se cumplimenta en medio de la calzada, entorpeciendo la circulación. Es necesario buscar un sitio seguro, apartado del tráfico, en el que pueda hacerse el trámite de forma tranquila y con garantías.

Parte Amistoso

Ya localizado el emplazamiento adecuado, un solo documento vale para los dos conductores. Es muy importante que se escriba de forma clara, si es posible, con mayúsculas y frases cortas.

Trata de recoger toda la información posible: fotos, vídeos, testigos…

En la parte de arriba, anotamos el lugar y momento del accidente. Veremos una casilla que indaga sobre posibles víctimas, aunque estas sean leves. Por supuesto, si la respuesta es afirmativa y resulta necesario, antes habría que llamar al 112. A continuación, encontramos dos columnas laterales, una azul y una amarilla, que corresponden a cada uno de los conductores. Cada uno se ocupa de la suya, aunque da igual una que otra a la hora de decantarse por una en concreto.

En la columna central, cada usuario tiene un área vertical donde puede marcar aquello que interpreta que ha sucedido. Algo importante: después de activar las casillas que consideres oportunas, no olvides sumarlas y ponerlas en el recuadro “Indicar el número de casillas marcadas”.

Lo último, y es donde se ve la creatividad del artista, es dibujar un croquis de lo que ha ocurrido. Actualmente, es de mucha ayuda acompañar este documento con fotografías que pueden ser enviadas a nuestra aseguradora.

Por último, se firma y cada usuario se queda una copia, la cual debe trasladarse a la compañía que se ocupa del seguro del coche, pues es en ella donde se inician todos los trámites.

Terminando de rellenar el parte

Una vez en casa, más tranquilos, podremos rellenar la segunda página (sí, no hemos acabado con lo anterior, solo era la primera fase). Aunque no es obligatorio, puede servir para esclarecer mejor los hechos. En esta parte, se recogen una serie de datos más concretos, por ejemplo, referentes a los daños, peritaciones del vehículo u otras observaciones como la existencia de testigos.

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Se debe cumplimentar y entregar a la aseguradora en un plazo máximo de siete días

De cualquier modo, como avanzábamos, hasta que el documento no está en la aseguradora, no comenzarán los trámites entre compañías con el objetivo de dilucidar quién paga los gastos que supongan las reparaciones de cada vehículo y otros daños que se hayan producido.

En la mayoría de los casos, queda resuelto en esta primera fase, pero en otros tal vez no se llegue a un acuerdo, por lo que comienza un proceso en el que demandas y reclamaciones dilatan la resolución del incidente. Por suerte, no es lo más frecuente y, con buena voluntad, el parte amistoso de accidentes nos ahorrará tiempo y disgustos si somos ágiles y colaborativos.

Imágenes | Unsplash/C Joyfu/Mick Haupt, Pixabay/Tumisu/RazorMax, Pexels/Craig Adderley

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