Quería comprar todas las cartas Pokémon antes que nadie. Su plan acabó cuando descubrieron un GPS escondido en el coche de una repartidora

  • Las cartas Pokémon llevan años provocando colas, peleas y estanterías vacías en cuestión de minutos

  • En Ohio, un hombre de 72 años decidió llevar la competición mucho más lejos

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Irene Mendoza

Las cartas Pokémon nacieron como un juego para niños y han acabado siendo todo lo contrario: un negocio multimillonario para mayores. Son los más veteranos y, y no los niños, los que agotan las cajas en cuestión de horas, van a buscarlas hasta duplicar o triplicar su precio de reventa y se vuelven locos por ellas.

Y el fenómeno está especialmente caliente este año: el Juego de Cartas Coleccionables Pokémon celebra su 30.º aniversario con una expansión especial lanzada el pasado 16 de septiembre. La cuestión se ha ido tan de las manos que hay gente poniéndole GPS a los repartidores para descubrir qué tiendas iban a recibir nuevas cartas antes que nadie: ha ocurrido en Ohio, EEUU, y el caso ha terminado en los tribunales.

Un GPS, una repartidora y un objetivo muy concreto: las cartas Pokémon

Según fuentes oficiales, todo comenzó el pasado mes de junio en un Walmart (una conocida superficie de supermercados en EEUU, como por ejemplo el Carrefour aquí) cuando una mujer encargada de realizar entregas relacionadas con productos coleccionables, incluidas las populares cartas Pokémon, se encontró con el surrealista problema.  

Pokemon Wallmart

En algún momento de la jornada, un hombre llamado Kent Kubasta, de 72 años, colocó un dispositivo de seguimiento GPS en su vehículo. La intención era seguir sus movimientos en tiempo real para averiguar qué establecimientos estaban recibiendo nuevas remesas de cartas.

Como revendedor, el plan tenía hasta sentido: las reposiciones suelen agotarse rápidamente y conocer con antelación qué tiendas van a recibir producto puede marcar la diferencia entre encontrar una caja buscada o llegar cuando ya no queda nada. Pero además de ser totalmente ilegal, por suerte para la víctima, el dispositivo no permaneció oculto durante demasiado tiempo.

Gps

Quería saber qué tiendas recibían las cartas antes que nadie

En cuanto la mujer se dio cuenta de que llevaba un GPS en el vehículo, lo denunció inmediatamente. La investigación identificó el dispositivo, y al hombre que lo puso. Cuando la Policía interrogó a Kubasta, este reconoció haber colocado el localizador y admitió que quería seguir los desplazamientos de la repartidora para averiguar dónde se estaban distribuyendo las cartas Pokémon.

El objetivo era llegar antes que nadie para comprarlas y poder revenderlas después a su precio más alto. Aunque pueda parecer surrealista, el mercado de las cartas Pokémon puede alcanzar cifras estratosféricas: en febrero de 2026, una carta Pikachu Illustrator se vendió por 16,49 millones de dólares, convirtiéndose en la carta coleccionable más cara vendida en una subasta, con su propio récord Guinness.

Record

Con estos precios, los llamados ‘scalpers’ compran grandes cantidades de producto en cuanto aparece en las tiendas, y para ellos, cada minuto cuenta. Pero todo acto tiene sus consecuencias. En este caso, Kubasta acabó con una condena que incluía un año de libertad vigilada y 90 días de monitorización. Ahora, irónicamente, tendrá que llevar un GPS como el que puso en el coche de la repartidora.

El caso ha vuelto a poner sobre la mesa hasta dónde están dispuestos a llegar algunos revendedores para adelantarse a la competencia. Y lo más llamativo es que ni siquiera necesitan recurrir a un dispositivo de seguimiento para hacerlo: existen herramientas legales para conocer reposiciones, páginas especializadas que monitorizan el stock de las tiendas e incluso comunidades enteras dedicadas a compartir avisos sobre nuevos lanzamientos.

Imágenes | Wallmart, Unsplash, Guinness Records

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