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fauna en ruta: motolistos y enlatados

Y hoy vamos a comentar un asunto que me sugiere Alfa164 por correo electrónico. La cosa va de motos vistas a través del retrovisor. Como tú eres de fiar y supongo que él no se va a enfadar porque (como tú) también es de buena pasta, casi que anoto aquí lo que decía más o menos y, quieras que no, de esta forma me toca escribir un poco menos hoy. Leo:

Creo que podríamos debatir sobre la atención que hay que poner en atascos (incluso ya circulando a alta velocidad) en los motoristas que van haciendo eslalon o pasando entre dos coches por las líneas que delimitan los carriles.

Ah, pues muy bien, debatamos. Lo que pasa es que este es un tema que tiene unos cuantos vértices, que se resumen básicamente en el conocimiento de las normas y el respeto mutuo, que desembocan en otro que es la prevención. Y creo que voy a empezar por lo segundo, más que nada para evitar suspicacias.

Como sabes, vivo cerca de Barcelona y he circulado muchos años por la Ciudad Condal, meca de la moto. Lo he hecho hasta con el camioncillo de reparto, así que sí, sé lo que es ver motos a mi alrededor. De hecho, cuando robé el Focus usa de las cosas que hice fue comprobar el funcionamiento del BLIS con los moteros de Barcelona. ¿Por qué? Porque no se me ocurre un lugar mejor.

fauna en ruta: moto y siniestralidad vial

Si hubiera más motos, habría menos siniestros

¿Quiere esto decir algo negativo? En ab-so-lu-to. Entiendo la necesidad de las motos en la ciudad como forma de quitar del medio un montón de coches, y sé que si más gente usara la moto habría menos atascos. Eso está estudiado, comprobado, demostrado, y… vaya, que es así. Si pudiera llevar moto, que no puedo por problemas de columna y porque soy muy patoso, lo haría (aunque reconozco que a mí la moto ni me fu ni me fa, la verdad).

Aún digo más, y creo que esto me lo estoy sacando de la manga, aunque quizá haya algún estudio que le dé la razón a mi sentido de la intuición. Si hubiera más motos, habría menos siniestros. ¿Por qué? Por pura lógica. Por principio, un motorista es (o debería ser) un gran observador de su entorno por ser parte altamente interesada en no acabar rodando por los suelos y, además, un coche tiene unas mayores dimensiones y una masa mayor para liarla parda que lo que da de sí una moto.

Vale, aquí me he tirado a la piscina. Los tomates, que no estén muy duros, por favor. De todas formas, algún informe de movilidad me suena que decía que aun habiendo aumentando el censo de moteros en las ciudades de Madrid y Barcelona había habido una cierta disminución de la siniestralidad. Quizá (quizá, porque esas de los informes son simples correlaciones) no ande yo desencaminado.

Bien, y ahora que he puesto todo este colchón por delante, ya sabes lo que voy a hacer, ¿verdad? Pues sí, decir que en esta fauna en ruta nuestra de todos los días hay motolistos que son como para echarles de comer aparte. Aunque me da que no son tantos como la gente suele creer. ¿Serán cuatro gatos dando mala imagen de todo un colectivo o habrá en realidad más de cuatro?

Veamos algunos ejemplos como los que proponía Alfa164. Sí, seguro que me dejo situaciones, que ya sabes que a veces se me va la caraja, pero cuento contigo para que me las apuntes después por ahí abajo. Al fin y al cabo, si yo lo dejara todo bien atadito y cerradito… sería muy aburridito, ¿noíto?

fauna en ruta: motos en eslalon

El eslalon y las motos entre carriles

Vale, lo primero es que no metamos en un mismo saco lo de hacer eslalon (me parto con la RAE, te lo juro) y lo de pasar entre dos coches por las líneas que delimitan los carriles. Son cosas radicalmente diferentes. De hecho, lo primero no está permitido mientras que lo segundo, en principio, no tiene por qué estar prohibido.

Vamos a por el eslalon. En América lo llaman culebrear, y se entiende la mar de bien. En principio eso está prohibido para todo el mundo. Cuando circulamos por ciudad, podemos elegir el carril que mejor convenga para nuestro destino, sí, pero no podemos abandonarlo más que para adelantar o prepararnos para girar, parar o estacionar. El Artículo 33 del Reglamento igual dice la primera parte que la segunda, y culebrear es quedarse a la mitad.

Ahora bien, ¿puede un motorista avanzar entre los coches detenidos en un semáforo? Bueno, puede… ¿Le está permitido? ¿Por qué no? En ciudad, la separación lateral que uno debe guardar al adelantar o rebasar a otro vehículo es la proporcional a la velocidad, la anchura y las características de la calzada. Si la velocidad de paso es mínima, la separación también puede serlo. Para algo le enseñaron al motero a pasar por unas planchas que siempre tocaba en el examen y suspendía, ¿no?

Bueno, no, que en España a los conductores con un B de tres años nos dejan llevar una 125 cm3 aunque no sepamos ni montar en bicicleta. Bueno, pues los que se hayan examinado de circuito han demostrado poder pasar por un sitio sin oscilar y por lo tanto sin llevarse ningún retrovisor por el camino. Por lo tanto, pueden pasar entre coches y de hecho en muchas ciudades se fomenta que los moteros se adelanten en los semáforos para evitar líos a la hora de reanudar la marcha. Eso sí, a épsilon por hora.

Todo eso es así... a no ser que la que delimite los carriles sea una línea continua y el motero juegue a pasar de un lado a otro de esa marca. Y es ahí donde viene el problema. ¿Por qué? Pues por una cuestión de hábitos, claro. El motolisto que se acostumbra a una fluidez de la marcha sin apenas restricciones se va acostumbrando a no ceder ante nada, ni siquiera ante las marcas de la calzada. Ojo, he hablado de motolistos, no confundir con los motoristas.

fauna en ruta: motorista entre coches

El motero que a alta velocidad se mete entre los coches

Alfa164 hablaba también de moteros que se meten a toda leche entre coches. Pero, por más que intento imaginármelo, no lo consigo. Lo que hay son adelantamientos por la derecha, adelantamientos sobre línea continua, adelantamientos sin respetar ninguna distancia de seguridad y culebreos varios. Pero a los moteros que se les ocurre pasarse al lado oscuro y convertirse en motolistos que intentan meterse entre coches a toda mecha… los acabamos viendo en la sección de cine gore de YouTube.

Luego están los que usan el arcén para adelantar. Pero sobre ese tema hay una petición reiterada de las asociaciones de defensa de la moto, que proponen medidas de apoyo tales como poder realizar maniobras de adelantamiento entre coches siempre y cuando el tráfico esté detenido por cualquier circunstancia (entiendo que incluso sobre marcas longitudinales continuas), también circular por el arcén en casos de retención de tráfico y poder usar tapones de protección auditiva e intercomunicadores.

Como me sucede a veces en estos artículos, me estoy centrando en el protagonista y estoy dejándome al señor que va metido en su coche – enlatado, lo llaman los forofos de las dos ruedas, y se entiende la mar de bien – poniendo en un aprieto al motero, ya sea porque no respeta distancias, porque se salta un stop y se lo lleva por delante o porque no mira antes de girar, con idénticos resultados.

Disculpa por el anuncio lanzado sin avisar. A mí no me suelen gustar las campañas de nuestro país, y de hecho este es el único spot de la DGT que he pinchado jamás en un aula. El resto de anuncios de tele, todos de Think!, de la TAC y de los Carabineros de Chile. ¿Por qué salvé ese de la moto? Pues porque en mi ingenuidad siempre creí que ese spot podía abrir los ojos a alguien que aún no se hubiera planteado que ahí fuera, además de él con su coche, existirían otros a los que prestar atención, que en definitiva era lo que nos pedía Alfa164.

¿La solución? Mirar y recordar esto: que no lo veas no significa que no esté ahí. Tan sencillo como estar atento a los retrovisores y emplear unas técnicas de posicionamiento y de observación adecuadas, las que nos cuenta Morrillu en ese artículo que enlazo.

Como dicen algunos, disclaimer: Siempre he creído que el hecho de que cuando yo tenía 11 años uno de mis hermanos (este no, otro) saliera volando de una moto después de que un conductor se saltara un stop con su coche me impidió interesarme por los trastos con dos ruedas, aunque me parece una pasión maravillosa para los que la tienen. Ea, ya lo he contado. Como dicen los moteros, V’sss.

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