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Volkswagen Golf Bluemotion

Después de analizar tanto exteriormente como por dentro el Volkswagen Golf Bluemotion 1.6 TDI que nos ocupa esta semana, hoy toca hablar de las sensaciones que transmite al conductor, de su comportamiento y también de si su motor diésel cumple las expectativas o no.

De momento ya hemos dicho que su estética exterior agrada y su interior, aunque básico, es de calidad. Ahora damos el salto a su mecánica, protagonista indiscutible de esta versión, ya que se trata de la más eficiente de toda la familia Golf (sí, me repito mucho, no vaya a ser que alguien no se entere).

Como comentaba ayer, esta segunda generación del Golf Bluemotion ya no monta el 1.9 TDI bomba-inyector sino un 1.6 TDI Common Rail que arroja mejores cifras todavía. Según la ficha técnica homologa un consumo medio de combustible en ciclo mixto de 3,8 litros a los cien kilómetros, siete décimas menos que su predecesor. Veamos hasta qué punto es factible obtener dicho consumo.

Volkswagen Golf Bluemotion

Motorización y cambio

A diferencia de otros modelos Bluemotion como es el caso del Volkswagen Polo, el Golf no monta un tres cilindros sino un cuatro cilindros turbodiésel convencional de 1.598 centímetros cúbicos, vamos, un 1.6 TDI de toda la vida.

Este 1.6 turbodiésel de inyección directa por Common Rail y doble árbol de levas en cabeza desarrolla una potencia de 105 CV a 3.600 RPM y un par máximo de 250 Nm entre las 1.500 y las 2.500 revoluciones por minuto.

Como hemos dicho, homologa 3,8 litros a los cien kilómetros y emite 99 gramos de dióxido de carbono por kilómetro, por lo que está exento de pagar el impuesto de matriculación. El TDI va acoplado a una transmisión manual de 5 velocidades con relaciones muy largas para mejorar las cifras de consumo.

Volkswagen Golf Bluemotion

Gracias a sus 105 CV, y a pesar de las relaciones largas del cambio, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en unos respetables 11,3 segundos y alcanza una velocidad máxima de 190 km/h. En la práctica se nota que no está pensado para correr, pero tampoco es un coche lento, en cualquier caso.

Entre las medidas Bluemotion que contribuyen a dicha reducción de consumo, y junto a la transmisión larga, encontramos los neumáticos 195/65 R15 de baja resistencia a la rodadura, sistema de recuperación de energía en la frenada, Start & Stop, una suspensión rebajada y algunos elementos aerodinámicos.

A diferencia del Bluemotion Technology, este Bluemotion (el de verdad, el de los 3,8 litros y los 99 gramos de dióxido de carbono) trae también cambios electrónicos en la gestión del propulsor que reducen el régimen de giro del motor al ralentí y modifican algunos aspectos de la inyección.

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Conducción y dinámica

Si arrancamos el motor lo primero que notamos es que es muy poco ruidoso al ralentí y tampoco transmite vibraciones molestas o apreciables. El habitáculo está bien insonorizado. Si comenzamos a rodar la sensación es igual a conducir cualquier otro diésel de igual potencia. De momento nada especial.

Por ciudad el coche se mueve con soltura, su maniobrabilidad es buena y nos permite obtener consumos correctos, aunque está claro que no es su habitat. De cualquier manera, no penaliza tanto los consumos gracias al Start & Stop, que por cierto funciona bastante bien, sin brusquedades al arrancar de nuevo el motor y además permite que si se nos cala el vehículo sólo tengamos que pisar el embrague. En carretera es donde más brilla, aunque también es donde se aprecian más diferencias con respecto a un 1.6 TDI convencional (sin medidas en pro del ahorro).

En parte por culpa de la relación de cambio y de su quinta marcha tan larga, se muestra perezoso en las recuperaciones. Cuando le pedimos un esfuerzo para adelantar se hace un poco el remolón, aunque tampoco es algo exagerado. Es en este aspecto donde notamos que efectivamente estamos ante la versión más ahorradora de la gama.

Volkswagen Golf Bluemotion

El comportamiento dinámico es casi idéntico al de cualquier otro hermano de gama. Es un Golf, le pese a quien le pese. Permite una conducción suave y agradable pero también es capaz de afrontar curvas a ritmos altos si se lo pedimos, sin casi inmutarse. La suspensión, aunque cómoda, no es precisamente poco efectiva, y los neumáticos agarran bien a pesar de ser de baja resistencia a la rodadura.

La carrocería apenas balancea incluso en cambios de apoyo fuertes, mostrando bastante aplomo en casi cualquier situación. Hay que apuntar que el control de estabilidad es quizá algo intrusivo. Entra en acción antes de lo deseado si llevamos una conducción agresiva y somos bruscos con el gas o la dirección.

Goza de una gran estabilidad en carretera, es bastante cómodo y es un coche de los que transmite confianza al volante. Obedece fielmente las órdenes del conductor y en más de 1.000 kilómetros no tuvo un mal gesto con nosotros.

Volkswagen Golf Bluemotion

Al Golf Bluemotion le gusta hacer kilómetros, eso se nota, y a su conductor también le gustará, por lo que ello conlleva para su bolsillo. Es capaz de rodar con el motor desahogado a velocidades legales consiguiendo cifras de consumo bastante buenas. A 120 km/h se encuentra justo a 2.000 RPM, en la zona de par máximo, por lo que tendremos respuesta al acelerador en caso de necesitarla.

Durante nuestra prueba recorrimos 1.132 kilómetros, de los cuales algo más de 855 kilómetros fueron de autovía y el resto de carreteras secundarias, interurbanas y urbanas. Por aquello de hacerlo más fácil, voy a dividir el recorrido en dos partes (ida y vuelta).

El viaje de ida duró cuatro horas clavadas, durante las cuales recorrimos 423 kilómetros (todos por autovía). El ordenador de a bordo, habiendo usado el control de crucero a 125 km/h (es decir, sin buscar una conducción eficiente) marcó un consumo de 4,7 litros a los cien kilómetros con una velocidad media de 108 kilómetros por hora.

Volkswagen Golf Bluemotion

La vuelta fue un poco más larga, 435 kilómetros (cogí otra alternativa en la entrada a Madrid) y los recorrí en 3 horas y 58 minutos. En este caso la velocidad media (haciendo uso del control de crucero también a 125 km/h durante todo el trayecto) fue de 112 km/h y el consumo medio de 4,9 litros.

Antes de emprender la marcha, comprobamos que efectivamente la presión de los neumáticos era la indicada por el fabricante en las cuatro ruedas. Llenamos el depósito y no tuvimos que volver a llenarlo (sólo una vez finalizada la prueba, para devolverlo, cuando marcaba autonomía cero).

Por tanto, y calculando que hicimos uso de los 55 litros de capacidad que tiene el depósito —aunque es capaz de recorrer más distancia todavía, pero no es recomendable apurar tanto— recorrimos 1.132 kilómetros, nos sale un consumo real (sumando ambos recorridos por autovía y también los traslados por otro tipo de vías, incluyendo ciudad) de 4,85 litros, litro y algo por encima de homologación.

Mañana seguiremos con todo lo relacionado con el equipamiento de la gama Golf y las diferentes versiones disponibles.

Continuará...

En Motorpasión | Volkswagen Golf Bluemotion 1.6 TDI, prueba (exterior e interior)

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