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SEAT Ibiza ST 1.2 TSI

Hoy vamos a hablar de un modelo poco habitual, un utilitario familiar. SEAT nos sorprendió hace unos meses con el sustituto ideológico del Córdoba, el SEAT Ibiza ST. Es un Ibiza pero con un maletero gigantesco, que puede dejar en ridículo hasta a berlinas del segmento D, y a casi todos los compactos.

El motor elegido ha sido el 1.2 TSI de 105 CV, asociado al cambio automático DSG de siete velocidades. Debo admitir que había una segunda intención con esta prueba, comprobar de primera mano una de mis probables intenciones de compra, con un presupuesto bajo. ¿Bajo consumo, turbo y gasolina? Firmaría que sí...

Durante la prueba, he consumido prácticamente tres depósitos enteros, y los resultados no han sido los esperados. Fueron muchos kilómetros, algo más de 1.670, suficientes para hacerme una idea bastante contundente y realista de cómo andan los consumos en este coche. Vamos a darnos una vueltecita con él.

SEAT Ibiza ST 1.2 TSI

Lo que dice la ficha técnica

Con este motor tenemos 105 CV a 5.000 RPM, aunque el corte de inyección está pasadas las 6.000 RPM. El par máximo está en 175 Nm a 1.550-4.100 RPM, si bien en la ficha técnica del manual de instrucciones pone el par máximo entre 1.500 y 2.500 RPM. Consume 5,1 l/100 km con cambio manual y 5,3 l/100 km con el DSG.

En realidad, consume menos con el DSG, pero el manual tiene Stop&Start, y eso reduce el consumo homologado en ciudad 1 l/100 km, en consecuencia penaliza al mixto del DSG. De hecho, el extraurbano es 4,4 l/100 km con DSG, mientras que el manual necesita 4,5 l/100 km. Además, el manual tiene peor escalonamiento (cinco velocidades), y relación final más larga.

¿Prestaciones? La punta es de 190 km/h, y en aceleración necesita 10 segundos para coger 100 km/h si es automático ó 10,2 segundos si es manual. En la realidad, esos datos son un poquito mejores, y puede ser más rápido en aceleración que un 1.6 ó 1.8 atmosféricos de la misma potencia.

SEAT Ibiza ST 1.2 TSI

Primer depósito: Madrid-Huelva

En la primera parte del recorrido, a través de la A-5 y la A-66, llevé un ritmo bastante normal. 120 km/h de aguja, casi 2.500 RPM clavadas en séptima, 115-116 km/h reales, para eludir el margen de detección de radares a 110 km/h. Por otra parte, así el resultado es más válido ya que ese límite tiene siete días contados.

Íbamos dos personas, el maletero con casi todo ocupado, pero no era mucho en cuanto a peso. Es menos que llevar cuatro adultos sin equipaje. La mayor parte del tiempo utilicé el control de crucero, de serie en todos los Style. El depósito estaba completamente lleno de gasolina, hasta recibir varios claqueteos de manguera.

Habiendo hecho una parada intermedia en Sevilla, apuré hasta los 100 km de autonomía (586 km parciales), y el testigo de reserva no había hecho aparición todavía. Al llenar, entraron 39,76 litros de gasolina, siendo el depósito de 45 litros, como en cualquier Ibiza. Eso nos da un consumo real de 6,78 l/100 km.

SEAT Ibiza ST 1.2 TSI

El ordenador indicó un consumo medio de 6,5 l/100 km, y la velocidad media del depósito se cifró en 101 km/h. La unidad de prensa tenía más de 7.000 kilómetros y con los neumáticos correctamente hinchados. Eso sí, no eran dimensiones de serie, sino 17 pulgadas, unos Goodyear Excellence 215/40.

Dicha elección no es la más adecuada para gastar poco, que conste. Lo ideal sería usar unos 185/60 R15, los más sencillitos, pero en SEAT (y en muchas marcas) ponen unas dimensiones de llanta poco adecuadas al coche en el que se montan a nada que te lo equipes un poquito, como el Copa. Estas llantas se llaman “Saga”.

Prácticamente todo se ha hecho por autovía, salvo una pequeña fracción de zona urbana. Destaco que no había saltado la reserva, y según el manual, son 7 litros, lo que ya me hizo mosquearme un poco en su momento. No tenía demasiada lógica, pero bueno, estos medidores no son el colmo de la precisión que se diga.

SEAT Ibiza ST 1.2 TSI

Segundo depósito: Huelva-Portimao-Sevilla

Llenito, y con todavía 268 km por delante, continué hasta Portimao, en el país vecino de Portugal, la primera vez que saco un coche de prensa de España. Una vez pasada la frontera, respeté el límite de 120 km/h reales, unos 125 de aguja, aunque apenas me encontré nada de tráfico. Llegué en 2 horas y 49 minutos (~95 km/h).

Debo decir que de la autoestrada al hotel donde me alojé tuve que circular muy despacito, lo que desplomó la media. La media reportada fue un pelín superior, 6,7 l/100 km, ya que la orografía fue menos favorable. Tras haber conducido todo el día a velocidades legales unos 800 km, estaba con ganas de tirar el coche por el primer barranco que viese, pero no había a pie de playa.

El retorno hasta Sevilla, escala intermedia, se hizo de otra forma dos días después, a más velocidad. El velocímetro pasó de 140 bastante tiempo, pero siempre matizando que cuando le piso respeto a la gente que va más despacio, sin pegarme a paragolpes, ni adelantar por la derecha, ni provocar grandes diferencias de ritmo… básicamente le zurré al pedal cuando iba solo.

SEAT Ibiza ST 1.2 TSI

La aguja de las revoluciones rara vez pasó de las 3.000 RPM, y con un desarrollo tan largo eso era ir un poco deprisa ya: 145 km/h de aguja. Un 1.2 a 3.000 RPM, con motor atmosférico, es ir a menos de 120 km/h, y de hecho cualquier atmosférico de baja cilindrada no va deprisa a ese régimen, pero el turbo permite alargar mucho los desarrollos.

Esta vez sí saltó la reserva, porque apuré hasta ver 15 kilómetros de autonomía. Hay más parte de zona urbana en este depósito. También he de decir que no fue posible mantener una media “alta” debido al tráfico, y porque me encontré un control policial en mitad de la autovía que nos enlenteció considerablemente.

Al día siguiente, con la última rayita del depósito encendida, le pedí a la señora de la gasolinera que me lo llenase hasta arriba. Se lo tomó al pie de la letra, tocando la válvula de llenado, sacó todo el aire, y entraron la friolera de ¡¡54,05 litros!! No se había derramado nada, ni había goteado por debajo. Quizás fue brujería.

SEAT Ibiza ST 1.2 TSI

Miré al surtidor y leí 74,10 euros. Más de uno se puede imaginar mi cara como la de los famosos memes que tanto se ven últimamente y diciendo “FUUUUUUUUU!!!”. Vale, la gasolina estaba cara (1,371 euros/litro), pero os juro que llenar el Supra me ha costado menos en muchas ocasiones. ¡Pero en un Ibiza…!

Mucho me temo que si la autonomía hubiese llegado a cero, me habría quedado tirado. El depósito real es más grande de lo declarado. Bueno, cambiando de tercio, con una media acumulada de 91 km/h y 524 km realizados, sale un consumo de ordenador de 7,9 l/100 km. Pero el consumo real fue de ¡10,3 l/100 km!

Lo dicho: “FUUUUUUUU!!!!”, ¡eso es más de lo que gasta el Supra! ¡Es prácticamente el doble de lo declarado! “Vale Javier, había mucho aire, pongamos que solo entraban 45 litros y te timaron…” — sigue siendo una pasada, 8,57 l/100 km. Y menos mal que es un motor “bueno” y no un desconocido asiático de dudosa reputación y tecnología obsoleta (va con ironía).

Cómic Motorpasión

Una vez un equipo de emergencias médicas me sacó de la parada cardio-respiratoria, me intenté sobreponer, e iniciar el viaje de regreso a Madrid. El marcador de autonomía, estando lleno hasta las trancas, marcaba 540 kilómetros. Si me hubiese comprado el coche, lo habría devuelto tan pronto volviese a Madrid. Callejeé un poco, atravesé Bellavista y la SE-30, y volví por donde vine.

Intenté seguir la misma “metodología” que en el último depósito, pero con más cuidado aún ya que en España el límite vigente es 110, y en Portugal era 120, solo que en España es muchísimo más fácil ser sorprendido. En Portugal, salvo que me hubiese parado la policía, tararí que te ví, no habría pasado nada.

Pero mi cabeza seguía dándole vueltas al tema, ¿cómo es posible que un motor tan sofisticado, 1.2, con inyección directa de gasolina, turbocompresor, y todos los adelantos del grupo VAG gastase como un 3.0 Turbo, con más del doble de potencia, sin tanto adelanto y de cuando la época del primer Ibiza, el cuadrado?

Y ojo, que solo corrí con la mitad del depósito, me pone los pelos como escarpias… pensar qué pasaría si hago eso con un depósito entero.

En Motorpasión | SEAT Ibiza ST 1.2 TSI, prueba de consumo (parte 2)

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