PGO Cévennes, regreso al futuro

Que en la era de la tecnología, de las pantallas planas, de los móviles táctiles y de las infinitas ayudas electrónicas a la conducción exista una empresa que produce apenas 80 coches anuales de forma artesanal y exentos de cualquier componente electrónico que mejore nuestras dotes de conducción es realmente una oda a la nostalgia. Pero ahí está la francesa PGO para demostrar que es posible.
Gilles y Olivier Prévost empezaron montando réplicas y kit cars en su pequeño taller alsaciano, y a día de hoy PGO cotiza en bolsa, posee su propia planta de producción de 18.000 m2 cerca de Alès (al norte de Nîmes) y cuenta con el respaldo de capital kuwaití.
Su producción se limita a tres modelos que comparten un mismo chasis y los elementos mecánicos y se diferencian por su estética: el PGO Hemera, del que ya os hemos hablado aquí y es el modelo cerrado, el PGO Speedster II de 2003 posicionado como el más clásico, y el último en llegar y protagonista actual, el neo-retro PGO Cévennes.
