
La venta de vehículos ya matriculados (sin uso) es una fórmula bien conocida en el mundillo. Evitas pagar impuestos y renuncias a tener el coche todo lo personalizado que quieres, pero si cedes, te sale más barato. De paso, los fabricantes maquillan sus cifras de ventas y cumplen objetivos. El problema es cuando esos vehículos tardan más en venderse, justo lo que está pasando.
Debido a la crisis económica, las ventas descienden y los Km 0 tardan más tiempo en abandonar el concesionario, incluso más de 6 meses en algunos casos. La depreciación del coche y los intereses hacen que los concesionarios reduzcan mucho su margen o incluso, pierdan dinero con las ventas. Indirectamente, el consumidor se ve perjudicado en el precio.



