De la instrumentación digital al navegador: las marcas están quitando tecnología a sus coches para capear la crisis de microchips

La escasez de semiconductores sigue asolando a la industria del automóvil desde finales de 2020 y ha llegado a su quinto mes consecutivo. La falta de suministro de estos pequeños componentes no está cerca de solucionarse y las marcas de coches han tenido que recurrir a la creatividad para no demorar aún más la producción.

Y la solución pasa por eliminar, de momento, en algunos de sus automóviles ciertas tecnologías que requieren de estos microchips, como por ejemplo la instrumentación digital, el navegador o retrovisores de pantalla digital, entre otros.

La tecnología, prioritaria para los coches más rentables

i-cockpit de Peugeot

Varias marcas de coches ya han movido ficha para evitar una debacle en ventas este 2021 y recuperar en la medida de lo posible la fabricación de sus modelos. No en vano venimos de 2020, un año ya para olvidar para los fabricantes.

En general, las firmas han optado por dar prioridad a los coches más rentables en lo respecta a integrar ciertas tecnologías que necesitan los chips. Es el caso de Nissan, que ha limitado la instalación del sistema de navegación a, aproximadamente, un tercio de sus automóviles. Así lo habrían confirmado fuentes de la marca según Bloomerg.

Además, la firma nipona está priorizando el suministro de chips a los dos modelos más vendidos en cada uno de sus principales mercados.

También lo ha hecho Stellantis, en concreto Peugeot, que ha eliminado la instrumentación digital i-Cockpit del compacto 308, disponible en la generación saliente desde su última actualización. Gracias a ello ha retomado la producción de este modelo, que estuvo parada tres semanas en abril en la planta francesa de Sochaux.

Interior de la RAM 1500 TRX

Peugeot ha señalado que el objetivo es dar preferencia al cuadro de mandos digital en otros modelos que registran mayores ventas, como por ejemplo el SUV Peugeot 3008. Además, se espera que la tercera generación del Peugeot 308, que llegará al mercado este año, incluya asimismo el i-Cockpit.

Pero no es el único, de igual manera la norteamericana RAM, también bajo el paraguas de Stellantis, ha modificado la oferta de su pick-up RAM 1500: la camioneta ha dejado de incluir el espejo retrovisor digital de serie y lo ofrece solo como extra, además de en su variante más cara. Esto permitirá que se siga produciendo esta versión más equipada y a su vez el resto de la gama.

Por otro lado, en General Motors, otra pick-up ha dejado de llevar el módulo de ahorro de combustible. Se trata de la Chevrolet Silverado y, según la misma publicación estadounidense, la eliminación de dicho dispositivo afectará a los consumidores, pues se traducirá en un incremento en el consumo de la camioneta.

Interior del Renault Arkana

Y de igual manera ha afectado a coches recién llegados, como el SUV coupé Renault Arkana, que no ofrecerá de momento la instrumentación digital más grande (10,2 pulgadas).

Por otro lado, hay fabricantes que empiezan a tener stock de coches incompletos a la espera de los chips. El ejemplo lo encontramos en Ford con su exitosa pick-up F-150, cuyas unidades ya se amontonan en campas, pero este problema también afecta a General Motors.

En el caso de España, fábricas como la de de Vigo (Stellantis), así como las de Almussafes (Ford) o Martorell (SEAT), han aplicado este 2021 paros parciales ante la falta de componentes. Aunque la barcelonesa de SEAT retomará la producción total desde el 30 de mayo, poniendo punto y final al ERTE que ha afectado a más de 500 trabajadores.

La crisis de semiconductores durará hasta 2022

Todo ello se enmarca en un contexto donde la tecnología en los coches no ha dejado de incrementarse, tanto al servicio de la conectividad como de la asistencia a la conducción. Según las predicciones de las consultoras IHS y Deloitte, en 2030 el 45 % de los sistemas de los coches utilizarán estos chips y desde 2020 ha estado en torno al 40 %.

La crisis de suministro de microchips, que está siendo un quebradero de cabeza para las firmas automovilísticas, deriva de la pandemia, cuando en sus primeros meses la fabricación de coches cayó y las firmas recortaron temporalmente los pedidos de semiconductores.

A consecuencia de la incertidumbre, no pudieron planificar adecuadamente el suministro de componentes para los siguientes meses. La espera se sitúa por encima de las 16 semanas, en comparación a 2019 o 2020 que estaba en torno a las 10.

Por este motivo, al reactivarse la producción pasado el periodo más crudo de la epidemia, los principales proveedores de estos componentes llevan varios meses enfrentándose a cuellos de botella y no dan a basto para satisfacer la demanda actual. Es el el caso de Samsung Electronisc,  SMIC, TSMC o NXP Semiconductors.

Mark Liu, presidente de Taiwan Semiconductor Manufacturing (TSMC), ya ha adelantado que esta crisis está lejos de terminar. Este fabricante espera que a partir de junio puedan satisfacer mínimamente la demanda de cara a las marcas de coches, pero estima que la escasez de semiconductores se alargará hasta principios de 2022.

A ello se suma que los coches eléctricos o electrificados, cuyo número ha ido aumentando en los últimos tiempos, demandan aún más estos componentes. Así lo argumenta NXP Semiconductors, que ha estimado que en la primera mitad de 2021 producirán alrededor de un 20 % más de chips en comparación al mismo periodo de 2019.

Por último, incide en los cuellos de botella que los principales fabricadores de chips, como los señalados o Infineon Technologies y Renesas Electronics, acogen únicamente el 40 % del suministro, mientras que el 60 % restante se reparte entre miles de pequeñas empresas.

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