Un alemán se niega a soplar en un control de alcoholemia en Galicia: “En Alemania no me obligan”

Negarse a soplar es legal en Alemania e ilegal en España, pero en los dos países acabas igual, con una prueba.

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Daniel Murias

Son las cuatro de la madrugada de un mes de agosto y llego al primer peaje de la AG-55 al salir de Coruña. Hay muchos -demasiados, pienso- coches y furgonetas aparcados a un lado con la gente fuera de sus coches. Señores mayores, jóvenes con su Ibiza maqueado, un montón de paisanos con sus coches con matrícula suiza, francesa o inglesa. Era la gente que no superó un control de alcoholemia y no podía seguir. Delante mío, un paisano con matrícula alemana se niega a soplar.  

“No tengo que soplar, que en Alemania no lo hago”, le insistía al Guardia Civil. Vale, pero y aquí, ¿se podría uno negar a soplar en un control de alcoholemia en España?

Lo único cierto: no te vas a librar del control

De entrada hay que saber que sí, en Alemania un conductor al que la policía pide que sople puede decir que no. Lo confirma el abogado de tráfico Tom Louven en Auto Motor und Sport, que extiende ese derecho a los test rápidos de drogas. La razón jurídica es que nadie está obligado a colaborar en su propia investigación.

La cuestión es que negarse a un control de alcoholomia no significa librarse de él, sería simplificar la ley. Louven lo dice sin rodeos, a la extracción de sangre por un médico no se puede uno oponer. El parágrafo 81a de la ley procesal penal reserva la orden a un juez, pero la policía puede dictarla por su cuenta cuando hay urgencia. Negarse a soplar en el alcoholímetro no evita la prueba, solo cambia el método.

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En España ese margen no existe. El artículo 383 del Código Penal castiga al conductor que, requerido por un agente, se niegue a las pruebas de alcohol y drogas con prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de más de uno y hasta cuatro años. No es una multa. Es un delito contra la seguridad vial.

La negativa alcanza también a la segunda prueba de aire y a los análisis de los facultativos, según la jurisprudencia. Lo que sí puede hacer el conductor es pedir un análisis de sangre para contrastar el etilómetro. Y es que de las dos pruebas, la más precisa es el análisis de sangre, permitiría descartar un falso positivo dado en el alcoholímetro, por ejemplo. O confirmarlo.

Al final, mi paisano se dejó convencer y sopló en el alcoholímetro. Y tuvo que dejar su coche en el arcén como los demás. Por mi parte, el Guardia Civil casi no se creía que diera 0,0. “Eres el único que han dejado pasar esta noche”, me dijo la cajera del peaje. Da qué pensar.

Imágenes | Guardia Civil

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