Todo lo que Netflix tenía que contar sobre la Fórmula 1 en 'Drive to Survive' ya lo mostró en la primera temporada

A falta de carreras de coches, el mundo de la Fórmula 1 tiene un entretenimiento hasta que llegue el Gran Premio de Australia. Netflix ha sacado la segunda temporada de 'Drive to Survive', la sorprendente serie sobre la Fórmula 1 que fue un éxito total entre los seguidores la temporada pasada.

Había muchas expectativas sobre lo que hubiese podido hacer Netflix con la temporada 2019, ya contando con la colaboración de Mercedes y Ferrari, pero el resultado es un poco decepcionante. Faltan algunas cosas y sobran otras muchas. El parecer es que la serie se ha convertido en un repaso de la temporada. La sensación es que todo lo que 'Drive to Survive' tenía que contar sobre la Fórmula 1 ya lo contó en 2018.

En 'Drive to Survive' se echan de menos la polémica de Canadá y la rivalidad Leclerc-Verstappen

Y es que a la segunda temporada de 'Drive to Survive' le falta punch, como a la propia Fórmula 1. No hay emoción por el campeonato, así que no se puede contar cómo se viven esos momentos. Y casi todo lo demás, la serie ya la contó en la primera temporada. 'Drive to Survive' se encasilla en los mismos personajes y nos cuenta cómo les va la vida, pero no nos enseña nada nuevo.

Así, volvemos a ver el carácter distendido dentro del equipo Haas, las penurias de Williams, el piloto que se queda sin equipo (esta vez le tocó al pobre Nico Hulkenberg) o los compañeros de equipo que se pelean, encarnados en esta segunda temporada en Sebastian Vettel y Charles Leclerc. Y ni siquiera sale todo, porque Netflix grabó con Ferrari en Austin y justo fue en la siguiente carrera, Brasil, cuando chocaron entre ellos.

Sí, en la temporada 2019 pasaron algunas cosas muy interesantes, pero 'Drive to Survive no estaba allí para grabarlas. Y si estaba, no le permitieron enseñarlas. Por ejemplo, el momento más tenso de la temporada, la sanción a Vettel en el Gran Premio de Canadá, es totalmente omitido en el documental de Netflix.

Se habla de la carrera de Montreal, se nos enseña a Hulkenberg aceptando órdenes de equipo y a Kevin Magnussen estrellándose en la clasificación, pero ni una palabra de cómo el piloto que pasó primero por la línea de meta no ganó la carrera. Toda esa tensión, que vimos en directo en la realización de la carrera, es omitida por completo en 'Drive to Survive'.

Sí está el duelo entre Max Verstappen y Charles Leclerc en la última vuelta del Gran Premio de Austria, pero como una subtrama de fondo para dar contexto a una historia de que a Pierre Gasly no le va bien en Red Bull. No pasa nada porque 'Drive to Survive' se centre en lo que no se ve de los Grandes Premios, de hecho ese fue su éxito en la primera temporada, pero su camino natural, ahora con Mercedes y Ferrari, era profundizar en lo que sí se ve, pero solo a medias.

Netflix oculta la poca emoción que tiene la Fórmula 1, aunque sea por victorias puntuales, y resalta la que no existe, o en todo caso es mínima. Por ejemplo, se sacan de la manga una supuesta rivalidad muy poco justificada entre Daniel Ricciardo y Carlos Sainz, teóricamente basada en que el australiano ocupa el asiento en Renault que el año antes tenía Sainz.

Además, el documental acaba en su último episodio con Christian Horner, el jefe del equipo Red Bull, afirmando sin rubor que la temporada 2020 de la Fórmula 1 está llamada a ser una de las más emocionantes de su historia. Está bien que un documental tenga su parte de ficción, pero hablando de historia, pocas frases más desacertadas que esa se han utilizado como gancho.

Claro que Horner también suelta la frase más memorable de todo el documental, al definir el Gran Premio de Australia, habitual cita inaugural de la Fórmula 1, como "la primera vez que todos nos bajamos los pantalones y comparamos". Es de lo más memorable de la segunda temporada de 'Drive to Survive', y eso ya es decir.

Las muertes de Niki Lauda y Anthoine Hubert, muy presentes

Pero claro que no todo es malo en 'Drive to Survive'. Por ejemplo, el documental se encara con un incómodo compañero de viaje que la Fórmula 1 siempre lleva consigo, la muerte. En este caso se muestra como se vivió en el circuito de Spa el terrible accidente de Anthoine Hubert, y cómo afectó a sus compañeros de parrilla.

Además, también podemos ver al equipo Mercedes afrontando la pérdida de un icono como Niki Lauda. Más allá de la parte luctuosa, lo más novedosos que vemos en 'Drive to Survive' es el cambio de pilotos a mitad de temporada en Red Bull, cómo se gestiona el cambio de Gasly por Alexander Albon.

También es muy interesante ver cómo es la llegada de un piloto como Daniel Ricciardo a su nuevo equipo, el respeto que se le tiene en la fábrica a alguien que no deja de ser la nueva cara de la marca. Seguramente uno de los hallazgos más interesantes de la segunda temporada de 'Drive to Survive'.

En cuanto a las carreras, el documental se centra, como era de esperar, en el Gran Premio de Alemania, la mejor prueba de la temporada. Tanto que nos la muestra en dos episodios, primero siguiendo el desastre del equipo Mercedes y luego siguiendo el de Nico Hulkenberg. A 'Drive to Survive' le pone que las cosas salgan mal. Eso y los chismorreos.

Los chismorreos, el gran atractivo de 'Drive to Survive'

Porque sí, para lo que de verdad ha quedado 'Drive to Survive' es para enterarnos a posteriori de chismorreos más o menos importantes. Por ejemplo, que Ricciardo también estuvo negociando con McLaren antes de fichar con Renault. Sí, nos lo pudieron decir la temporada pasada ya, pero lo hacen ahora.

También es curioso el contraste en el episodio de Hulkenberg. Mientras el alemán hace cábalas sobre su continuidad en Renault, 'Drive to Survive' nos muestra en un escenario B como Toto Wolff, el mánager de Esteban Ocón, bromea por teléfono con Cyril Abiteboul, el jefe de Renault, sobre el fichaje del piloto francés, ocupando el sitio de Hulkenberg.

Todo el cinismo de Renault con Hulkenberg es bastante interesante también en ese episodio. Otra curiosidad es ver la buena sintonía de Romain Grosjean con el equipo Haas, y en concreto con Gunther Steiner, el jefe del equipo. Ayuda a entender por qué se le renueva sistemáticamente a pesar de sus discretos resultados. Menos se entiende lo de Kevin Magnussen, que le rompió la puerta del despacho al jefe en Silverstone tras llevarse una bronca.

Y ya yendo al plano rosa de la Fórmula 1, sorprenden cameos como el de Geri Halliwell, Spice Girl y esposa de Chrstian Horner al mismo tiempo. 'Drive to Survive' se cuela hasta la cocina de su casa, como también lo hace con Carlos Sainz. Allí podemos ver a su padre, el bicampeón del mundo de rallies y tres veces ganador del Dakar, presidiendo una comida familiar.

'Drive to Survive' sigue muy enfocado al público inexperto

En definitiva, 'Drive to Survive' sigue estando muy enfocada al público americano, o dicho de otro modo, al aficionado inexperto. Se nota especialmente en algunas elipsis temporales que no superarían el examen de ningún ojo medianamente avezado en esto de la Fórmula 1, sin que sea necesario ser experto.

El problema es que la segunda temporada no nos da prácticamente nada nuevo respecto a la primera. El aficionado muy experto seguirá consumiendo 'Drive to Survive' a la caza de curiosidades o chismorreos, pero el más novato verá rápidamente como el documental se ha convertido en una serie de personajes. Y estaría en tela de juicio si estos personajes enganchan tanto como para sustentarla.

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