
El post acerca de los hábitos de conducción eficiente de J1M1 ha provocado un intenso debate. El que lo haya seguido se habrá dado cuenta que la conducción eficiente o ecológica se suele asociar con ser un pelas, ir estorbando al tráfico o dormirse.
Lo cierto es que no tienen necesariamente que ver unas cosas con otras. Ahí va un ejemplo estrambótico que rebate otro de los tópicos: el Príncipe Carlos de Inglaterra, un personaje que no tiene problemas de liquidez. Posee un Land Rover, un Audi, dos Jaguars y un Aston Martin DB5 clásico, como el de Sean Connery en la película “Goldfinger”.
Todos sus coches están adaptados para funcionar con bioetanol puro (E100), de procedencia totalmente sostenible: utilizando excedentes de vino inglés y derivados de la fabricación del queso. Debido a la cuota de producción del vino, lo que sobra se tiene que tirar, pero hay otro destino posible para dichos excedentes.



