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DeLorean Hovercraft

¿Qué es la pasión por el motor si no podemos cumplir nuestros sueños viendo volar un DeLorean? La verdad es que nunca me había preguntado eso, pero a Matthew Riese, que es un señor de San Francisco de 26 primaveras, le picó el gusanillo de llevar a cabo un DeLorean Hovercraft que surcara los siete mares sin tocarlos, y se embarcó en una aventura que lo ha tenido liado desde 2008.

Cuando en 2010 se quedó sin un centavo, porque hay pasiones que salen caras cuando tienes que modificar las cosas que fallan, se apuntó a Kickstarter para buscar inversores y ganó dinero para seguir adelante. Y hoy podemos disfrutar —o al menos flipar un rato— con este ingenio que flota en el aire, aunque se coma una verja y aunque los donuts marítimos no dejen rastros de goma.

De cuánto le ha costado la broma a Riese, ni idea. Mediante Kickstarter consiguió 5.640 dólares (unos 4.200 euros más o menos), que el buen mozo justificó como sigue. He convertido las unidades anglosajonas al sistema métrico de forma aproximada, que nadie tome las medidas demasiado ajustadas o se quedará sin material para fabricar su propia versión del DeLorean Hovercraft:

DeLorean Hovercraft de Matthew Riese

  • 2,5 litros de resina epoxi: 160 dólares
  • Resina colada: 18 dólares
  • 14,6 metros de fibra de vidrio: 120 dólares
  • Espuma laminada de PVC para el salpicadero y timones: 70 dólares
  • Papel de lija de varios grados, a granel: 73 dólares
  • Bengalas obligatorias requeridas por los guardacostas: 50 dólares
  • Extintor: 25 dólares

DeLorean Hovercraft de Matthew Riese

  • Matriz para moldear látex: 247 dólares
  • 3,6 metros de material Baltek para puertas: 45 dólares
  • Espuma de uretano: 136 dólares
  • Soldador Mig de segunda mano: 350 dólares
  • Sistema de audio con sus altavoces y tal: 120 dólares
  • 9 metros de vinilo revestido de nylon para asientos y guarnecidos: 75 dólares
  • 500 dólares para el resto de los gastos.

DeLorean Hovercraft de Matthew Riese

Y ahora, vamos a ver el resultado en movimiento, que es como mola más. Sin tocar el suelo, flotando sobre el aire que expulsa a presión contra la superficie —como buen hovercraft que es—, se desplaza a una velocidad máxima de unos 72 km/h (45 mph). No, el mismo Matthew Riese reconoce que no alcanza las 88 mph necesarias para saltar en el tiempo, así que no va a perder el ídem en montar un condensador de fluzo.

Toma de contacto con el DeLorean

Volvemos al pasado (como no podría ser de otra manera cuando hablamos del DeLorean DMC-12) para ver la primera prueba. Nos plantamos en el 15 de diciembre de 2011, cuando por fin llegó la hora de sacar el DeLorean a que le diera el aire. No os perdáis el sonido de su motor. Es… diferente:

Primeras vueltas y leñazo contra una valla

Controlar un artefacto que has estado meditando durante años tiene que ser de un lado apasionante, y del otro, difícil de coj tremendamente complicado. Así, no es de extrañar que el final de este vídeo dolorpasionee un poco. Pero nada, el coche apenas se hizo nada.

Espectacular paseo nocturno sobre la bahía

Atentos a esta insólita escena sobre el DeLorean Hovercraft surcando McCovey Cove, en la bahía de San Francisco, a plena luz de la luna. Lo pillaron las cámaras de la tele en medio de la retransmisión de un partido de béisbol y el resultado es, cuanto menos, curioso:

Mojando los donuts en el mar

Mojar los donuts en café con leche es una tradición gastronómica como otra cualquiera. Realizar donuts sobre el asfalto entra ya en otra tradición, la del motor desaforado. Ahora bien, ¿cómo es eso de trazar donuts sobre el mar sin tocarlo siquiera? Pues… parece divertido:

Por supuesto, no todo salió bien

Ya digo que controlar un bicho como este tiene que ser difícil. Y más, cuando él solito decide ponerse en movimiento durante la fase de pruebas. Yo creo que el bueno de Matthew no se lo explicó bien al DeLorean, y el pobre bicho creyó que tenía que interpretar a KITT:

Ahora, al primer friki que me venga diciendo que eso no es un DeLorean de verdad, que no se escucha su carismático motor, que no es anfibio, que él lo haría mejor con una mano atada a la espalda o alguna garrulada por el estilo, le retiro el saludo. ¡Feliz viernes!

Vía | Carscoop
Fuente | Matthew Riese
Vídeo | Matthew Riese (YouTube)

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