Porsche 911 GT3, cogiéndole el pulso al 911 definitivo (parte 1)

Día 2 de julio, 7 AM. Mientras en España gran parte de la población amanece con la única intención de encontrar hueco en las abarrotadas playas de nuestro litoral, yo estaba en la puerta de un hotel en Dusseldorf esperando que me entreguen las llaves de uno de los muchos Porsche que voy a probar en una jornada inolvidable.

El 40 Aniversario de la Porsche Sport Driving School y tener la posibilidad de poner al límite de sus posibilidades los modelos más deportivos de Porsche, me parecía una buena disculpa para venir hasta Alemania en pleno verano y no estar peleándome por mi espacio de toalla en cualquier arenal español. ¿Preferís playa o asfalto?

Esto es parte de la #VueltaAlColeMP, esas pruebas de altos vuelos que queremos hacer todos los años para que el fin del verano sea menos dura para todos. El año pasado recordaréis que la #VueltaAlColeMP estuvo protagonizada por la comparativa de los Audi RS6 Avant contra el BMW M6 Gran Coupé. Este año seguimos con jugadores alemanes, pero con arquitecturas completamente distintas a aquellas rápidas berlinas.

La #VueltaAlColeMP trata de hacer menos duro el fin del verano a vosotros y a nosotros. Entre tanto Porsche es fácil sentirse bien

Aunque en los últimos años la gama Porsche se ha diversificado bastante con la llegada de los Cayenne, el reciente Macan y el Panamera, no podemos negar que la marca de Stuttgart, que nació y creció construyendo algunos de los deportivos más laureados de la historia, ha sabido seguir inculcándole un carácter muy deportivo a sus nuevos modelos. A pesar de ello, los más puristas seguidores de Porsche sólo consideran auténticos Porsche a los modelos deportivos, que eran precisamente los que habíamos venido a probar.

Hoy no nos íbamos a andar con medias tintas. En unas horas íbamos a poder probar los Boxster y Cayman GTS, los 911 en sus versiones Turbo, Turbo S, Targa, GT3 y como colofón final íbamos a tener la oportunidad de montarnos en el exclusivo Porsche 918 Spyder. Sí, el garaje de los sueños de cualquier "porschista" estaba ante nosotros y teníamos las llaves de casi todos a nuestra disposición.

El único “pero” que le veía al plan del día era que el 918 Spyder no íbamos a poder conducirlo. Únicamente nos permitirían montar en el asiento del copiloto, una experiencia que os aseguro no olvidaré en mi vida. Tal vez algún día consigamos probarlo, aunque sea alguna de las primeras unidades que ya se han entregado en la Península Ibérica.

Sin más dilación, tocaba sacarle jugo al día con el resto de modelos deportivos de la gama Porsche, que no era poco. La flota de Porsche que nos esperaba en la puerta del hotel, podría hacer perder la cabeza a cualquier amante de los coches de Stuttgart como yo. Teníamos a nuestra completa disposición más de 25 coches con apellidos tan ilustres como GT3, Turbo, Turbo S, GTS o Targa 4S.

Rojo, amarillo, gris...¿cuál elegir?

"Yo quiero el GT3 primero, gracias"

Por casualidades del destino, o tal vez porque nos empeñamos en conseguirlo, el primer coche que íbamos a conducir era el Porsche 911 GT3. En Motorpasión hemos probado lo más nuevo de Porsche en los últimos meses, pero el GT3 todavía no. Recordaréis el Carrera S (parte 1, parte 2, parte 3 y parte 4), el Carrera 4S (parte 1 y parte 2), el Cayman S (parte 1 y parte 2) o el más reciente 911 Turbo (parte 1, parte 2 y parte 3).

El Porsche 911 GT3 es la versión más deportiva de la gama 911...hasta la llegada del GT3 RS

El Porsche 911 GT3 representa la máxima expresión de la deportividad en formato 911, al menos hasta que llegue un posible 911 GT3 RS. Si no fuese por esta jornada de pruebas en Alemania, de otra forma iba a ser complicado que pudiésemos probar esa versión, ya que sus ventas en España son bastante limitadas. Por lo general no somos un país de petrolheads con capacidad económica como para comprarse coches de este calibre y precio. Eso si, las victorias de los hermanos Vallejo en los rallyes con sus 911 GT3 están consiguiendo que cada vez más aficionados cumplan su sueño de recorrer las carreteras más sinuosas de nuestro país marcando tiempos con un 911 GT3 de calle en lugar de con los clásicos Subaru Impreza WRX STi, Mitsubishi EVO o Clio RS que solemos ver aparcados en las cunetas de los tramos de enlace.

La quinta generación del Porsche 911 GT3 destacaba por encima del resto de modelos aparcados en la puerta del hotel. Su aspecto impresiona lo mires por dónde lo mires, irradiando deportividad gracias a su carrocería más digna de un coche de competición que de uno de calle.

Frente a la elegancia y sobriedad del Turbo, el 911 GT3 tiene bajo mi punto de vista la carrocería la carrocería más agresiva de toda la gama 911. Es 44 milímetros más ancha que el 911 Carrera S en el eje trasero y además tiene un alerón fijo de considerables dimensiones que, unido a la doble salida de escape central no dejan lugar a dudas: estás ante un auténtico coche de carreras.

En el frontal por su parte, nos encontramos con un paragolpes muy prominente, en el que destacan las enormes tomas de aire y el perfil inferior que le permite mantenerse bien pegado al suelo. La aerodinámica se ha trabajado mucho ya que ese faldón y el alerón posterior se encargan de mantenerle bien pegado al suelo cuando vuela bajo a 315 km/h, que es la velocidad punta que alcanza.

Detrás del eje posterior se esconde, nunca mejor dicho, un motor bóxer 3.8 que desarrolla 475 caballos de potencia a 8.250 RPM. Se trata de un motor atmosférico basado en el del Carrera S, pero con algunas modificaciones para convertirlo en un auténtico motor de altas prestaciones.

Este motor se combina con la caja de cambios PDK de siete velocidades que ya conocíamos en otros Porsche, por primera vez disponible como única opción en el GT3. Ya no hay caja manual para este coche, ni falta que le hace. Eso acabó con el GT3 RS 4.0 de la generación 997 y no creo que volvamos a ver un GT3 manual nunca más.

El PDK del GT3 tiene la séptima marcha más larga de lo habitual para permitirle conseguir esa velocidad punta de 315 km/h. Además es novedad también en este GT3 el eje trasero direccional, una solución de la que ya hablamos en la prueba del Turbo y que le viene como anillo al dedo al GT3 para ganar agilidad en cada giro, en cada trazada.

Alcántara y sólo dos asientos en el GT3

Al abrir la puerta, te encuentras con una curiosa combinación entre la elegancia y deportividad que respiran los habitáculos de todos los 911 actuales y el toque de competición que le pides a un GT3. Es el único 911 de toda la gama, compuesta actualmente por 15 variantes, que no dispone de plazas traseras. Se han eliminado para optimizar el peso, y como dice algún colega de la profesión que tiene la suerte de tener uno, para ganar espacio de carga.

En las plazas delanteras los asientos deportivos han dejado paso a unos backet con estructura de fibra de carbono forrados en alcántara, que además de agarrarte a la perfección en curvas, son el toque racing del habitáculo del 911. El volante, la palanca de marchas y el techo del coche van tapizados también en alcántara.

Las inscripciones GT3 en los umbrales de las puertas y en el espacio que han dejado las inexistentes plazas traseras, así como los cinturones de seguridad en color rojo a juego con el color de la carrocería que habían elegido para esta unidad en concreto, hacen que desde el primer momento caiga rendido a sus atributos estéticos. Pero lo mejor está por llegar.

Giramos la llave situada como manda la tradición en el lado izquierdo del volante y comenzamos nuestro periplo por las calles de Dusseldorf y las carreteras de los alrededores que nos llevarían hasta el Aldenhoven Test Center, un centro de pruebas que cuenta con un circuito peraltado y unas extensiones de asfalto interiores perfectas para jugar con este y otros coches.

Encajado en el backet del copiloto mientras conducía mi acompañante, lo primero que destaco del 911 GT3 ya durante los primeros kilómetros es que el coche ha ganado bastante en docilidad y comodidad de uso. Había tenido ocasión de conducir varios 911 GT3 de la generación 997 en el Autódromo do Algarve (Portugal) durante la presentación de los escapes Akrapovic, y los recuerdo como auténticos coches de carreras a los que alguien decidió ponerles una placa de matrícula y sacarlos a circular por la calle.

Además recordaréis que hace no mucho tuvimos el placer de hacer una retroprueba del Porsche 911 964 Carrera RS (parte 1 y parte 2). Podríamos considerarlo como el modelo que dio origen a la saga GT3. El Carrera RS era un potro de tortura si comparamos el nivel de confort de marcha con el del 991 GT3.

Tanto ese Carrera RS 964 como los 997 GT3 eran coches mucho más duros de suspensiones que este, con un tacto del conjunto motor y caja de cambios que te obligaban a llevarlos siempre a un ritmo medio-alto si no querías cargarte el coche entre el tráfico. Eran auténticos coches de carreras para andar por la calle, coches que tenías que pilotar en todo momento con el nivel de concentración que se exige a un piloto de carreras. En cambio, en este GT3 destaco que, salvando las diferencias, es casi tan confortable como un 911 Carrera S con la configuración más deportiva, y aun así tengo entendido que es el GT3 más rápido y efectivo de todos los tiempos.

Continuará...

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