Las furgonetas de hidrógeno de Stellantis ya están a la venta. Su mayor problema es el precio y no la falta de hidrogeneras

El Grupo Stellantis presentó hace tiempo las versiones de pila de combustible de hidrógeno de sus furgonetas de tamaño medio, las Citroën Jumpy, Peugeot Expert y Opel Vivaro.

Casi dos años después, la Citroën ë-Jumpy Hydrogen toma la adelantera y aterriza en los concesionarios de la marca gala para convierte en la primera furgoneta de hidrógeno de gran producción.

Siempre tiene que haber alguien que de el primer paso

Para que se vendan vehículos de hidrógeno tiene que haber oferta e infraestructura para repostar este combustible. Hoy por hoy no tenemos ni lo uno ni lo otro, sobre todo en España, pero el panorama puede cambiar a lo largo de los próximos años y muchas compañías están dando los pasos necesarios para conseguirlo.

Hace años que BMW y Toyota apostaron por el hidrógeno y cada vez dedican más tiempo y recursos al desarrollo de los coches alimentados con esta energía, ya sea a través de la pila de combustible o de la mano de motores de combustión alimentados con hidrógeno.

De la misma manera, Hyundai tiene a la venta desde hace tiempo el NEXO y en los últimos meses son varias las startup que se han propuesto lanzar coches de pila de combustible. Es el caso de Hopium, que ya tiene reservadas más de 10.000 unidades del Machina, pero también del NamX HUV, otro modelo de célula de combustible con ADN francés.

Y es que Francia es uno de los países más activos en el desarrollo de vehículos de hidrógeno. Prueba de ello son las furgonetas de pila de combustible de hidrógeno del Grupo Stellantis: la Citroën ë-Jumpy Hydrogen, la Peugeot e-Expert Hydrogen y la Opel Vivaro-e Hydrogen.

En esencia, se trata del mismo modelo con distintos logotipos y pequeñas diferencias estéticas, al igual que el resto de versiones de las Jumpy, Expert y Vivaro.

Tomando como base las alternativas eléctricas de estos modelos, Stellantis ha creado estas variantes de hidrógeno con motor eléctrico de 100 kW (136 CV), pila de combustible y una batería de iones de litio de 10,5 kWh que actúa a modo de reserva por si no hay ninguna hidrogenera cerca.

Sumando la energía que proporcionan la pila de combustible y la batería, ofrecen 400 km de autonomía. Sus homónimas eléctricas de batería se conforman con 230 km de autonomía con la “pila” de 50 kWh de capacidad y 330 km si equipan la batería de 75 kWh.

Pero estos datos no son nuevos, de hecho, la primera vez que oímos hablar de estas variantes de hidrógeno fue a principios de 2021, aunque hemos tenido que esperar hasta ahora para conocer su precio.

La primera que se ha puesto a la venta es la Citroën ë-Jumpy Hydrogen y, por ahora, lo ha hecho únicamente en Francia. Hace meses, la firma de los dos chevrones entregó las primeras unidades de esta furgoneta de hidrógeno al Grupo SUEZ a modo de prueba y ahora ya está disponible para todo el mundo.

El problema es que no habrá mucha gente que podrá pagarla. Y si pueden, es poco probable que estén dispuestos a hacerlo porque tiene un precio de partida de 111.601 euros sin IVA. Esta tarifa se corresponde con la versión furgón y con la carrocería de talla M, que mide 4,95 metros de largo.

El mismo modelo con motor diésel BlueHDi de 100 CV y cambio manual está disponible en el país vecino desde 29.500 euros sin IVA, mientras que la variante eléctrica con batería de 50 kWh parte desde los 40.000 euros antes de impuestos y la de 75 kWh desde 45.900 euros sin IVA. Las Peugeot e-Expert Hydrogen y Opel Vivaro-e Hydrogen costarán lo mismo.

Dado que comparten motor, la diferencia entre la furgoneta de hidrógeno y las eléctricas es la mayor autonomía de la primera. También el ahorro de tiempo que supone repostar en lugar de cargar la batería, aunque para disfrutar de los 400 km de autonomía también requiere cargar su pequeña batería de 10,5 kWh, una tarea que supone algo menos de una hora en un cargador de 11 kW de potencia.

Sin embargo, la realidad es que hay poquísimas hidrogeneras donde repostar este modelo. En España se cuentan con los dedos de una mano y en Francia hay una red más amplia, pero los galos todavía están muy lejos de Alemania y el norte de Europa, por no hablar de Japón y Corea del Sur, que ya tienen suficientes hidrogeneras como para plantearse seriamente el uso de un vehículo de hidrógeno, siempre y cuando el presupuesto lo permita.

La situación debería cambiar a lo largo de los próximos años y que cada vez haya más fabricantes que apuesten por esta tecnología es crucial para conseguirlo. Y no solo hablamos de coches y furgonetas, también de camiones y autobuses.

Cuando llegaron los primeros coches eléctricos al mercado también eran escandalosamente caros y recargarlos en la vía pública era una odisea. No es que ahora sean baratos (ningún coche lo es ya), pero la situación es radicalmente distinta. Para que pase lo mismo con el hidrógeno son necesarios los Toyota Mirai, Hyundai NEXO y Citroën ë-Jumpy Hydrogen.

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