Nació para matar al mítico Renault 5 y ahora conviven: la asombrosa historia de supervivencia del Renault Clio

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Ya no es tan joven como nos prometía, pero sigue estando sobradamente preparado. ¿Te acuerdas de lo del J.A.S.P.?

Josep Camós

Director

En el año 1990 ocurrieron muchas cosas dentro de Renault. De las más relevantes de cara al público fue el abandono de las denominaciones siguiendo un número, para pasar a los nombres propios. El Renault Clio tomó su nombre de Κλειώ, la musa de la Historia y de la poesía heroica, cuyo significado deriva del verbo κλέω (cantar alabanzas), por lo que se puede equiparar Clio a la idea "la que habla bien de". De la marca, claro.

Hasta hoy, aquella musa ha inspirado y ha hablado bien de Renault, como poco, a 17 millones de compradores. Sus responsables hablan del mejor superventas francés de la Historia. Entre sus logros está también haber sido el primer automóvil en repetir galardón en dos ediciones de los premios Car Of The Year: 1991 y 2006.

De soportar el peso de la enorme herencia recibida a inspirar el cambio de toda la gama

Como recordará cualquiera que viviera la época, el Renault Clio llegó para llenar el hueco que iba a dejar tras de sí el Renault 5, con aquella extensión de su personalidad que se conoció popularmente como Renault Supercinco

modelo

longitud

batalla

anchura

altura

r5

3.521 mm

2.419 mm

1.525 mm

1.400 mm

supercinco

3.590 mm

2.407 mm

1.590 mm

1.390 mm

clio i

3.709 mm

2.472 mm

1.616 mm

1.360 mm

No era una empresa fácil, ya que el R-5 en sus dos generaciones llegó a rozar la nada despreciable cifra de 5,5 millones de unidades vendidas. Esto, contando con que la comercialización del R-5 llegó hasta 1996, conviviendo de largo, durante nada menos que seis años, el predecesor con su sucesor.

Con el cambio de denominación de sus modelos Renault perseguía dos objetivos: humanizar la personalidad de sus coches y que se recordaran mejor.

Estaba claro que seguir la estela del R-5 iba a ser una empresa difícil, de manera que en Renault decidieron cortar por lo sano y buscar argumentos de venta que huyeran de las comparaciones odiosas. De ahí, que el Renault Clio fue presentado oficialmente como un "coche pequeño versátil, diseñado y fabricado siguiendo los mismos criterios rigurosos que se utilizan con sus hermanos mayores".

Esto indicaba el arranque de una tendencia que iría a más, con el florecimiento del segmento B: la capacidad de ofrecer unos niveles de comodidad aproximados a los compactos, sin que fuera necesario comprar uno de los "hermanos mayores".

Unos hermanos mayores que, por cierto, cambiarían en breve, siguiendo el camino marcado por el Renault Clio. De hecho, el Clio fue el precursor del gran cambio vivido por Renault antes de finalizar el siglo XX. En 1992 arrancó el Renault Safrane para sustituir al R-25 mientras un hermano menor, el Renault Twingo, nacía para llenar el hueco que se abrió por abajo, aunque hay quien dice que lo hizo como heredero del R-4. En 1993 desembarcó el Renault Laguna sustituyendo al R-21, y en 1995 el Renault Mégane revolucionó el segmento C con sus múltiples variantes, a la vez que sustituía al R-19.

El Renault Clio y la filosofía del más por menos

Ya en 1991, el Renault Clio Baccara vino a completar la gama con una gama de acabados superior. Tapicería de cuero gris, pomo del cambio fabricado en madera de nogal, paneles de las puertas revestidos de cuero y detalles cromados en el habitáculo fueron algunos de los elementos por los que se vendió la serie Baccara, que más adelante daría paso a los Initiale de Renault.

El primer Clio llegó equipado con ABS, climatizador, caja de cambios automática controlada electrónicamente, alarma, dirección asistida, retrovisores exteriores calefactados e incluso ajustables eléctricamente. Lógicamente algunas de estas características estaban presentes sólo en las versiones superiores, pero aquel "coche pequeño versátil" supo hacer alarde de equipamiento.

Con el Renault Clio de segunda generación, en 1998 llegan los motores de 16 válvulas, ABS para toda la gama, y también airbags frontales y laterales, coincidiendo con la apuesta de Renault en el terreno de la seguridad pasiva.

En 2005 se estrenó el Renault Clio III, y con él los primeros manos libres, el GPS, el control de crucero y limitador de velocidad, ocho airbags y otras mejoras en seguridad que le valieron las primeras cinco estrellas Euro NCAP para un subcompacto. Además, fue el primer Clio que dio paso a una variante Estate. Y también el primer modelo en repetir la máxima distinción en el Car Of The Year.

En 2012, la actual generación del Renault Clio llegó, siguiendo las líneas de diseño esbozadas en 2010 y en 2011 por los concepts DeZir y Captur. Esto hizo que el Clio fuera, de nuevo, el primer modelo de Renault en tomar las líneas que previeron los diseñadores de Boulogne-Billancourt y llevarlas a cabo. Como si la musa que dio nombre al subcompacto continuara inspirando al resto de la familia.

Deportividad medida en caballos y más caballos

Poco a poco, el Renault Clio ha ido presentando sus bazas deportivas. La primera variante supervitaminada del Clio fue el Renault Clio V6, que se presentó en el Salón de París de 1998. 

Equipado con un propulsor central de seis cilindros y 3 litros, inicialmente entregaba 230 CV, aunque la cifra aumentaría hasta los 255 CV en 2003.

Durante las décadas que lleva el Renault Clio entre nosotros (cumple ya 36 años), han sido varias las versiones que han buscado cubrir el subsegmento de los mini hot-hatches con apuestas diversas, hasta consolidarse las variantes Renault Sport, que últimamente nos han dejado el Renault Clio III RS de 197 CV (2006), el Renault Clio IV RS de 200 CV (2013) y el Renault Clio IV RS Trophy, de 220 CV (2015).

Renault Clio: crecimiento fase a fase

Cuando se estrenó en 1990, el Renault Clio apenas medía 3,71 metros. Hoy, sus dimensiones coquetean desde hace años con los 4,06 metros. El crecimiento del subcompacto se ha ido midiendo prácticamente fase a fase, restyling a restyling, y también con cada relevo generacional.

Generación y Fase

Año

Longitud

Batalla

Anchura

Altura

Clio I Fase 1

1990

3.709 mm

2.472 mm

1.616 mm

1.360 mm

Clio I Fase 2

1994

3.709 mm

2.472 mm

1.616 mm

1.360 mm

Clio I Fase 3

1996

3.709 mm

2.472 mm

1.625 mm

1.360 mm

Clio II Fase 1

1998

3.773 mm

2.472 mm

1.639 mm

1.417 mm

Clio II Fase 2

2001

3.811 mm

2.472 mm

1.639 mm

1.417 mm

Clio III Fase 1

2005

3.986 mm

2.575 mm

1.720 mm

1.497 mm

Clio III Fase 2

2009

4.032 mm

2.575 mm

1.717 mm

1.497 mm

Clio IV Fase 1

2012

4.062 mm

2.589 mm

1.732 mm

1.448 mm

Clio IV Fase 2

2016

4.059 mm

2.589 mm

1.732 mm

1.448 mm

Clio V Fase 1

2019

4.050 mm

2.583 mm

1.798 mm

1.440 mm

Clio V Fase 2

2023

4.053 mm

2.583 mm

1.798 mm

1.439 mm

Clio VI 

2026

4.055 mm

2.583 mm

1.798 mm

1.440 mm

La revolución estética y el adiós al diésel

Si la llegada de la quinta generación en 2019 apostó por una línea continuista en el exterior y una revolución en el interior, en 2023 Renault decidió que era hora de dar un golpe en la mesa. El profundo restyling del Clio V (Fase 2) transformó por completo su frontal, adoptando la nueva firma lumínica de la marca con las luces diurnas en forma de medio rombo que ya habíamos visto en modelos superiores como el Austral.

Además, esta actualización supuso un punto de inflexión estratégico: Renault introdujo el atractivo acabado Esprit Alpine (dando el carpetazo definitivo a las míticas siglas R.S. Line) y consolidó su motorización E-Tech Full Hybrid de 145 CV como el verdadero pilar de ventas, demostrando que la hibridación convencional era el salvavidas perfecto para el segmento B.

Luego en 2026 y la historia nos regala una de sus mejores ironías. El Clio, el coche que nació en 1990 precisamente para jubilar y 'matar' al mítico Renault 5, ahora tiene que convivir con él. Con la resurrección del R5 como un vehículo 100% eléctrico, muchos vaticinaron el fin del Clio. Sin embargo, la marca del rombo ha presentado la sexta generación del Clio con un mensaje claro: hay vida más allá del enchufe.

Apoyado en una evolución de la plataforma CMF-B, el nuevo Clio VI se ha convertido en un mini-Mégane a nivel tecnológico, integrando por fin el aclamado sistema OpenR Link con Google integrado. Bajo el capó, Renault ha simplificado la gama para apostar sobre seguro: un eficiente bloque gasolina 1.2 TCe y la joya de la corona, una mecánica E-Tech Full Hybrid que ahora rinde 160 CV, fabricada en España y diseñada para devorar kilómetros consumiendo poco.

Han pasado 36 años, y si en 1990 podías comprarte un Clio básico por poco más de un millón de pesetas (unos 6.000 euros al cambio), hoy la factura del modelo de acceso acaricia los 19.000 euros. Las cifras cambian, los tiempos asustan, pero el utilitario francés sigue demostrando que, aunque ya no es tan joven sigue estando sobradamente preparado para sobrevivir a todo.

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