Probamos el Mitsubishi Colt, el gemelo japonés del Renault Clio que es igual de cómodo y ahorrador, pero con más garantía

Nota de Motorpasión

Las sinergias entre marcas llevan décadas a la orden del día. El último ejemplo es el Mitsubishi Colt, un coche con el que la marca japonesa regresa al segmento de los utilitarios aprovechando la alianza con Renault.

Si a primera vista has pensado que se trata de un Renault Clio, no vas muy desencaminado porque es el mismo coche, pero con otro logotipo. Eso significa que tiene todo lo bueno (y lo no tan bueno) del modelo en el que está basado, pero Mitsubishi tiene sus propios alicientes para que te fijes en el Colt y no en el Clio.

El Mitsubishi Colt resucita diez años después

El Mitsubishi Colt es uno de los modelos con más historia del segmento B. Su primera generación llegó en 1962, mucho antes de que se estrenasen las primeras generaciones de utilitarios tan populares como el Volkswagen Polo, el Ford Fiesta o el Toyota Yaris.

Sin embargo, el Colt corrió peor suerte que sus rivales y en 2013 Mitsubishi cesó la producción de su sexta entrega. Una década más tarde, la marca japonesa lo ha resucitado utilizando la misma fórmula empleada en el actual Mitsubishi ASX.

Mientras que el SUV es un Renault Captur con los logotipos de Mitsubishi, el nuevo Colt es un Renault Clio con los logotipos de Mitsubishi. Aprovechando las sinergias de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi, la firma de los tres diamantes ha repetido receta para reforzar su gama europea con otro “superventas” con el que busca recuperar protagonismo en nuestro mercado.

No es la primera vez ni la última que una marca hace algo así. En el pasado hubo muchos ejemplos, de hecho, varias marcas de lo que entonces era el Grupo PSA utilizaron el Mitsubishi ASX y el Mitsubishi Outlander como base para vender el mismo coche con sus logotipos.

Más allá de Mitsubishi, el Mazda2 Hybrid es un Toyota Yaris con el logotipo de Mazda y los Suzuki Swace y Across son, respectivamente, los Toyota Corolla Touring Sports y Toyota RAV4.

Es una práctica habitual con la que ganan los dos fabricantes implicados. En este caso, es la forma que ha encontrado Mitsubishi para volver a uno de los segmentos más importantes de Europa, el de los utilitarios. Y lo hace con un coche que ya ha demostrado ser un buen producto y, sobre todo, un producto que funciona.

En lo que llevamos de año, se han vendido 10.559 unidades del Renault Clio, casi el doble que del Volkswagen Polo y más que de las que lleva otro de los pesados pesados del segmento, el Peugeot 208. También son más matriculaciones que las que acumulan el Hyundai i20, el Citroën C3 o el Skoda Fabia. Ahora, Mitsubishi quiere su trozo de ese pastel con el Colt.

De momento, la “jugada” con el ASX está funcionando. En agosto, el último mes del que tenemos cifras de matriculaciones, se vendieron 147 Mitsubishi ASX, mientras que del Eclipse Cross solo se matricularon 31 unidades y del Space Star 38 ejemplares. El nuevo Colt debería tenerlo fácil para mejorarlos números de estos dos últimos.

Y es que es una apuesta segura porque calca la receta del recién renovado Renault Clio y le añade algún plus para ganar atractivo. Ambos salen de la misma fábrica ubicada en Turquía y, a nivel de diseño, lo único que cambia es el logotipo y la parrilla delantera. Incluso las llantas y los colores disponibles para el Colt están disponibles para el Clio.

El interruptor para abrir el maletero está lejos del portón, en el paragolpes, entre las dos luces que iluminan la matrícula.

Si te gusta el diseño del Renault, inevitablemente te gustará el del Colt. Claro que también “hereda” las cosas negativas, como el botón de apertura del maletero ubicado en el paragolpes, en el hueco que hay para la matrícula.

El problema de esta solución es que hay que abrir el maletero en dos tiempos; lo más práctico es pulsar el interruptor y tirar del portón para abrirlo, pero este diseño obliga a pulsar el botón y desplazar la mano hasta el portón (que no tiene tirador) para levantarlo y abrirlo.

A cambio, el diseño del portón es muy limpio. Eso sí, en el Clio está mejor integrada la cámara trasera porque queda disimulada dentro del logotipo del rombo. En el Colt, Mitsubishi la ha dejado en el mismo lugar, pero no está oculta en su logotipo.

Por dentro tampoco cambia nada, salvo el logotipo del volante y el del coche que aparece en la pantalla táctil central al seleccionar los distintos modos de conducción. En este caso es difícil encontrar un solo inconveniente porque, lógicamente, el Colt comparte los puntos fuertes del Clio, y no son pocos.

La calidad es buena, en general, con materiales agradables a la vista y el tacto. También destaca la ergonomía porque todo queda a mano, el asiento es muy cómodo y sujeta bien el cuerpo, la pantalla táctil central es grande y el cuadro digital (que no es de serie en la versión básica y tiene 10”) muestra mucha información y es fácil de leer. En la versión de acceso, el panel táctil central del Colt es de 7” y en los otros dos niveles de equipamiento es de 9,3”.

Otra de las cosas positivas es que hay mandos físicos para el climatizador y algunas funciones clave, como el selector de modos de conducción, el programa que fuerza el modo de conducción 100% eléctrico, el asistente de aparcamiento o los asientos calefactados, si la unidad está equipada con estos elementos.

Ya puestos, solo se echa en falta que también haya botones físicos para ciertas funciones del multimedia, como regular el volumen del audio o acceder al menú principal. Estos accesos directos están disponibles, pero son táctiles y, aunque el multimedia funciona muy bien y con total fluidez, siempre viene bien poder subir o bajar el volumen sin tener que apartar la vista de la carretera.

Interior cómodo, bien equipado y de calidad

Si hablamos de espacio, simplemente podemos decir que es correcto. A pesar de que mide 4,05 metros de largo, lo que le convierte en uno de los modelos más grandes de su clase, no es uno de los coches más amplios del segmento, aunque no suspende en términos de habitabilidad. Simplemente está en la media de la categoría y no destaca, ni para bien, ni para mal.

Tampoco destaca su maletero. En las versiones de gasolina tiene 340 litros de capacidad, por lo que es más pequeño que el del Hyundai i20 (352 litros), el del Seat Ibiza (355 litros) o el del Skoda Fabia (380 litros). Sin embargo, es más grande que el del Opel Corsa (309 litros) o el Peugeot 208 (309 litros).

La cosa cambia en la versión híbrida porque la batería resta espacio al maletero y su capacidad se limita a unos discretos 254 litros. Además, en esta variante electrificada el suelo no puede regularse en dos alturas, como en las alternativas de gasolina. Esta función es útil para ocultar objetos bajo el piso, separarlos del resto de la carga o sencillamente para elevar el piso cuando no es necesario dispone de toda la capacidad del maletero.

El maletero de los Colt de gasolina es más grande que el del Colt híbrido.

Por supuesto, todo es algo que ya conocíamos del Clio. Y en lo que respecta al equipamiento y la tecnología tampoco hay sorpresas. En este apartado, el Mitsubishi sale tan bien parado como el Renault, pero hay una diferencia: el japonés incluye de serie elementos que son opcionales en el francés.

Como todas las marcas japonesas, Mitsubishi prefiere los paquetes de equipamiento cerrados a ofrecer un amplio catálogo de opcionales. De cara al cliente lo único que supone es más facilidad a la hora de configurar el coche; bien es verdad que su precio de partida suele ser más elevado (y el Colt no es una excepción), pero porque viene más equipado.

La gama de motores tampoco está configurada de la misma forma que la del Clio. La del Mitsubishi es más reducida, pero cuenta con opciones que ya no están disponibles en el modelo galo. Hasta que recibió el restyling de hace unos meses el Clio podía comprarse en España con un motor de gasolina atmosférico de 65 CV, pero ahora es exclusivo del Colt.

El Mitsubishi Colt llega con tres motores

Por encima de esa mecánica de acceso hay un bloque de gasolina tricilíndrico de 1.0 litros que desarrolla 90 CV y el tope de gama es un conjunto híbrido de 145 CV. Este último es la única opción con etiqueta ECO que ofrece el Colt; el Renault Clio se vende con un bloque de 100 CV que puede funcionar con GLP y gasolina y tiene el mismo distintivo, pero no ha llegado al japonés. Tampoco lo ha hecho el motor dCi de 100 CV del Clio.

En la primera toma de contacto pudimos conducir los Colt de 90 CV y de 145 CV. El menos potente debería ser el más popular en lo que respecta a ventas, al menos en España. Es un motor de sobra conocido que utilizan Renault y Dacia desde hace tiempo en varios de sus coches. En el Colt solo puede asociarse a una transmisión manual de seis marchas.

Al no estar electrificado de ninguna manera, se conforma con la etiqueta C, pero, si esto no es un problema, es una opción muy interesante porque ofrece un buen compromiso entre rendimiento y consumo.

Con 90 CV y 160 Nm de par máximo, es suficiente para que el Colt se desenvuelva bien en todas las situaciones, incluso en carretera, aunque a la hora de incorporarse a la autovía o adelantar no queda más remedio que “jugar” con el cambio.

También es agradable, en parte por cómo entrega la potencia y en parte porque vibra menos y es más silencioso que otros tricilíndricos equivalentes. De esto último, también tiene mérito lo bien aislado que está el interior. El consumo registrado con este motor en un trayecto que combinaba algo de ciudad, carreteras secundarias y autovía fue de 5,3 l/100 km, siempre circulando al ritmo del tráfico.

Con el híbrido de 145 CV, el Colt es mejora en todo: es más agradable de conducir, más ágil y más frugal. A estas alturas, este sistema híbrido formado por un bloque de gasolina de 1.6 litros (en este caso de cuatro cilindros) y dos motores eléctricos también es un viejo conocido porque da vida a los Renault Clio, Arkana y Captur, así como al Mitsubishi ASX.

Ofrece menos par que el gasolina de 90 CV (148 Nm), pero en marcha no se nota y responde mejor, no solo porque es más potente, sino por la entrega de potencia instantánea de la parte eléctrica.

Como tampoco es excesivamente pesado (con 1.360 kg es 165 kg más pesado que el gasolina), en carretera es más solvente que el de 90 CV y en ciudad se comporta mejor porque funciona la mayor parte del tiempo en modo eléctrico.

Con un botón puede forzarse el modo de conducción 100% eléctrico, pero no es necesario porque en tramos urbanos el motor de combustión va apagado la mayor parte del tiempo. Además, en la posición B (brake) del cambio, la frenada regenerativa permite conducir prácticamente sin tocar el freno.

El híbrido gasta realmente poco. En ciudad es un auténtico mechero.

Fuera de la ciudad, la asistencia eléctrica proporciona un extra de empuje siempre que sea necesario. Al acelerar de forma contundente el cambio automático hace un poco de ruido, pero no es tan llamativo como en el Toyota Yaris.

También gracias a la parte eléctrica se permite firmar consumos que ni siquiera serían posibles en un diésel de potencia similar. En la primera prueba, también por ciudad, carretera secundaria y autovía, la media fue de 4,0 l/100 km. Como el depósito de combustible tiene 39 litros, la autonomía total sí que es de diésel porque supera los 900 kilómetros.

Lo que no podemos esperar es un ápice de deportividad, el Colt está totalmente enfocado al confort. Con el Clio, esa personalidad encaja mejor, pero el Colt siempre ha tenido cierto carácter deportivo, incluso en su última generación gracias a la versión CZT.

Durante la primera prueba, con todos los Colt anteriores al lado, también con ese CZT de 150 CV, fue inevitable pensar que este nuevo Mitsubishi Colt es muy buen coche, tanto como el Renault Clio, pero que le falta la personalidad de todos sus predecesores.

Podríamos decir que hubiera sido más fácil ponerle otro nombre, pero también hay que entender que el marketing tiene mucho trabajo detrás y las decisiones de este tipo no se toman a la ligera (como sucede con el Ford Puma, el nuevo Ford Explorer, el Renault Espace o el Nissan Skyline), aunque no siempre salen bien.

Otra de las preguntas que es inevitable hacerse es ¿por qué elegir el Mitsubishi Colt en lugar del Renault Clio? Pues bien, quien busque la versión GLP o diésel, tiene clara la respuesta porque el francés es la única opción. Y lo mismo puede aplicarse con el 65 CV exclusivo del Colt.

Más caro que el Renault Clio, de momento

Pero, ¿qué pasa cuando se busca el mismo motor en los dos coches? Lo primero en lo que hay que pensar es el precio, pero no es el único factor determinante. El Mitsubishi Colt está disponible 17.790 euros con el motor de 65 CV y el Renault Clio tiene un precio de partida de 16.310 euros con motor de 90 CV.


potencia

PVP

Mitsubishi colt 100 mpi motion

65 CV

17.790 €

Mitsubishi colt 100T motion

90 CV

18.890 €

Mitsubishi colt 100T KAITEKI

90 CV

20.960 €

Mitsubishi colt 100T KAITEKI+

90 CV

23.990 €

Mitsubishi colt 160 HEV KAITEKI

145 CV

26.490 €

Mitsubishi colt 160 HEV KAITEKI+

145 CV

28.990 €

Con ese mismo bloque de 90 CV, el Colt parte desde los 18.990 euros, por lo que es 2.680 euros más caro que el coche en el que está basado. Ahora bien, Mitsubishi nos ha dejado claro que estos precios van a verse reducidos con una campaña comercial que igualará las cosas entre ambos modelos.

Todavía no sabemos de cuánto será ese descuento, pero en Space Star esa campaña comercial es, como mínimo, de 1.000 euros, en el ASX de 1.200 euros y en el Eclipse Cross llega a los 5.000 euros.

Para equilibrar todavía más la balanza, el Renault Clio tiene tres años de garantía, mientras que el Mitsubishi ASX tiene cinco años de garantía e incluye, entre otras cosas, asistencia en carretera durante todo ese periodo.

Además, el Colt viene mejor equipado de serie. Para disfrutar del mismo equipamiento en el Clio hay que añadir opcionales que incrementan la factura final.

Pronto conoceremos el precio real del Colt, pero, en el caso del ASX, ya sabemos que cuesta menos que el Captur, también está mejor equipado y tiene más garantía.

Los gastos asociados para acudir a esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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