Ni rebajar la tasa de alcohol ni nuevas multas de velocidad: las elecciones del 29 de noviembre dinamitan dos grandes cambios de la DGT

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Dos reformas de Tráfico que caen en saco roto y que, si el nuevo Gobierno quiere recuperarlas, tendrán que volver a la casilla de salida

Alejandra Otero

Las convocatoria de las elecciones para el 29 de noviembre ha hecho saltar por los aires dos importantes reformas de la DGT que ya se estaban tramitando: la nueva tasa 0,1 de alcohol al volante y la rebaja de los márgenes de exceso de velocidad para sea considerado delito de tráfico.

Ambas cambios legislativos quedan en suspenso: tendrán que volver a la casilla de salida. Lo que deja en el aire dos preguntas: ¿Qué pasará con estas reformas? ¿Acabarán viendo la luz? Esto es lo que dice la aritmética parlamentaria. 

Dos cambios de la DGT que se quedan en el aire

Tasa 0,1 de alcohol. La reforma de la tasa de alcohol, que llevaba casi dos años sobre la mesa pues se propuso formalmente en enero de 2025, pretendía reducirla de los actuales 0,25 a 0,10 mg/l en aire espirado (de 0,5 a 0,2 g/l en sangre). Además, iba a ser común para todos los conductores, incluidos los noveles y profesionales (ahora es de 0,15 mg/l para ellos). Y también modificaba las sanciones, reformando la Ley de Tráfico, para incluir como infracción grave las tasas más bajas:

  • Entre más de 0,10 y 0,25 mg/l: infracción grave, multa de 200 euros y pérdida de dos puntos del carnet.
  • Entre más de 0,25 y hasta 0,50 mg/l: infracción muy grave, multa de 500 euros y resta de cuatro puntos (como hasta ahora).
  • Más de 0,50 mg/l: infracción muy grave, pero con multa de 1.000 euros y pérdida de seis puntos (como hasta ahora).

Además, se mantenía en más de 0,60 mg/l en aire espirado o 1,2 g/l en sangre el umbral penal para ser considerado delito de tráfico.

Nuevo delito de exceso de velocidad. El otro gran cambio de la DGT buscaba endurecer el castigo de las infracciones de velocidad, rebajando los umbrales a partir de los cuales se considera delito. Ahora mismo, el Artículo 379.1 del Código Penal, establece que superar en más de 60 km/h el límite de velocidad en una vía urbana o en más de 80 km/h en una carretera interurbana constituye delito.

Pero con la reforma, se reducían los umbrales en 10 km/h en ambos casos, quedando así:

  • Carreteras urbanas: si se rebasa en más de 50 km/h el límite de velocidad.
  • Carreteras interurbanas: si se rebasa el límite en más de 70 km/h.

Este delito de seguridad vial se castiga con penas de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad. Y en cualquier caso, con la retirada del carnet de conducir entre más de un año y hasta cuatro años. 

¿Se aprobarán tras las elecciones?

Antes de la convocatoria de elecciones, ambos cambios normativos estaban en puntos diferentes. Por un lado, la nueva tasa 0,1 de alcohol, había superado su primer trámite, votándose en el Congreso: básicamente, se había tomado en consideración para reformar la Ley de Tráfico. Por otro, la rebaja de los límites para el delito de velocidad superó ese mismo trámite en marzo de 2026, pero ya estaba en la Comisión de Interior y se habían propuesto enmiendas que fueron publicadas en mayo.

Ahora da igual cuánto camino parlamentario hubieran recorrido: ambos cambios de la DGT vuelven al mismo punto que, básicamente, es la casilla de salida. En el caso de la nueva tasa de alcohol, el director de Tráfico, Pere Navarro, ha lamentado amargamente este frenazo parlamentario: "El tema estaba atado", ha señalado en la presentación de la campaña 'Elegir SIN al volante es la caña'. Y ha recordado la importancia de seguir con la reforma.

¿Qué pasa ahora? Al disolverse las Cortes, todas las iniciativas o reformas normativas caducan, por lo que ambas decaen y para recuperarse tienen que volver a impulsarse en la próxima legislatura. Si bien existe la Diputación Permanente, sus funciones son limitadas: por ejemplo aprueban o convalidan decretos-ley, pero no la tramitación ordinaria de proposiciones de ley.

Esto significa que, una vez haya nuevo Gobierno y se constituyan las nuevas Cámaras, habrá que comenzar de nuevo, pasando por todos los trámites parlamentarios y cayendo en saco roto lo avanzado hasta ahora. 

Se añade además de que no hay garantía de que el nuevo Ejecutivo vuelva a impulsarlas, pudiendo quedar en la nada. Y aunque lo hagan, podrían no conseguir los apoyos necesarios para salir adelante en el Congreso.

Imágenes | Pexels, DGT

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