
El nuevo CEO de Peugeot reconoce que están valorando el retrono de un GTi con motor gasolina híbrido y excluye que sea un SUV.
El segmento de los compactos deportivos, los GTI, atraviesa un momento delicado en toda la industria europea. A los fabricantes generalistas les cuesta cada vez más justificar su existencia bajo la normativa de emisiones y la fiscalidad que penaliza la potencia.
Y cuando lanzan modelos deportivos, son eléctricos, como el Hyundai Ioniq 5 N, el Volkswagen ID.Polo GTI o el Peugeot E208 GTI. Peugeot, justamente, vuelve a poner esa tensión sobre la mesa con el regreso de un GTI..con motor de gasolina.
Un GTI con motor de combustión sí, pero no un SUV
El responsable es Alain Favey, el francés se convirtió en CEO de Peugeot en febrero de 2025, y una de sus primeras grandes decisiones fue dar luz a la producción del E-208 GTi.
Este modelo rescata el sello histórico, pero prescinde por completo de la esencia que le dio origen, a saber un potente motor gasolina en un coche ligero. Es un eléctrico puro. Con 281 CV, 345 Nm y un diferencial autoblocante, el utilitario compite directamente con el Volkswagen ID.Polo GTI y con el Alpine A290. Su autonomía homologada WLTP se queda en 375 km, una cifra que ilustra bien el compromiso que exige adaptar un blasón deportivo en versión eléctrica.
Pero Alain Favey ha dejado la puerta abierta a un GTI híbrido. Preguntado por Auto Express, respondió sin rodeos. "Podría ser un híbrido", dijo. Favey no es un recién llegado, procede del departamento de marketing de Bentley, y esa mirada de posicionamiento de marca condiciona buena parte de su discurso sobre el GTI.
Peugeot ya dispone de mecánicas microhíbridas e híbridas enchufables, y prepara además la llegada de híbridos convencionales al estilo Toyota. El precedente más directo de un Peugeot GTI electrificado con motor de combustión se remonta a 2015, cuando el fabricante mostró el prototipo 308 R Hybrid, un híbrido enchufable que nunca llegó a producción.
El problema no es tecnológico, es económico. El segmento de los compactos deportivos es minoritario y exige una inversión que rara vez se amortiza con el volumen de ventas. Los precedentes no son halagüeños.
Del Peugeot 308 GTI, último GTI de gasolina de la marca, sólo se vendieron 37.860 unidades entre 2015 y 2019, es decir, menos de 10.000 unidades al año. En comparación, se vendieron más de 54.000 unidades a nivel mundial del Hyundai i30N de primera fase, según la marca.
Para colmo, la fiscalidad en Francia -el mercado natural de Peugeot- mata de raíz cualquier coche de gasolina mínimamente potente que no tenga electrificación. Un CUPRA León VZ de 300 CV tiene un impuesto de matriculación de más de 27.000 euros, a añadir a los 52.000 euros del coche.
Aun así, Favey ve potencial, pero con una condición innegociable, nada de un GTI diluido. "La gente es muy aficionada a los deportivos compactos. Tenemos que ofrecer un producto que convenza a todo el mundo", explicó.
Esa misma lógica excluye, de momento, cualquier SUV con el sello GTI, asegura el directivo. Favey lo plantea casi como una cuestión de pureza de marca, para él, un GTI solo tiene sentido aplicado a una berlina o a un compacto deportivo, nunca a un todocamino. Otros fabricantes pueden tomar ese camino, pero Peugeot no lo hará, ha recalcado.
Para Peugeot, el GTI ya no es un producto pensado para vender unidades por sí mismo. Favey lo plantea como un efecto escaparate, un GTI atractivo empuja al comprador hacia el resto de la gama, desde el 2008 hasta el 3008.
Imágenes | Peugeot
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