Las medidas para el fin del descuento de 20 céntimos en la gasolina y diésel: bono para rentas bajas y descuento para transportistas

Quedan poco más de 15 días para que finalice la bonificación de 20 céntimos sobre los carburantes y todavía el Gobierno no se ha pronunciado oficialmente sobre si mantendrá esta bonificación más allá del 31 de diciembre.

Por lo adelantado desde el Ejecutivo, se siguen barajando varias opciones pero sin nada en firme. Lo que se sigue reiterando es que, de mantenerse, se aplicará a colectivos determinados, considerados como más vulnerables.

Así, encontramos varias vías que podrían aplicarse. Entre ellas seguir los pasos de Francia, que va a lanzar un bono para particulares de renta baja para sustituir la bonificación directa. Una medida que, por ejemplo, podría combinarse con el descuento directo a los transportistas.

El adiós del descuento universal, prácticamente confirmado

La última en pronunciarse sobre este aspecto ha sido de nuevo la ministra de Economía, Nadia Calviño, preguntada recientemente antes de la reunión del Eurogrupo en Bruselas. Según recoge ABC, Calviño ha mencionado que la bonificación directa de 20 céntimos fue una "medida de choque" de la primera fase ante la crisis energética derivada del conflicto entre Rusia y Ucrania.

Pero ha confirmado que "habrá cambios", volviendo a reiterar que se valora enfocarlo a los sectores más afectados: colectivos vulnerables, pero también clases medias o bajas. De ello se deduce que podría mantenerse solo para transportistas, pero también para los hogares de renta baja. Lo que cada vez es más evidente es que no será universal como hasta ahora.

El problema, como advirtió la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, es que las gasolineras no están capacitadas para hacer de inspectores tributarios. Aunque la propia Montero también señaló hace poco vincular la rebaja a determinados sectores profesionales.

El precio del combustible, determinante. Sea como fuere, la decisión estará ligada al precio del combustible. Algo que ya adelantó Calviño en octubre.

Y éste ha ido reduciéndose lentamente, aunque poco. Por ejemplo a principios de septiembre la gasolina estaba a 1,77 euros el litro y el diésel a 1,91 euros el litro. Hoy se sitúan de media en 1,61 euros el litro y 1,68 euros el litro respectivamente.

Pero prever si seguirá la tendencia a la baja es complicado. Pese al recorte de producción de la OPEP+ a  2 millones de barriles diarios, se ha mantenido, aunque el precio de los carburantes no depende solo de este indicador. La capacidad de producción y refino en Europa también es determinante, habiendo perdido el suministro de Rusia. Y el conflicto entre Rusia y Ucrania no se atisba vaya a finalizar a corto plazo.

Bono para rentas bajas, descuento para transportistas o rebaja de impuestos

Así, estamos ante un escenario de incertidumbre con dos posibles vías en general: que el descuento sea universal como hasta ahora o bien que se limite a ciertos colectivos y usuarios. Y dado que casi se ha descartado el primero, se prevé que las ayudas sean parciales.

Aunque hay una tercera vía que es la que demandan las gasolineras: desde la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES) apuestan por una rebaja puntual en el impuesto a los carburantes como ha ocurrido con el gas o la electricidad.

Modelo francés: bono de ayudas. El principal problema de un descuento directo enfocado a diversos colectivos es del controlarlo a la hora de que el usuario acuda a una estación de servicio. Es decir que se aplique o no en las estaciones de servicio según quién reposte.

Así, por ejemplo Francia ha anunciado que lo va a solucionar con un bono de 100 euros de ayuda de pago único y vinculado a una serie de exigencias. Primero que solo sea para usuarios que precisan el coche para ir a trabajar, lo que deben acreditar mediante declaración jurada. Y dichos usuarios deben tener unos ingresos mensuales inferiores a 2.000 euros.

La medida llegará el año que viene y ha sido confirmada por la primera ministra de Francia, Elisabeth Borne, según recogen medios como RTL.

Francia aplicó también un descuento directo desde primavera, que llegó hasta los 30 céntimos por litro en septiembre y octubre, y que bajó a los actuales 10 céntimos desde noviembre. Al igual que en España finalizará el 31 de diciembre.

Descuento directo solo para transportistas, para evitar un nuevo paro. Aplicar un bono similar al francés en España eliminaría la necesidad de demostrar ante la gasolinera a los particulares de renta baja o media baja. Y a su vez podría combinarse con un descuento directo para profesionales del transporte.

Y es que es evidente que eliminar la bonificación para transportistas supondría hacer saltar por los aires de nuevo el entendimiento entre el sector y el Gobierno.

El paro del transporte en primavera estuvo muy ligado al precio disparado de los combustibles, mientras que el de noviembre no tuvo apenas respaldo y duró menos de dos días pese a señalarse igualmente como indefinido.

Rebaja de impuestos sobre el carburante. Otra opción es la reducción impositiva, pero se antoja complicado. No en vano, cuando se confirmó la bonificación directa de 20 céntimos al repostar la patronal de estaciones de servicio ya demandó esta medida, sin éxito.

Y es que en España, los carburantes ya tienen un gravamen bastante más bajo que otros países europeos, por lo que el margen es escaso. Calviño señaló en primavera que, de cara a la huelga del transporte que explotó en marzo, habrían valorado bajar los impuestos para este colectivo, de lo que se deduce que como mucho no sería universal si se opta por esta vía.

Hay varios países europeos que optaron no obstante por reducir los impuestos: Italia, Suecia, Polonia o Rumanía están entre ellas.

Así, CEES sigue insistiendo en la rebaja impositiva mirándose en el espejo de otras energías: la electricidad y el gas, ambas, con un IVA reducido al 5%. Y lo defienden como asumible por que "con precios altos de los combustibles como los actuales debido a la invasión rusa de Ucrania, los ingresos por impuestos se disparan".

Sea cual sea la decisión, desde las estaciones demandan que se consensue con el sector para que puedan adaptarse a las medidas que se decidan. Siguen criticando el escaso margen que tuvieron las gasolineras cuando se decidió la rebaja de 20 céntimos, señalando el caos operativo de los primeros días. Aunque lo cierto es que el problema se dio por ejemplo en las estaciones de Repsol y con sus programas de fidelización.

Lo que es una realidad es que el Ejecutivo sigue a contra reloj, pues queda muy poco para que llegue el 31 de diciembre y seguimos sin saber si los conductores van a contar con una ayuda o no. Y es que se ha dado prioridad a otras, como la gratuidad del abono en transportes colectivos, como en los trenes o los autobuses de larga distancia.

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