La DGT baja la velocidad a 80 km/h y prohíbe adelantar. Tiene una razón de peso para hacerlo

Los fuertes vientos de Oriana han traído una medida puntual de Tráfico, que suele aplicar con climatología adversa y extrema

Alejandra Otero

Hace 15 años, la DGT bajó la velocidad máxima en autovía a 110 km/h. La medida duró cuatro meses, pero el revuelo causado demostró que a los conductores nos preocupa que se reduzca la velocidad. En realidad el problema no que se baje la velocidad en sí, sino que se haga con o sin sentido. Que tenga un motivo.

Este fin de de semana, habrás visto tuits y noticias alertando de que la DGT reducía la velocidad a 80 km/h y que prohibía los adelantamientos también. Esto en realidad ya daba pistas de que era una medida temporal, y no algo generalizado en todas las carreteras de España.

Vientos de más de 150 km/h y una prohibición puntual

Goretti, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo, Marta, Nils, Oriana... el carrusel de borrascas atlánticas que llevamos sufriendo más de un mes ha convertido a la lluvia, la nieve o los fuertes vientos en nuestro pan de cada día. Raro ha sido el día que alguna región no tuviera activo avisos graves de la AEMET. Un tiempo tan desapacible y extremo, puede ser muy peligroso en carretera. El viento lo es especialmente.

A 60 y 80 km/h como máximo. Oriana ha sido la última borrasca con nombre que ha barrido la península. En su caso, marcada por fuertes vientos. En la Comunidad Valenciana en general y Castellón en particular, esta tormenta se ha cebado especialmente. En esta provincia este fin de semana han tenido avisos rojo y naranja de la AEMET, por rachas de más de 130 km/h y que podrían superar los 150 km/h. Al final el sábado en esta zona se llegaron a rebasar los 170 km/h.

Ante esta situación, la DGT tomó medidas: el sábado anunció que limitaba la velocidad a 80 km/h, así como la prohibición de adelantar para camiones y autobuses. La reducción de la velocidad se aplicó en tres carreteras: la CV10 en Nules, la N-232 en Vinaròs y la CS-22 en Castellón capital. También en la autovía AP-7. Además, a la prohibición de adelantar, los camiones tenían prohibido circular por la AP-7 en todo el tramo que discurría por Castellón. Más allá de esta provincia, en un tramo de la A-33 entre Albacete y Valencia, el límite se redujo a 60 km/h.

Una medida temporal. La reducción de velocidad a 80 km/h llegó a su fin el domingo a la tarde. Lo que es una buena noticia porque significa que la región ha dejado de sufrir vientos huracanados. Pero nos deja algo a tener siempre en cuenta: la DGT puede imponer este tipo de restricciones temporales cuando hay alertas climatológicas. Algo que hace habitualmente. 

Si en una carretera o tramo la nieve es muy copiosa (nivel negro), la DGT impide circular temporalmente a cualquier vehículo. O si el nivel es rojo, solo con cadenas. Desde el nivel amarillo, no se permite el paso a vehículos pesados. El motivo es minimizar los riesgos en carretera. El problema es que estamos acostumbrados a que sea así con nieve, pero no tanto con ese "enemigo invisible": el viento. Y se nota mucho cuando vamos en coche, sobre todo en vías interurbanas, donde estamos más expuestos.

Lo más peligroso con viento: ir rápido y adelantar. La nieve hace impracticable la carretera, convirtiéndola en una pista de hielo, y la lluvia no nos deja ver. Pero el viento es de lo más peligroso al volante. Mi abuelo, taxista y echando años y años al volante, siempre lo decía: "Lo peor, el viento". La propia DGT ha advertido del peligro que supone el aire en carretera. En especial el lateral. También da habitualmente consejos de cómo debemos afrontarlo cuando estamos conduciendo.

En el decálogo de conducir con viento los consejos más determinantes son los de reducir la velocidad y extremar la precaución al adelantar. En el primer caso, porque el viento puede desestabilizar el coche lo que se agudiza si la velocidad es elevada. También ir más despacio da margen a reaccionar a los objetos que pueda arrastrar el aire, un árbol caído sobre la carretera o los propios cambios bruscos de dirección del viento. 

En cuanto a los adelantamientos, por el efecto pantalla que puede ocasionar un vehículo voluminoso: al dejar de estar protegidos, el viento nos puede llevar contra su carril. De ahí, que dependiendo de la dirección, se aconseje contravolantear suavemente en el sentido contrario al que sopla. Ya no digamos si es un camión adelantando a otro camión.

Por tanto, ante vientos que podían superar los 150 km/h, ha tenido sentido que la DGT reduzca la velocidad hasta que pase el temporal. O incluso prohíba circular a camiones, que se ven aún más afectados por el viento al ser una alta pared con ruedas.

Imágenes | DGT

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