
Las contramedidas 'soft-kill': la magia tecnológica que ataca a enemigo de forma implacable e imperceptible
Durante décadas, la defensa de un blindado se basó en la fuerza bruta: más acero, placas de titanio o bloques de blindaje reactivo. Pero hoy en día, además de sistemas de hibridación que los hacen más silenciosos, los tanques llevan a bordo verdaderos trajes de invisibilidad electrónica.
Estamos hablando de los Sistemas de Protección Activa (APS), y más específicamente de las contramedidas llamadas 'soft-kill', la magia tecnológica que ataca a enemigo de forma implacable e imperceptible.
La arquitectura por capas
Los tanques de última generación, como el Leopard 2A8, el Abrams M1A2 SEPv3 o el KF51 Panther combinan dos tipos de escudos antimisiles los 'tontos' (llamados 'hard-kill') y los listos (o 'soft-kill):
- La capa Soft-Kill engaña, despista o bloquea la guía del misil desde lejos sin gastar munición física pesada.
- La capa Hard-Kill: emplea munición física, como balines para interceptar un misil no guiado y destruirlo antes de que produzca daños.
Lo interesante de los sistemas APS o escudos invisibles es que operan en milisegundos para detectar al enemigo, cegarlo y desorientarlo, todo antes de que el tripulante ni siquiera haya podido reaccionar:
- Detección instantánea: sensores electroópticos y radares integrados en la torre escanean 360 grados de forma continua. Al detectar la firma térmica, de láser o de radar de un misil entrante, calculan su trayectoria al instante.
- Ceguera y desorientación: en lugar de lanzar un proyectil para destruirlo (eso sería hard-kill , como el sistema Trophy israelí), el escudo soft-kill ataca los "ojos" del misil de tres formas distintas:
- Cegadores infrarrojos/láser: Emiten pulsos de luz invisibles que inundan el sensor óptico del misil o el visor del operador enemigo (como el conocido sistema ruso Shtora-1).
- Pantallas de humo multiespectrales: Disparan granadas de humo denso que no solo bloquean la visión humana, sino que filtran infrarrojos y frecuencias de radar, dejando al misil sin objetivo visual ni térmico.
- Jammers de radiofrecuencia: Interfieren las señales de radio con las que se guían las municiones loiter o los drones FPV (una de las mayores amenazas actuales).
- El engaño final: Sin señal para corregir su rumbo, el misil piensa que su objetivo está en otra posición o pierde la guía por completo, impactando inofensivamente contra el suelo o pasando de largo.
Imágenes | Wikipedia/ Jon Kopra, U.S. Department of Defense, PHC D. W. HOLMES II, US Navy, Alexl96a1, U.S. Navy photo by Photographer’s Mate, Rheinmetall Defence
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