Ingeniería o postureo: estos son los nueve alerones más molones de la historia del automóvil

El alerón, ese apéndice aerodinámico odiado por unos e imprescindible para otros, va irremediablemente asociado a la deportividad del coche que lo luce. Herencia directa de la competición, se ha hecho un hueco en los coches de calle, especialmente en los deportivos.

Tras los primeros coches con alerones, como el Porsche 550 Spyder de Michael May en 1956 y el Lotus 49 de 1968,  los alerones se hicieron cada vez más elaborados y mucho más grandes, creando algunos de los perfiles más icónicos que ha visto el mundo del motor.

Algunas de esas alas invertidas han contribuido a que los coches que las lucen sean realmente emblemáticos. Seleccionamos algunos de los alerones más emblemáticos de la historia del automóvil, esos que han alcanzado el estatus de icono. Y sí, es una selección altamente parcial. No son todos los que son ni están todos los que son.

PIVOT

Plymouth Roadrunner Superbird

Uno de los primeros coches estadounidenses en lucir un alerón no podía ser algo discreto, tenía que ser gigante, como todo en ese país, desde las hamburguesas hasta los rascacielos y los V8.

El grupo Chrysler quería dominar la NASCAR en 1970, por lo que ideó este rudimentario pero eficaz alerón para sus coches de carreras. Para poder competir con estos coches, Plymouth y Dodge tuvieron que fabricar versiones de calle, lo que vienen siendo unos homologation special. Así nacieron los Plymouth Roadrunner Superbird y el Dodge Charger Daytona.

Lamborghini Countach

Foto: RM Sotheby's

No hubo un niño en los 80 que no tuviera un póster del Lamborghini Countach en su cuarto. Y aunque en su primera versión no tuviera alerón, pronto se volvió imprescindible para todos los clientes a partir de 1978 con el Lamborghini Countach LP400S.

Foto: RM Sotheby's

En forma de flecha y de sección bastante gruesa el alerón no estaba homologado, se vendía con el coche sin montar, siendo el concesionario que lo instalaba en el coche una vez matriculado. Y lo mejor es que no aporta nada. Al contrario, el coche es más lento con el alerón montado. Pero da igual, su función era la de hacer el Countach un coche todavía más cool si cabe.

Ford Sierra RS Cosworth

El alerón del Ford Sierra RS Cosworth es probablemente uno de los más emblemáticos del mundo. Tanto, que Ford repitió diseño unas décadas después para el Ford Escort RS Cosworth.

Fue obra de Lothar Pinske, quien descubrió que el alerón debía montarse alto y de forma prominente para ser eficaz. Al principio, la dirección de Ford se opuso a este estilo, pero Pinske insistió en que era necesario para poder alcanzar los 240 km/h de velocidad máxima del RS. Se demostró que tenía toda la razón y el RS Cosworth se convirtió rápidamente en imbatible tanto en carretera como en circuito.

Ferrari F40

Uno de los Ferrari más emblemáticos de la historia luce también uno de los alerones más icónicos de la historia. El Ferrari F40 fue diseñado por Leonardo Fioravanti para Pininfarina. La genialidad del alerón ideado por Fioravanti es que no solamente es útil en circuito sino que también grita a los cuatro vientos que no es un Ferrari como los demás, es uno de carreras que casualmente está matriculado.

Fabricado en fibra de carbono y Kevlar, al igual que el resto de los paneles exteriores del F40, el alerón forma parte integral del capó trasero. En los coches con pintura original, es posible ver la trama de la fibra de carbono que hay debajo, ya que las capas de color se redujeron al mínimo para ahorrar peso.

Toyota Supra MkIV

El Toyota Supra no siempre fue el modelo emblemático que todos conocemos. De hecho, no fue hasta la cuarta generación y sus apariciones en 'Gran Turismo' y ‘Fast & Furious’ que se convirtió en icono. Su elegante y eficaz alerón trasero era opcional, aunque casi todas las unidades vendidas equiparon uno. Ha contribuido que sea en esta generación que se piensa cuando se menciona el nombre de Toyota Supra.

Subaru Impreza 22B STi

El Subaru Impreza 22B STI es sin duda el homologation special más emblemático de todos los Subaru Impreza de rally. Luce un alerón que, sin ser una réplica exacta del Impreza WRC, conserva el aspecto y el conductor puede ajustar manualmente su ángulo para obtener más o menos carga aerodinámica. Al igual que ocurrió con el alerón del F40, el del Impreza inspiró a más de uno en el tuning y se convirtió en el símbolo de una época.

Como curiosidad, se fabricaron tan sólo 400 unidades del 22B, las cuales se vendieron en 24 horas. Subaru accedió entonces a fabricar 16 unidades más para el Reino Unido, otras cinco para Australia y otras tres para Colin McRae, Nicky Grist y el entonces Director Técnico de Prodrive, David Lapworth.

Bugatti Veyron 16.4

No es el alerón más bonito del mercado, aunque es muy elegante, ni el más espectacular visualmente, pero sí es uno de los más impresionantes a nivel tecnológico. Porque sí, el Bugatti Veyron tiene un alerón escamoteable activo asociado a un spoiler, también activo.

En función de nuestra conducción y del modo de conducción escogido (Lift, Auto, Autobahn, Handling o Top Speed, sólo con la segunda llave del coche) el alerón ajustará automáticamente su ángulo para aportar más o menos carga. Además, se convierte en aerofreno cuando frenamos con fuerza a partir de cierta velocidad. De hecho, permite deceleraciones de más de 2 g.

Porsche Panamera

Los alerones escamoteables siguen causando sensación desde los años 80. El primero coche en tener uno fue el Lancia Thema 8.32, en 1984, pero fue el Volkswagen Corrado en 1988 el que realmente lo popularizó. Desde entonces hubo muchos modelos con este tipo de alerones, pero el del actual Porsche Panamera es el más bestia y digno de los Transformers.

Se trata de un alerón de tres piezas que sale y se despliega del maletero trasero a partir de 120 km/h (salvo si no tienes gusto y dejas aparcado tu Panamera con el alerón salido). Cuenta con dos motores eléctricos para su accionamiento y está compuesto por más de 300 elementos. Hasta 200 km/h sirve para mejorar el consumo de combustible, luego modifica su ángulo para generar carga aerodinámica y mejorar la estabilidad.

Koenigsegg Jesko

Además de ser enorme, el alerón del Koenigsegg Jesko está curvado hacia adelante para recoger toda la presión posible del aire. También está montado en una posición alta, sobre dos aletas, para captar un flujo limpio y sin perturbaciones.

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