Bugatti opta por la impresión digital para ahorrar poco más de 1 kg en sus coches, y sólo la usarán en los modelos más caros

Bugatti no sólo hace coches de ensueño, también obliga a la tecnología a avanzar. Construir los coches más rápidos del mundo requiere un esfuerzo ingente a nivel industrial, llevando no sólo las mecánicas al límite, sino también a los materiales.

Por eso innovan en ideas más avanzadas que el resto de fabricantes y, en concreto, utilizan procesos de producción ex profeso para encontrar soluciones a medida. La impresión digital está ayudando a Bugatti a conseguir sus propósitos, aunque de momento sólo se apliquen en coches extremadamente raros de ver por la calle.

Procesos inéditos para ahorrar unos pocos gramos

La impresión digital es una tecnología prometedora para los fabricantes de coches, pero sobre todo para aquellos que manejan unos volúmenes de producción bajos o muy bajos. Actualmente la tecnología de impresión requiere unos tiempos de producción demasiado amplios para incluirlo en productos de alta demanda, pero permite un sinfín de ventajas.

Prácticamente se puede conseguir llevar a la realidad cualquier objeto diseñado virtualmente en un ordenador, lo que quiere decir que las aplicaciones son prácticamente infinitas. Los beneficios son claros: mismas capacidades o incluso superiores de resistencia y menos peso gracias a la utilización de menos material.

Ya vimos que la impresión digital está muy presente en todo el proceso de fabricación del fabricante galo. Las posibilidades ofrecidas por el impresión 3D tanto en plástico como en metal permiten crear piezas tan avanzadas como las pinzas de freno del Chiron.

Impresas mediante adición de titanio en 45 horas a lo largo de 2.313 capas, Bugatti consigue unas pinzas de freno igual de resistentes pero un 40% más ligeras que sus homólogas de aluminio, y capaces de soportar temperaturas de hasta 1.000ºC.

Ahora Bugatti está expandiendo el uso de la impresión 3D en sus superdeportivos anunciando la fabricación mediante este proceso de los protectores de calor de sus líneas de escape, aunque no en todos sus modelos. Por el momento esta nueva línea se va a aplicar sólo a los coches más (aún más) exclusivos de la marca.

Los afortunados van a ser las versiones superiores del Chiron (Chiron Sport, Chiron Super Sport 300+ y Chiron Pur Sport), además de los Bugatti La Voiture Noire, Bugatti Divo y Bugatti Centodieci. En el caso del escudo térmico del escape del Chiron Super Sport 300+ se van a ahorrar 1.179 gramos con respecto al que se utiliza en el Chiron convecional, que pesa 1.814 gramos.

Esta diferencia se consigue utilizando espacios vacíos y jugando con el espesor del titanio, llegando a un grosor de tan solo 0,4 milímetros en algunas secciones. Un proceso que se realiza utilizando láseres de 400 W para fundir 4.200 capas de polvo de titanio.

El producto final además de ser ligero y vistoso, también será capaz de aguantar temperaturas de 650 grados. Una pieza que forma parte de la guerra abierta contra el peso que, además, posiblemente les ayude a ahorrar costes de fabricación y de paso ampliar sus márgenes de beneficio.

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