Cómo ahorrar combustible: trucos fáciles para gastar menos al conducir

Desde el mantenimiento de los filtros hasta la forma en la que orientas la calefacción: todo cuenta

Victoria Fuentes

No des acelerones, evita conducir con portaequipajes, cofres o portabicicletas cuando no sea necesario... estos son algunos de los consejos que más escuchamos cuando se trata de ser más eficientes en la conducción y por lo tanto, poder ahorrar combustible. En ciudad el consumo de dispara, pero por autopista también si le pisas demasiado.

Aquí te dejamos algunos consejos y 'trucos' que puedes poner en práctica desde ya: algunos dependen directamente de ti y de cómo conduzcas; otros de cómo cuides y mantengas tu vehículo. Todos importan.

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Planifica el viaje, mantén una velocidad uniforme y conduce eficientemente

Según datos de la DGT, entre el 30 y el 50% del gasto de combustible depende de la manera de conducir del propietario. En este sentido es importante planificar el viaje para no dar más vueltas de las necesarias; aquí la web de la DGT o Google Maps son tus amigos amigo -Waze no tanto, ya que prioriza el tiempo más que el consumo y puede llevarte por caminos alternativos para evitar atascos-.

Conducir a una velocidad moderada y constante, sin altibajos ni cambios constantes de ritmo, y mantener la distancia de seguridad nos permitirá circular a una velocidad constante sin tener que ir pendiente del freno. Apagar el motor cuando nos paramos, por ejemplo a esperar a alguien, es otra forma de ayudar a reducir el consumo y mejorar la calidad del aire que respiran los demás. 

El consumo de combustible de un motor en ralentí se estima en 0,6 litros/hora por litro de cilindrada. Por ejemplo, un motor de 1,5 litros consume casi un litro de combustible por hora sin moverse.

Usa la marcha que garantice el régimen de giro óptimo del motor en cada momento

En las fases de aceleración y si nuestro coche equipa un cambio manual, deberíamos subir de marcha cuanto antes. Siempre que sea posible, deberíamos conducir a bajas revoluciones. No es necesario esperar a que el motor llegue a 3.000 o 3.500 rpm para subir una marcha. Y es que una marcha que no se cambia crea un exceso de revoluciones y, por tanto, un mayor consumo de combustible.

En un coche gasolina se puede pasar la marcha superior entre 2.000 y 2.500 rpm, mientras que en un diésel se puede hacer desde tan solo 1.500 rpm. En muchos diésel, más de 2.000 rpm se considera ya altas revoluciones. En la gran mayoría de los coches, es en la 4ª, 5ª y 6ª cuando el motor consume menos combustible. 

Ojo porque no es recomendable engranar la cuarta o la quinta velocidad antes de llegar a los 50 km/h. Cada coche, cada motor y cada trayecto es un mundo, por lo que no hay una regla general: hay que llevar la marcha que garantice el régimen de giro óptimo del motor en cada momento.

Usa el freno motor 

Si sueltas el acelerador para decelerar suavemente, el suministro de combustible se reducirá en hasta un 2 %. Si es seguro hacerlo, no recurras al pedal de freno y aprovecha la retención generada por el freno del motor.

Ten en cuenta lo que consume el sistema de climatización

Llevar el aire acondicionado conectado sin necesidad supone que el consumo aumente entre un 10 y un 20 %. Por eso hay que optimizar su uso y, por supuesto, llevar las ventanillas o el techo solar cerrados en carretera. Porque todo lo que suponga romper la aerodinámica de un vehículo está asociado irremediablemente a consumir más.

Usa adecuadamente la calefacción: aquí te van algunos trucos

Poner la calefacción demasiado alta -por encima de los 23 grados- tiene dos problemas: uno que se dispara el consumo y otro que puede provocarte somnolencia. Desde RACE recomiendan dirigir las salidas de aire hacia el suelo para que el calor se distribuya mejor por el coche (el aire caliente pesa menos que el frío y tiende a subir hasta el techo).

Espera unos minutos antes de encender la calefacción hasta que el propulsor alcance la temperatura de trabajo: la calefacción del coche aprovecha la alta temperatura que alcanza el motor.

Dale una vuelta al maletero del coche

Puede parecer cómodo usar el maletero de almacén, pero estás añadiendo un peso extra que el coche tiene que mover, y por tanto es combustible empleado en moverlo. Conducir con 100 kilos de peso innecesarios a bordo ocasiona que el consumo de combustible, en un coche de tamaño medio, se dispare hasta un 6%.

Presta atención al mantenimiento del vehículo: desde neumáticos hasta filtros, todo cuenta

Llevar los neumáticos hinchados a la presión indicada por el fabricante y según las condiciones climatológicas (con mucho frío el neumático necesita un poco más de presión) es vital tanto para la seguridad como para mantener el consumo a raya. 

Conducir usando neumáticos con una presión de 0,5 bares inferior a la correcta hace que el consumo aumente en un 2 % en áreas urbanas y un 4 % en las interurbanas. Además habría que tener en cuenta que en los viajes, cuando se viaja muy cargado, hay que aumentar dicha presión con la referencia del fabricante indicada en la tapa de la gasolina o en el marco de la puerta. De no hacerlo, además de subir el consumo, se incrementará el desgaste del neumático obligando a adelantar su sustitución.

Ojo a los filtros

Un filtro sucio obstruye el paso de aire, forzando al motor a trabajar más y gastar más combustible. Se recomienda su revisión periódica y cambio según el manual. Por otro lado, un filtro de gasoil/gasolina limpio previene impurezas y mejora la eficiencia, debiendo cambiarse, por lo general, cada dos cambios de aceite. 

Y es importante realizar limpiezas periódicas del filtro de Partículas Diésel (cada 60.000 - 120.000 km) para evitar el aumento de consumo por obstrucción, evitando métodos agresivos como ácidos que pueden dañarlo.

Imagen | DGT

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