Gracias a una ley promovida por Mercedes, una vez pasados 25 años, pueden importar cualquier vehículo
El Renault Twingo vuelve a estar de moda. La marca gala lo ha reinventado en clave eléctrica, inspirado en el Twingo de primera generación. Si bien alguna que otra unidad ha terminado en Estados Unidos, como el famoso “Twingo murciano”, la prensa estadounidense se ha quedado extasiada con el nuevo Renault, pero no podrán catarlo. Al menos, no a corto plazo.
En cambio, sí que en 2026 podrán hacerse con otra de esas rarezas que sólo las marcas francesas eran capaces de sacar al mercado, como el Renault Avantime. Y todo gracias a una ley promovida por Mercedes.
De cómo Mercedes prohibió la importación paralela de coches en Estados Unidos
Importar a Estados Unidos un coche que no haya sido homologado a nivel federal es extremadamente complejo, por no decir casi imposible. Siempre se puede intentar bajo la ley del 'Show & Display', que existe gracias a la insistencia de Bill Gates de poder sacar del puerto y disfrutar su Porsche 959. En algunos casos se puede federalizar el coche, hacer que cumpla con las normas federales. Existen empresas que se dedican a ello, pero el coste es largo y desorbitado.
Y luego está la opción de esperar a que pasen 25 años. Y es que da igual el coche o cómo sea que si tiene más de 25 años se puede importar a Estados Unidos como si fuese una simple camiseta, nadie va a mirar qué es, si está homologado o si pasa el control de emisiones.
Así, es muy fácil llevarse un Renault Twingo original a EEUU. Pero no es el único modelo galo que podrá llegar al país del Tío Sam. Es uno de los vehículos de lujo franceses que probablemente más ha dado qué hablar desde su lanzamiento. El Renault Avantime, desarrollado por Matra, el padre del Renault Espace original, y lanzado en 2001 en Europa, tuvo una carrera corta y un desarrollo particularmente accidentado y difícil.
En 2026, el Avantime cumplirá 25 años y podrá importarse oficialmente a Estados Unidos sin demasiada dificultad. Un gran coche familiar con motor de gasolina y seis cilindros, además de ser una curiosidad en la historia del automóvil de la que sólo se han fabricado tan sólo 8.117 unidades. Probablemente no hará falta más para atraer a algunos coleccionistas y especuladores al otro lado del Atlántico.
Para los estadounidenses, esta historia de los 25 años se remonta a la enmienda de la ley sobre la importación de vehículos de 1988. Según la ley original, “autoriza a cualquier persona física (y ya no solo a los importadores autorizados) a importar vehículos de motor extranjeros no conformes si dicha importación está destinada a uso personal y no a la reventa en el momento de la importación, y si dicha persona proporciona una fianza y cumple con las demás condiciones establecidas por el Secretario”.
Antes de 1988, era posible importar casi cualquier coche, sin demasiadas restricciones. El cambio llegó cuando, dicen, Mercedes presionó al Gobierno estadounidense para imponer la restricción de los 25 años.
“En 1980, se vendieron aproximadamente 1.500 coches de importación paralela a clientes estadounidenses, y nadie le prestó mucha atención. En 1985, se venderán aproximadamente 60.000 coches, con un valor aproximado de 1.000 millones de dólares, a clientes estadounidenses”, se podía leer en el en el Chicago Tribune de 1985. “Se prevé que tanto las ventas en unidades como en dólares se dupliquen para 1990. De repente, el mercado ha cobrado importancia”.
En 1984, según datos de Mercedes, entraron en Estados Unidos alrededor de 13.000 Mercedes de importación paralela y en los primeros meses de 1985, entraron al menos 10.000, lo que convierte a Mercedes en la marca líder.
En un momento dado, casi el 70 % de las importaciones paralelas de automóviles en Estados Unidos eran modelos de Mercedes. Ante este fenómeno, la marca decidió recomprar estos coches de segunda mano para ver cómo habían sido transformados para el mercado estadounidense.
El responsable de Mercedes explicaba en el Chicago Tribune tomando un "500 SEL" recuperado como ejemplo.
Las irregularidades eran numerosas, empezando por el hecho de que el coche se vendía como un 500 SEL de 1985, cuando en realidad era un modelo de 1984. Se identificó que el coche tenía un sistema con airbag, pero el equipo no estaba instalado. El coche tenía una barra de protección en la puerta lateral para proteger a los ocupantes en caso de impacto, pero la barra era una pieza de acero tubular, ya oxidada.
Y es que las importaciones paralelas eran esencialmente coches de segunda mano, a veces de dudoso mantenimiento y aún más dudosa adaptación al mercado estadounidense.
Tantos coches que burlaban la ley, y sobre todo las tasas e impuestos, pues no eran coches nuevos sino usados, probablemente fuera demasiado. El Gobierno estadounidense revisó la ley sobre la importación de vehículos en 1988. Desde entonces, tienen que esperar 25 años antes de poder importar cualquier coche. Y el año que viene le tocará el turno al Avantime.
Imágenes | Renault, Mercedes
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