Probamos la Volkswagen Grand California: una furgoneta camper enorme y confortable de casi 80.000 euros con puntos mejorables

El distanciamiento social ha calado hondo en la sociedad. Durante este 2020 hemos cambiado muchos hábitos y entre ellos el de cómo disfrutar de las vacaciones. No es de extrañar que haya sido el año de mayor crecimiento de la autocaravanas y furgonetas camper, así que no hemos podido evitarlo y hemos probado la Volkswagen Grand California.

Hemos pasado unos días con esta Grand California para darnos cuenta que es algo más que una furgoneta camper de gran volumen, es casi una autocaravana y es un referente. Al fin y al cabo no tiene una competencia directa, así que te vamos a contar cuáles son sus características, sus puntos fuertes y aquellos otros en los que podría mejorar.

Volkswagen Grand California: única en su especie

Es inevitable. Cuando pensamos en furgonetas camper la cabeza se nos va casi de manera automática hacia las Volkswagen California. La que es sin duda alguna la camper más popular lleva desde 1950 (conocida entonces como Volkswagen Transporter) creando escuela, con el primer modelo ensamblado sobre la base de Volkswagen Tipo 2.

Las sucesivas generaciones T1, T2, T3, T4... fueron creando una escuela repleta de adictos a su estilo, incluyendo el inequívoco impulso recibido de la mano del movimiento hippy en los años 60 y 70. Desde entonces las California han cambiado, refinándose y convirtiéndose en furgonetas camper de lujo repletas de comodidades y manteniendo ese aura especial que nos hace mirarlas con un especial cariño en cualquier destino turístico o de ocio. Da igual de qué generación hablemos.

Actualmente vamos por la Volkswagen California 6.1, y lejos de estar sola, está mejor acompañada que nunca. Las California se han quedado pequeñas ante la oferta de furgonetas camper de gran volumen, así que en Wolfsburgo han decidido lanzar la majestuosa Volkswagen Grand California. Un modelo que causó sensación en el Caravan Salon de Düsseldorf en 2017 y que finalmente ha llegado a la producción.

Su llegada está totalmente justificada. El florecimiento del mundo camper y del autocaravaning está cogiendo un peso inusitado. Durante los últimos cinco años el sector se ha incrementado en un 120%, con una demanda que ha crecido tanto hacia las furgonetas camper pequeñas como a las de gran volumen. Volkswagen ha lanzado una variación mínimante camperizada de la Caddy en el extremo inferior, y en el superior esta Grand California.

La Grand California se ensambla en la planta polaca de Września donde nacen el resto de Californias y desde allí se mandan hasta los clientes finales, canalizados a través de la propia red de concesionarios de la marca. Así los alemanes cubren un sector del mercado como no hace ninguna otra marca, y es que la Volkswagen Grand California no tiene competencia directa en ninguna otra marca. Para encontrar productos similares hay que irse a especialistas externos.

Por fuera se parece a una Volkswagen Crafter, y con razón. La Grand California se ensambla sobre la base de la furgoneta industrial grande del grupo. Hay que recordar que la nueva Volkswagen Crafter que llegó en 2017 ya se produce conjuntamente con MAN (parte del Grupo Volkswagen) y no en colaboración con Mercedes-Benz como ocurría antes con la Sprinter. Ese es otro de los motivos de que esta camper no haya llegado hasta ahora.

En cuanto a dimensiones la Grand California es... muy grande. Mide nada menos que 5.986 mm de largo por 2.040 mm de ancho y 2.970 mm de alto. De su longitud viene su nombre, Grand California 600, pero hay otra aún más grande, la Grand California 680 que se va hasta 6.836 mm de largo.

Por fuera destacan algunos elementos que la diferencian claramente de una furgoneta convencional. Cantan las ventanas de los laterales y de las puertas traseras, el toldo situado en el lateral derecho y sobre todo el techo sobreelevado. También vemos una parte abultada en la zona trasera por cada lateral, pero de eso vamos a hablar luego.

Teniendo en cuenta elementos como la pintura bicolor, las llantas de aleación o esa línea tan característica que le da el techo hay que reconocer que la Grand California llama la atención. No deja de ser una furgoneta, pero no es una furgoneta cualquiera ni de lejos, y menos a ojos de otros usuarios de este tipo de vehículos quienes la miran con cierta sorpresa desde lejos.

El mundo camper al estilo Volkswagen

Como poseedor de una furgoneta camper de gran volumen hecha sobre una Citroën Jumper L2H2 tenía muchas ganas de echarle el guante a esta Grand California. Rapidamente nos sentamos detrás de su volante y el puesto de conducción es eso básicamente, un puesto de conducción más. El entorno de una furgoneta industrial y poco más.

Todas las molduras del salpicadero son duras, texturizadas y en dos o tres acabados diferentes que básicamente cambian su rugosidad. No hay grandes alardes pero sí buenos ajustes, nada de grillos y muchísimos espacios de almacenamiento. En la parte superior del salpicadero se reparten en casi toda la anchura varias zonas para dejar objetos con una toma de mechero junto al pilar A derecho y conector USB en el izquierdo.

Aparte, las bolsas de las puertas tienen doble espacio de almacenamiento donde caben incluso botellas grandes. A la izquierda del volante una pequeña superficie con toma 12V que se prolonga delante del asiento del acompañante, guantera de buena capacidad con tapa y en la parte central un pequeño hueco con otra toma de 12V.

El volante es un aro multifunción con los mandos del control de crucero adaptativo a la izquierda y los mandos para el cuadro de mandos y audio a la derecha. Su tacto es normalito, con un aro grueso pero de diámetro contenido y una sensación un tanto plasticosa.

Por delante del volante hay un cuadro de mandos muy sencillo de doble esfera. A la izquierda el tacómetro con el indicador de temperatura y a la derecha el velocímetro y el nivel de combustible. Entre medias una pantalla monocromática extremadamente sencilla con la información justa.

Sobre el salpicadero tenemos alguna novedad con respecto a las Crafter. La principal es la radio con pantalla táctil, no se ve especialmente moderna y carece de navegador GPS, algo que vemos fundamental para el tipo de vehículo que es, pero a cambio tiene conectividad con Android Auto, Apple CarPlay y Mirror Link.

Entre los mandos del salpicadero encontramos uno que nos llama la atención por delante de la palanca de cambios. Es el que obliga al sistema a cargar en marcha la batería secundaria, la que se destina a alimentar los aparatos eléctricos de la zona de la vivienda. Normalmente la carga de esta segunda batería se hace a través de un relé automático que manda electricidad cuando el motor está en marcha y desconecta el circuito al estar apagado. Esta solución es buena si siempre te acuerdas de cargar la segunda batería cuando la puedas necesitar, pero si no te acuerdas puedes quedarte a dos velas. Literalmente.

Potencia suficiente y confort elevado, aunque con inercias

Nos ponemos en marcha y emprendemos nuestro primer viaje en la Gran California. Personalmente estoy acostumbrado a un tipo de viaje tranquilo pues mi furgoneta es menos potente y de concepción menos moderna, y conducir la Gran California ha sido toda una sorpresa.

Cuando probamos la nueva Crafter nos pareció una furgoneta con concesiones al confort, pero esta Volkswagen Grand California se reafirma sobre una base mecánica bien escogida. La única opción de motor disponible es un bloque 2.0 TDI de cuatro cilindros con 177 CV y 410 Nm de par motor.

El propulsor mueve realmente bien un conjunto que tiene un peso total de 3.110 kg. Acelera mejor si cabe de lo que me esperaba y puede igualar con cierta solvencia las prestaciones de un turismo a ritmo tranquilo. Tanto aceleraciones como recuperaciones no son fulgurantes pero sí suficientes.

Parte de la culpa de que sea así es que para transmitir la fuerza a las ruedas el motor se acopla a una caja de cambios de doble embrague DSG de ocho relaciones. La elección de esta transmisión es óptima y para el tipo de vehículo y el ritmo que vamos a llevar funciona muy bien, con costuras casi imperceptibles entre las marchas y la comodidad de no tener que estar jugando con el cambio. Que se ocupe la electrónica.

Se mueve bien y se anima pare mantener cruceros a velocidad elevada sin mayor problema, aprovechando además el control de crucero adaptativo que nos ayuda en viaje. También nos ayuda el asistente de viento lateral, que compensa los vaivenes de la carrocería cuando sopla el viento cruzado. Unos vaivenes que no son pocos precisamente dado el volumen de la furgoneta, así que esta ayuda se agradece.

A la hora de enfrentarse a tramos de montaña o con curvas, el motor empuja bien cuestarriba y los frenos aguantan el tipo (aunque pudimos comprobar que el ABS salta muy pronto). Por prestaciones, la Grand California puede mantener el paso muy por encima de lo que las leyes físicas nos permiten dentro de lo razonable a la hora de girar el volante.

Con tanto peso y tanto volumen las curvas se pueden atragantar un poco. Las suspensiones han sido puestas a punto de una manera específica para contener los movimientos de la carrocería, aunque es inevitable notar cómo la fuerza centrífuga nos empuja hacia los laterales. Hay que ser conscientes de lo que conducimos, sobre todo si estamos hablando de tramos estrechos en los que apenas cabe esta gran camper dentro de las líneas de su carril.

Después de unos cuantos kilómetros nos damos cuenta de que los asientos son bastante cómodos, tienen regulación manual múltiple salvo el apoyo lumbar, que es de regulación eléctrica. Los mandos de la regulación lumbar están en una prolongación por el lateral exterior en la que es fácil engancharse el pantalón al bajar y romper el pantalón o el soporte del plástico. Ambos asientos tienen doble reposabrazos y son giratorios, aunque hay que tener cuidado al girar, desplazando la banqueta hacia delante para que no roce con la moldura de la puerta.

Una segunda casa con muchas luces y algunas sombras

Y después de conducir nos vamos hacia la parte trasera, donde realmente se encuentra el atractivo de esta camper. El suelo de tarima emula las superficies de las embarcaciones, y sobre él se distribuyen elementos en su mayoría realizados en blanco o tonos claros, iluminados por luces LED blancas y, en la parte trasera, iluminación ambiental configurable en cuatro colores.

Lo primero que tenemos al girar los asientos es la zona de salón, con un asiento doble homologado para dos plazas en marcha (dos adultos viajan muy, muy justos) y con sus respectivos cinturones de seguridad. Entre este asiento y el del conductor se coloca una mesa que se guarda en la parte trasera con regulación longitudinal y que configuraría la zona de estar.

Un poco por detrás en el lateral derecho tenemos el mueble de cocina, compuesto por una pequeña encimera en la que se encastra un módulo con dos fuegos a gas y un fregadero. Debajo hay varios cajones para guardar menaje y hacia la parte delantera se extrae una nevera integrada con congelador y carga vertical.

Esta configuración de nevera es la más práctica y la única posible tal y como se ha planteado la Grand California, pero no es la más útil pues su carga superior y distribución sólo en un gran espacio y una pequeña cesta extraible limitan la colocación de los alimentos. Hay mucho espacio, sí, pero aprovechado regular.

Para terminar con la cocina hay dos pequeñas superficies adicionales. Una se extiende sobre la nevera y otra se coloca hacia atrás, sobre la cama, para ganar algo de espacio de cocinado. Lo que en realidad echamos en falta fue tener algo más de espacio en la cocina para guardar ollas o sartenes, que no caben en ninguno de los muebles de la cocina.

Justo al otro lado de la cocina, por detrás de los asientos traseros se alza un pequeño habitáculo destinado al baño. Cuenta con luz automática y una pequeña claraboya, y en su interior hay un lavabo plegable, varias estanterías y un WC químico de tipo cassette con extracción por el lateral izquierdo de la furgoneta.

No es un espacio demasiado amplio, pero sí es suficiente para higienizarse apropiadamente en medio de ninguna parte gracias a la ducha que utiliza el mismo grifo del lavavo extendido hasta un soporte superior. Lo que nos gustó es que tuviera una salida de calefacción independiente, y en cambio no nos gustó tanto el almacenamiento disponible.

El espejo hace las veces de puerta para un pequeño armario y su cierre no es especialmente sólido. Además las cuatro estanterías son cuatro piezas metálicas que se sujetan a varillas también metálicas. No quedan ancladas de manera fija y en marcha se van moviendo, sonando. Aparte hay bajo el lavabo un pequeño compartimento estanco para guardar el papel higiénico y que no se moje. Bien pensado.

Y con esto llegamos a la zona de descanso. La estrella del alojamiento es una cama king size con unas cotas máximas de 1,93 por 1,36 metros. Decimos máximas porque sus formas no son regulares, pero en cualquier caso es más que suficiente para dos adultos, más grande que algunas camas de casa. Esto es gracias al aprovechamiento de los bultos practicados en la carrocería para ganar anchura disponible.

La posición para dormir es transversal a la marcha, dejando la cabeza al lado derecho de la furgoneta. Esto está bien porque es la zona donde más espacio hay para la parte superior del cuerpo, pero también nos deja la cara muy cerca de la cocina y si se generan olores no es agradable, además de que nos expone a la luz exterior al dar directamente al pasillo.

La cama es plegable y su pieza central se puede abatir hacia la derecha. Bueno, más que abatir se levanta y se queda sujeta por dos cinchas. Esta solución nos ha parecido muy poco elaborada por parte de la marca pues al final la parte central del somier y el colchón se quedan en vilo y sin estar bien sujetos. Por otro lado el colchón nos pareció muy fino y blando, aunque el somier cuenta con piezas que absorben el peso.

Aparte de eso los cojines que forman el colchón ya estaban aparentemente desgastados, llenos de pelotillas y con cierta suciedad. Algo que podría ser anecdótico pero nos choca profundamente que en una camper de su precio con muy poco uso haya un desgaste tan notable.

Sobre la cama se encuentran dispuestos en forma de U una serie de altillos para guardar todo lo necesario en viaje. Hay mucho espacio disponible e incluso un pequeño perchero pegado a la pared izquierda, junto al baño. Los muebles están realizados en madera y aluminio, con herrajes fuertes aparentemente, pero generaban grillos en marcha y algunos de ellos pese a quedar bien cerrados no hacían bien el cierre y podían abrirse a mano sin actuar sobre el tirador correspondiente.

Debajo de la cama hay varios espacios. Al lado derecho queda un mueble donde almacenar hasta dos bombonas de butano que alimentan el circuito de gas, en el centro toda la parte central queda como maletero con raíles de anclaje y a la izquierda tenemos un par de armarios cerrados. Por la parte trasera tenemos acceso completo y la posibilidad de utilizar una ducha exterior incluida de serie, además de encontrar dos sillas y una mesa plegables sujetas a las puertas traseras y a la pértiga que se utiliza para desplegar el toldo, colocado en la parte derecha de la furgoneta.

Volviendo hacia la parte delantera de la vivienda nos encontramos una pequeña pantallita sobre la pared del baño. Este panel táctil nos da acceso al sistema de domótica que controla la mayor parte de los sistemas eléctricos de la Grand California.

Desde él podemos ajustar el color de la iluminación ambiental, la temperatura de la calefacción estática, la configuración de los puntos de acceso WiFi o la integración con smartphone del sistema. También nos indicará como es de esperar el nivel de carga de la segunda batería y los niveles de los depósitos de aguas limpias y grises.

Para viajar en familia, sobre el comedor se encuentra una segunda cama aprovechando la elevación del techo. Esta litera se despliega pulsando un botón, se desliza hacia atrás y reposa sobre un soporte retráctil. El espacio disponible es limitado y su uso está pensado más para dos niños máximo. Apenas quedan 50 cm de altura disponible.

Para subir se accede con una escalerilla plegable de aluminio. Pesa poco y se ancla con facilidad. La pega que tiene es que si durante la noche se queda colocada, los ocupantes no podrán pasar de ninguna de las camas hacia el salón y acceder al baño también será complicado. Esta litera se puede suprimir y, de paso, se rebaja más de 3.000 euros el precio final de compra.

Una enorme camper con luces y también sombras

Nos ha gustado mucho que dentro del equipamiento de serie se incluyan elementos prácticos como interruptores táctiles y graduables para la iluminación LED o la mosquitera oculta para la puerta corredera, que es un inventazo. En cambio otras piezas clave como el almacenamiento de la cocina o la calidad de las espumas para la cama son mejorables. Teniendo en cuenta que el perfil de cliente de este vehículo va a cocinar y dormir mucho en él podría haberse cuidado más.

Otro punto que podría haberse mejorado es el peso. Con 3.110 kg de tara estamos a sólo 390 kg de sobrepasar los 3.500 kg de peso homologados y que permiten conducirla con el carnet B de coche. Superar esa cifra de peso es bastante fácil entre líquidos, ocupantes y equipaje, por lo que habría que andarse con mucho ojo para no jugarse una multa. Y las sanciones por exceso de peso son realmente cuantiosas.

Nos ha sorprendido positivamente el consumo, puesto que homologando un consumo medio de 11,4 litros a los 100 km nos hemos dado cuenta de que esta cifra es fácil de rebajar. En nuestra prueba la hemos sacado una media de 10,9 l/100 km pero lo malo es que esta cifra se puede elevar rápidamente sumando depósitos de agua llenos, bombonas de butano, equipaje y demás.

A nivel general, la Volkswagen Grand California da mucho juego para viajar en familia y disfrutar en cualquier parte, sea cual sea el destino. Se mueve bien, es agradable de conducir y sólo le faltaría un poco de anchura en la zona de la vivienda para sobrepasar el rango de camper y competir directamente contra las autocaravanas. Ahora bien, no tiene competencia ni porque otras marcas ofrezcan productos similares ni mucho menos por precio.

En cuanto al precio, la Volkswagen Grand California parte de 79.155 euros, un precio muy, muy elevado. Al final lo que se paga es el desarrollo y homologación de un vehículo que no va a ser precisamente de gran volumen de ventas, y eso se repercute en el coste para el cliente. Ese es el lado malo; el bueno es que no tiene competencia directa en el mercado.

Además hay que tener en cuenta que ese precio puede subir fácilmente. La única pintura sin coste es blanca, los gris o plata metalizacos cuestan 1.690 euros y las cuatro pinturas den dos colores suben a 3.290 euros. Parte del equipamiento fundamental (al menos para mí) para una furgoneta camper también es opcional, como la placa solar, el control de crucero adaptativo, la cámara de visión trasera o los sensores de aparcamiento.

Para comparar a la Grand California con vehículos similares tenemos que irnos directamente a especialistas del autocaravanismo. Y es que este modelo se encuentra un poco en tierra de nadie, pues es más grande que las furgonetas camper de gran volumen (sobre todo por el techo sobreelevado y casi roza las características de una autocaravana.

Ahora bien, con 80.000 euros tenemos muchas opciones donde elegir. Ninguna de ellas estará respaldada directamente por una marca como Volkswagen, pero es un rango de precio en el que a través de preparadores o especialistas podríamos encontrar alternativas más grandes, mejor acabadas, mejor equipadas o todo al mismo tiempo. Tampoco nos pilla de sorpresa sabiendo que las Volkswagen California 6.1 arrancan por encima de los 55.000 euros.

Quien se pueda permitir la Volkswagen Grand California seguro que disfruta hasta el extremo, pues es un vehículo prácticamente único en el mercado y que aunque tiene puntos de mejora, es un producto bien hecho. Además también se puede equipar con tracción integral 4Motion y eso es un gran punto a favor para este tipo de camper recreativa de gran tamaño, lo malo es que sólo para la versión Grand California 680.

Volkswagen Grand California 2020 - Valoración

6.9

Diseño exterior 7
Diseño interior 7
Calidad 8
Habitabilidad 9
Maletero 6
Motor 7
Seguridad 7
Comportamiento 6
Comodidad 7
Precio 5

A favor

  • Habitabilidad interior
  • Posibilidades infinitas para viajar
  • Confort de conducción
  • Soluciones prácticas de serie

En contra

  • Precio excesivamente elevado
  • Ciertos acabados no están a la altura de su precio
  • Comportamiento dinámico justo
  • El ABS salta pronto

Volkswagen Grand California 2020 - Ficha técnica

Volkswagen Grand California

Motor

Diésel. Cuatro cilindros en línea de 1.968 cc

Potencia máxima

177 CV a 3.600 rpm

Par máximo

410 Nm a 1.500 - 2.000 rpm

Transmisión

Delantera. Automática de siete relaciones y doble embrague

Dimensiones

Largo x ancho x alto (mm): 5.986 x 2.040 x 2.970

Batalla

3.640 mm

Maletero

N/D litros

Peso

3.110 kg

0 a 100 km/h

N/D s

Velocidad máxima

162 km/h

Consumo medio homologado (ciclo WLTP)

11,4 l/100 km

Consumo medio en prueba

10,9 l/100 km

El coche para esta prueba ha sido prestado por Volkswagen. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas

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