Probamos el Renault Arkana 140 MHEV, el insólito SUV coupé generalista que quiere ser la alternativa a los implacables alemanes

Nota de Motorpasión

Llama la atención. Es lo que pienso cuando me dirijo a recoger el Renault Arkana que voy a probar en su presentación a los medios. Gustará más o menos, pero es llamativo. Desde luego, lo es en el color Naranja Valencia de la unidad que conduciré, pero también en el color Negro Sport que veo en las fotos de catálogo que me pasan desde Francia.

Y en esas ando, mientras pienso que el Renault Arkana que probaré lleva la motorización de acceso a la gama, el microhíbrido de 140 CV, en su versión R.S. Line. El microhíbrido de 160 CV no llegará hasta septiembre, y antes, en junio, la versión híbrida de 145 CV, que monta el mismo motor que el Clio E-TECH.

¿Veremos una versión híbrida enchufable del Renault Arkana? Peut-être, porque la plataforma lo admite, pero por el momento a Renault no le interesa añadir más masa al conjunto, así que ahí se queda la cosa. También esta plataforma permite tracción a las cuatro ruedas, y eso quizá sí que lo veamos en un futuro.

Llama la atención, decía, porque exhibe un rombo como emblema. Si creías que el trabalenguas "SUV coupé C" era representativo de Audi, BMW o Mercedes, Renault ha decidido saludarte con una oferta insólita en una marca generalista, sonriendo y anunciando que si quieres un SUV coupé C, puedes tenerlo.

Y tiene sentido que ofrezcan este producto. Los SUV C se están llevando un 55 % de ventas del segmento C —segmento líder desde hace más de una década, y hoy con un 39,8 % del total—. Y la tendencia es ascendente. De 2019 a 2024 habrá un aumento del 12,5 % en ventas de SUV C, así que la apuesta está clara.

Y dentro de esto, los SUV coupé C tienen su hueco pasional y aspiracional. Desde Corea del Sur, y siguiendo la estela del Renault Samsung XM3 Inspire Concept, ahí va un SUV coupé C para todo el mundo.

Diseño SUV coupé con el sello Renault

LongitudBatallaAnchuraAltura
4.568 mm2.720 mm1.820 mm1.571 mm

Estamos ante un SUV coupé del segmento C. La línea robusta que sigue el habitáculo, rematada en una caída de techo muy resultona, confieren al Arkana las formas básicas de un vehículo de su clase. Y esto, sin perder la esencia de su lenguaje de diseño actual.

Renault anda preparando entre bambalinas toda una regeneración en sus líneas de diseño, cuyos resultados comenzaremos a ver en cuestión de tres años, aunque por ahora sigue tirando de trazos comunes al resto de la gama. De hecho, a primera vista este Renault Arkana parece una revisión del Renault Arkana que la marca del rombo presentó en 2018 para el mercado ruso.

Renault Arkana para el mercado ruso, presentado en 2018.

Sin embargo, los parecidos entre el Arkana que conocemos hoy y su homónimo ruso se acaban en la superficie. Según explica Renault, comparten sólo un 5 % de las piezas empleadas, pero uno y otro desarrollo han seguido caminos diferentes, comenzando por la plataforma que utilizan. El Arkana ruso se erigía sobre la base de un Dacia Duster, mientras que el nuevo Arkana utiliza la plataforma CMF-B, la base del Renault Captur, el crossover del segmento B.

Dicho esto, nos encontramos ante un robusto SUV coupé de formas amables. Por un lado, la elevada línea de cintura y una altura libre al suelo de 200 mm nos evocan el mundo SUV, mientras que la caída de la línea de techo remite de forma inequívoca al subsegmento SUV coupé. Dicen por aquí, mientras redacto, que eso es un Captur digievolucionado. Pues vale.

Por el otro lado, las nervaduras que presiden el capó y las líneas torneadas que encontramos en el paragolpes y en las puertas nos transmite cierta calidez, en forma de guiño francés, a juego con las firmas luminosas delantera y trasera que, con ayuda de la tecnología LED, ayudan a identificar el Arkana como un miembro más de la familia Renault.

Por añadir una nota de color a la descripción del Arkana, diremos que se lanza en siete colores de carrocería: Blanco (opaco), Blanco Perla, Negro Sport, Gris Tornado, Azul Zanzíbar, Rojo Deseo y Naranja Valencia; este último, exclusivo de la versión R.S. Line. El techo puede ir pintado en color negro o incluso ser techo solar practicable, a lo Targa, y hay tres tipos de llanta de 17 y 18 pulgadas a elegir, además de unos cuantos paquetes y elementos opcionales.

En Renault nos explican que unir sensibilidades en torno a un diseño único para todo el mundo se consigue a fuerza de consultar de forma local los gustos de los diferentes mercados, desde Asia hasta América pasando por Europa. La cuadratura del círculo, o como conseguir el consenso entre todas las partes implicadas, la dejamos para otro día.

Al final, estamos ante un coche pasional y aspiracional, de manera que su principal objetivo es que resulte fresco y sorprendente. Y en eso, el Renault Arkana obtiene una buena calificación. Y hablando de calificaciones, Euro NCAP le ha dado cinco estrellas de seguridad.

Habitabilidad mayúscula en un cómodo espacio

Cuando montas en el Renault Arkana, la primera idea que te viene a la cabeza es "comodidad". Es un coche cómodo, amplio, práctico. La posición de conducción es intuitiva, y la habitabilidad en los asientos de los acompañantes queda fuera de duda.

Resulta destacable que la caída del techo propia de las formas de este segmento no penaliza en altura a las plazas traseras, que guardan unos generosos 862 mm desde el asiento hasta el techo. También la distancia entre ejes juega a favor de esa comodidad, con 211 mm de espacio para las rodillas y 305 mm en la zona de los pies. Así, un adulto de estatura media-alta no debería tener dificultad para sentarse con comodidad.

La anchura interior, de 1.453 mm, también contribuye a esta sensación de espacio. En este sentido destaca la quinta plaza, el asiento trasero central, un espacio que a menudo queda relegado a un segundo plano, cuando no convertido en mesa posavasos, y que en el Arkana se puede utilizar hasta con posaderas.

Aireadores del climatizador, reposabrazos en las plazas traseras y mucho espacio, como indicadores de confort

La sensación de calidad es notable, y este es un apartado donde el Arkana avanza frente al Captur, tanto en la elección como en el tacto de los materiales, incluyendo el buen mullido de los guarnecidos en el salpicadero, por ejemplo.

También se perciben mejoras en la disposición y diseño de algunos elementos, frente a otros planteamientos de la marca. En este aspecto, lo más destacable es que parece que alguien ha dejado de comprar tablets por catálogo para luego pegarlas en el salpicadero del coche, y aunque se mantenga cierta verticalidad en la pantalla táctil de la consola central en la unidad probada, ahora todo el conjunto gana en armonía.

Según la versión, esa pantalla puede ser la referida vertical de 9,3 pulgadas, o bien horizontal de 7 pulgadas, y complementa al panel de instrumentos digital y personalizable, que cuenta con tres posibles formatos: 4,2; 7 o 10,2 pulgadas.

Como es tradición en Renault desde la década de 1990, todo el coche va repleto de huecos portaobjetos. Son más de 26 litros de espacios distribuidos entre ambas filas de asientos, incluyendo portabotellas de 1,5 litros, espacio para la carga inalámbrica del móvil o una red de almacenamiento junto al asiento del acompañante delantero.

Otro punto donde destaca el Renault Arkana es el espacio de carga. En el maletero cuenta con 513 litros de formas muy regulares (480 litros en la versión híbrida), beneficiándose de sus formas para ofrecer una apertura inmensa hacia un largo espacio de 1,07 metros, dividido en dos alturas mediante una bandeja. Con la banqueta trasera abatida, alcanza 1.296 litros (1.263 litros en E-TECH), con un suelo plano cuya longitud de carga llega a 1.872 mm.

En definitiva, estamos ante un SUV coupé del segmento C que se erige sobre la base de un crossover del segmento B+ y que añade una buena colección de elementos para hacerlo atractivo a ojos de quienes se sientan tentados por este tipo de vehículos.

Hasta aquí, bien. Pero ahora viene LA pregunta. ¿Qué tal se moverá? Pues... vamos a verlo.

Al volante del nuevo Renault Arkana TCe 140 EDC

Salimos con el Renault Arkana microhíbrido de 140 CV, la motorización de acceso a la gama, basada en un bloque gasolina de cuatro cilindros y 1,3 litros que da su potencia máxima entre 4.500 y 6000 rpm, con un par motor de 260 Nm.

Ya en la calle, se percibe claramente que es un coche alto. Sus enormes ruedas, de 690 mm, nos elevan la perspectiva hasta el punto de temer a priori que sea un coche demasiado alto para el resto de sus cotas.

Metidos en autovía, realmente no se perciben efectos indeseados derivados de esa altura. Dinámicamente, es un coche bien aplomado, sereno en ese sentido, y se vale de un coeficiente aerodinámico de 0,72 que resulta un 25 % más favorable que el promedio de coeficientes del segmento. Transmite mucha estabilidad.

El Renault Arkana tiene un nivel 2 de conducción autónoma, lo que a la práctica consiste en una asistencia al volante suave y bien calibrada y en una gestión de la velocidad mediante control de crucero adaptativo hasta la detención y reanudación de la marcha en atascos, que a altas velocidades puede ser perezosa cuando el vehículo que nos precede abandona el carril y nos deja pista libre.

El motor que estamos probando queda bien ajustado para una conducción tranquila. En momentos de mayor necesidad, ruge y empuja de forma correcta con sus 260 Nm, disponibles de 1.750 a 3.500 rpm, pero quizá se le echa en falta un pelín de chispa para una completa satisfacción del conductor.

Esta sensación aumenta al salir hacia carreteras reviradas. Seguramente este motor es para quien no le pida mucho más al Arkana, mientras que quien quiera un coche que se comporte con determinación debería optar por el 160 CV que llegará en septiembre, o quizá directamente por el híbrido de 145 CV, en junio.

La caja de cambios automática EDC, de siete relaciones y doble embrague, es suficientemente ágil en la mayoría de situaciones, si bien llevándola al extremo tiende a revolucionar el motor de forma algo excesiva.

No está previsto que el Arkana lleve cambio manual en ninguna versión, si bien el acabado R.S. Line de la unidad probada cuenta con levas al volante que permiten seleccionar marchas a voluntad, y eso es así hasta que el sistema abandona el modo manual y nos devuelve a la D de Drive, algo que hace de forma automática a la que nos descuidamos.

Estamos con un microhíbrido, y eso significa que llevamos un motor eléctrico que empuja de forma puntual en las aceleraciones, además de permitir rebajar consumos en las detenciones gracias a su sincronización con el sistema start-stop, cuyo funcionamiento adelanta o retrasa en función del nivel de carga de la batería. Y la batería se recarga de forma dinámica, sobre todo en deceleraciones.

A diferencia de otras opciones del mercado que optan por sistemas de 48 V, mucho más capaces para alimentar los sistemas del vehículo a altas intensidades, el Arkana se conforma con 12 V, lo que dificulta un uso intensivo del sistema. Por ejemplo, con 12 V en el Arkana, la desconexión del motor térmico sólo se realiza por debajo de los 7 km/h.

Mientras avanzo por las carreteras cercanas a la sierra de Madrid, disminuye mi prejuicio inicial por las capacidades dinámicas de un SUV C tan singular como este, nacido de la plataforma CMF-B pero agrandado hasta la extenuación.

Resulta que en carretera el bicho se mueve bien, aplomado y sin hacer cosas raras. Chasis y suspensión se combinan con una dirección precisa y eficaz, aunque muy desconectada del suelo, por lo que filtra mucho las sensaciones que llegan al volante.

En cambio, la información que llega al conductor por medio del panel de instrumentos es muy clara. La pantalla es personalizable y muestra con transparencia prácticamente cualquier dato que necesitemos sobre la marcha. Además, con la tecnología Multi-Sense se puede modificar la luz ambiental junto con la cartografía del motor y la asistencia a la dirección.

Y sobre la marcha hemos llegado hasta el fin de nuestra ruta. Han sido unos 100 km en los que el consumo de gasolina se ha ido por los 6 litros. Nada mal para un vehículo que acredita 1.402 kg de masa en vacío. Aunque, como siempre en presentaciones de coches, el dato del consumo hay que cogerlo con pinzas.

Precios del Renault Arkana en España

INTENSE

ZEN

R.S. LINE

MICROHÍBRIDO 140 CV

25.750

27.750

30.250

HÍBRIDO 145 CV

27.100

29.100

31.600

Estos son los precios de tarifa del Renault Arkana, sin descuentos ni promociones. De forma adicional, está el programa Renault Préférence, que con una entrada de 5.700 euros deja el Arkana en una cuota mensual de 179 euros, para luego ofrecer la ya habitual triple opción: financiar la cuota final, devolver el vehículo o bien renovar el programa con un nuevo vehículo Renault.

Los gastos correspondientes al viaje para asistir a esta presentación han sido asumidos por Renault. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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