Probar el Porsche 911 Targa 4 GTS en las carreteras de la Targa Florio ha sido excitante

Tras repasar ayer la historia de Porsche en la Targa Florio, amanece muy pronto en Palermo, donde nos encontramos alojados en el lujoso y vetusto Grand Hotel Villa Igiea justo delante del puerto deportivo de esta desordenada ciudad. El madrugón merece la pena porque Porsche nos había preparado una ruta de casi 300 kilómetros para recorrer con la gama GTS gran parte del trazado de la Targa Florio.

La ruta comenzaba bien temprano, eran las 8:30 AM y estábamos saliendo del céntrico hotel a los mandos del Porsche 911 Targa 4 GTS, el último modelo en unirse a esta familia de apellido tan ilustre que ya está compuesta por el propio 911 en versiones Targa, Coupé y Cabrio, el Boxster, el Cayman, el Panamera y el Cayenne. ¿El Macán? Llegará seguro, no tengáis prisa.

Tras sortear con más soltura de la esperada el caótico tráfico de Palermo, una ciudad donde las normas de circulación se rigen por la ley de “el que antes meta el morro pasa”, y siempre con cuidado de no llevarnos por delante a ninguno de los motoristas que iban sin casco, encaramos un tramo de autopista de unos 50 kilómetros.

Todavía era pronto y la temperatura no permitía esconder el techo del Targa, lo cual nos permitió comprobar como a velocidades altas, el complejo sistema de techo retráctil de este modelo a medio camino entre el Coupé y el Cabrio ofrece un aislamiento perfecto. No se escucha ningún tipo de ruido aerodinámico y a nivel de confort no tiene nada que envidiar a un Coupé o al Cabrio, de cuyas bondades os hablamos durante la presentación hace ya un par de años.

A nivel de suspensiones, aunque en Porsche se esfuerzan por recalcar que las versiones GTS son más deportivas e igual de confortables que las normales, lo cierto es que debido a los tarados más duros del conjunto, es inevitable que les cueste más amortiguar las imperfecciones del terreno. El confort no es su fuerte, al menos en el deportivo 911.

A velocidades que superaban con creces los límites de velocidad permitidos en España, el coche sorprende por su enorme aplomo. La aerodinámica de los Porsche 911 en este sentido aporta un plus de seguridad necesario para circular al ritmo que permiten seejantes máquinas.

Una de las cosas que más me sorprendió fue ver cómo el coche pasa en un abrir y cerrar de ojos de ir empujando a más de 200 km/h cuando llevas el pie “a tabla”, a ir en modo “a vela” cuando sueltas el acelerador por ejemplo en las bajadas. En ese último modo la fricción se minimiza y te sientes bien sabiendo que estás emitiendo menos CO2 a la atmósfera…aunque sigas circulando a más de 200 km/h.

En un abrir y cerrar de ojos llegamos a la primera parada de la ruta, situada en Cerda. Allí es donde se situaba la salida de la Targa Florio y todavía se conservan en los márgenes de la carretera una de las tribunas principales y la zona de boxes, que están cubiertos por unas lonas que simulan la publicidad que decoraba el pit lane en las carreras de la época.

Después de las pertinentes fotos con el 911 Targa 4 GTS delante de los boxes, tocaba emprender de nuevo la marcha hacia el interior de la isla, que lucía una preciosa estampa verde por las lluvias caídas hace un par de semanas.

Antes de hacerlo, abrimos el techo para que el coche luzca su figura más bonita y estilizada. Es impresionante el mecanismo de apertura del techo, cómo la luneta trasera se desplaza hacia atrás para dejar que el segmento de techo que tenemos sobre la cabeza se esconda en la trasera con elegancia y maestría.

La dirección es un auténtico tiralíneas, con un tacto directo y neutro que transmite muy bien todo lo que pasa sobre el negro asfalto

Ya con el techo escondido, emprendemos la marcha por las colinas del interior, que dibujan una sucesión de curvas de todo tipo que no parecen tener fin. En Porsche ya nos habían puesto la miel en los labios, ya que si hacíamos la ruta completa supondría que habríamos trazado más de 2000 curvas, perfecto para cogerle el tacto a la gama GTS.

El primer tramo es más rápido de lo habitual en estas carreteras, y el buen asfalto anima a ir a ritmo alegre. El comportamiento del coche es sencillamente sublime, y como siempre me ocurre cuando conduzco un Porsche 911, me pregunto cómo conseguirán que un coche con una arquitectura teóricamente tan anormal, vaya tan bien.

La dirección es un auténtico tiralíneas, con un tacto directo y neutro que transmite muy bien todo lo que pasa sobre el negro asfalto. El coche en curvas parece ir sobre raíles, y salvo que encuentres algún bache en pleno apoyo, no se moverá de la trazada que le marcas a base de dirección y acelerador.

Es una delicia salir de las curvas y pisar a fondo el acelerador escuchando la melodía bóxer 3.8 atmosférico que emiten las cuatro salidas de escape, especialmente si llevas activados los escapes deportivos que intensifican la potencia del sonido de forma natural, abriendo un par de mariposas situadas en los propios silenciadores.

No me canso de hacer ese mismo ejercicio una y otra vez, tanto que sin darme apenas cuenta estábamos circulando a ritmo de rallye. El coche se muestra más ágil de lo que pensaba, especialmente ahora que todavía tengo frescas las sensaciones del Cayman GTS (prueba) que teóricamente es algo más indicado para este tipo de trazados ya más sinuosos a medida que avanzamos por las montañas de la isla.

La unidad de pruebas llevaba la caja de cambios PDK, que sin duda es el complemento ideal para este coche. Su comportamiento es tan exacto que a veces tienes la sensación de que la propia caja de cambios está en contacto con tu mente y sea capaz de adivinar lo que le vas a exigir y prepararse para ello.

Carreteras rotas y una ruta de ensueño

Esta versión de tracción 4, la única disponible en la versión Targa, se mantiene además pegada al asfalto como una lapa en todo momento. Las carreteras de la Targa Florio están más rotas de lo que esperábamos, y en varias ocasiones nos encontramos con humedades y tierra suelta en el interior de las curvas, y a pesar de ello el coche no dio ningún síntoma de querer perder la trayectoria marcada.

Las horas pasan y la intensidad de la ruta cada vez se hace mayor. Mientras conduzco el coche ladera abajo por una carretera desierta, apurando las frenadas hasta límites insospechados, me pregunto cómo a alguien en el año 1906 cuando el automóvil todavía estaba empezando a desarrollarse como alternativa a los carros de caballos, se le había ocurrido hacer una carrera de 444 kilómetros por estas carreteras.

Lo que hoy es asfalto en aquel entonces era tierra, grava que todavía se ve a los lados de la carretera en los tramos desdoblados del trazado original. Con el techo abierto, las sensaciones son muy diferentes que cuando llevas el coche cerrado.

La intensidad del sonido te pondrá los pelos de punta cada vez que superes las 4.000 RPM, y tocar la leva izquierda para bajar una marcha será el mejor remedio para mantener la adrenalina a flor de piel. A pesar de que sobre la báscula la versión Targa 4 GTS es 90 kilos más pesado que el Carrera 4 GTS, parece que los kilos no pesan en el 911, ya que se mueve con una agilidad pasmosa.

Respecto a los Carrera S normales, de los cuales habíamos probado la versión de tracción trasera y la de tracción integral, el GTS demuestra que sus prestaciones han mejorado ligeramente. No olvidemos que el motor 3.8 atmosférico pasa en esta versión de 400 a 430 caballos, y que el par motor aumenta hasta 440 Nm a 5.750 RPM.

Las sensaciones por tanto se llevan un escalón más arriba, es un coche más intenso y que te hace disfrutar más, especialmente porque su puesta a punto de chasis es notablemente más deportiva que en las versiones normales. Los últimos 80 kilómetros hasta la parada de mitad de ruta los hicimos por un tramo que presentaba un asfalto muy roto y con socavones, los cuales al ritmo al que íbamos te los encontrabas ante tí sin mucho tiempo de reacción.

Por suerte el equipo de frenos, como es normal en Porsche desde los 911 de la familia 993, tienen tanta potencia que te permiten detener el coche en muchos menos metros de los que tu mente cree posible hacerlo. A pesar de ello, en varias ocasiones tuvimos que pasar por encima de los agujero del asfalto, así que llegado ese punto mejor mantener el gas y rezar para que el coche no toque abajo.

También hay que destacar que con el modo normal y con el Sport conectado, los controles no son nada intrusivos. El coche te permite hacer todo tipo de fechorías de esas que hace solo una década te dejarían fuera de la carretera. Os aseguro que hicimos de todo, desde frenar dentro de la curva con la dirección completamente girada hasta dar gas antes de lo que mandan las leyes de la física, y el GTS no hizo saltar en ningún momento la voz de alarma.

Es más, me atrevo a decir que este coche, debido a ese comportamiento tan noble y tan permisivo, llega a hacer que te creas que estás conduciéndolo como un auténtico piloto de carreras cuando realmente no lo eres. Tal vez ese sea uno de los motivos por los que hoy se venden más Porsche 911 al año que si juntamos a todos sus competidores directos.

Los pueblos que dan nombre a este coche

Antes de parar a comer y despedirnos del Targa 4 GTS, hicimos dos paradas en pueblos pintorescos del interior de Sicilia, donde un coche de estas características destaca sobre la legión de utilitarios que suele circular por las carreteras italianas.

“Bello”, “e una Porsche”. Escuchamos todo tipo de piropos y comentarios hacia el coche, venidos de gente de lo más variopinta, pero especialmente las chicas jóvenes quedaban prendadas a su paso. También los más ancianos se acercaban a disfrutar de la inconfundible silueta y sonido del Targa GTS, tal vez rememorando los años en que la Targa Florio congregaba en las carreteras locales a más de un millón de personas para ver aquellos héroes con sus cacharros de cuatro ruedas.

Nos contaba un local seguidor de la carrera, que en uno de los pueblos que atavesaba el trazado, al contar con una larga recta de casi dos kilómetros, los coches de carreras llegaban a alcanzar casi los 300 km/h con la gente viéndolos pasar desde los márgenes de la carretera.

Sin duda rememorar esa carrera, la Targa Florio y hacerlo con un coche que toma su nombre de esta mítica prueba, ha sido una de las experiencias más gratificantes que he tenido en mi vida al volante de un coche. Y doy gracias a Vincenzo Florio porque si no fuese por su genialidad a la hora de crear esta carrera, tal vez hoy no podríamos disfrutar de coches tan perfectos como este Porsche 911 Targa 4 GTS.

El coche supone una mezcla exacta entre las bondades del Coupé y el placer de conducción que te da el Cabrio. Su línea personalmente creo que gana bastante respecto a esas dos versiones, y te permite disfrutar de las sensaciones de ambos con sólo pulsar un botón. ¿Si es el Porsche 911 que me compraría?

doy gracias a Vincenzo Florio porque si no fuese por su genialidad a la hora de crear esta carrera, tal vez hoy no podríamos disfrutar de coches tan perfectos y cercanos al mundo de la competición como este Porsche 911 Targa 4 GTS
Creo que el Porsche 911 Targa 4 GTS es el 911 más bonito de los últimos tiempos, pero si tuviese que elegir me quedaría con el 911 GT3 que además es más barato que este.

Tal vez no porque su precio de 162.734 euros para la versión PDK (158.010 euros para el manual) le sitúan por encima del que para mí es el 911 por excelencia, el GT3 que cuesta 157.857 euros. A pesar de ello estoy seguro de que si me preguntaseis qué Porsche 911 me compraría teniendo 20 años más a mis espaldas, el Targa 4 GTS sería el elegido.

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por Porsche. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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